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Lorgio Álvarez: ‘Me despido en mayo o a fin de año’

Retiro. Dos meses antes de cumplir los 38 años, ya tiene decidido que ‘colgará los cachos’ de manera oficial.

Lorgio Álvarez. Foto: El Día

Lorgio Álvarez. Foto: El Día

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

02:00 / 25 de abril de 2016

Después de 21 años de carrera profesional, Lorgio Álvarez (Santa Cruz de la Sierra, 29 de junio de 1978) es consciente de que el final se acerca. Lo que no tiene definido es si “colgará los cachos” en mayo, cuando termine el torneo Clausura de la Liga, o esperará hasta diciembre.

No obstante de que las despedidas son tristes, Lorgio está contento porque dirá adiós en Blooming, el club de sus amores, al que retornó en enero después de ocho meses de inactividad. Porque luego de concluir su relación contractual con Bolívar a mediados de 2015, no volvió a jugar sino hasta el 13 de marzo, cuando ingresó los últimos siete minutos del cotejo con Sport Boys de la jornada 9 del torneo Clausura.

El celeste cruceño, recuerda, le dio la oportunidad de debutar profesionalmente allá por 1995 y le abrió las puertas para jugar también en Oriente Petrolero, Bolívar, Independiente de Argentina, Cerro Porteño y Libertad de Paraguay.

Fue seleccionado nacional en cuatro ediciones de Copa América y en tres eliminatorias.

— ¿Cómo vivió esos ocho meses fuera de las canchas?

— Me gusta ser sincero: la verdad no vi nada de fútbol, me dediqué a mi escuela, a mi familia, a mis hijos y a descansar. Ya en la última parte de mi estadía en Bolívar no me tocó jugar mucho; después, cuando me fui, traté de estar fuera de lo que es el fútbol. Con decirte que ni siquiera veía partidos por televisión. Fueron ocho meses sin contacto con el fútbol.

— ¿Y qué le impulsó a volver al profesionalismo, si estuvo al margen durante tanto tiempo?

— El técnico Hernán Boyero me tomó en cuenta en su proyecto, me llamó y me preguntó si podía volver a jugar, a eso se sumó el hecho de que la dirigencia del club quiere que termine mi carrera en Blooming, esos aspectos fueron  los que me impulsaron.

— ¿Entonces su vuelta es para decir adiós definitivamente?

— Sí, voy a finalizar mi carrera acá, tendría que pasar algo muy raro para que no termine de jugar en el club de mis amores, el que me hizo crecer, el que me dio la oportunidad de jugar profesionalmente. Lo que no sé es si me iré al finalizar el torneo o a fin de año, pero se acerca el momento de despedirme.

— ¿Le cuesta trabajar la parte física, ya se siente el cansancio acumulado?

— Sí. Los años no pasan en vano, con el transcurrir de las temporadas el desgaste siempre afecta, pero hoy me siento bien, con ganas de ir a entrenar, de jugar y terminar hasta mayo de la mejor manera. De ahí evaluaré.

— Tras ocho meses inactivo, ¿cómo fue volver a jugar?

— Desde el partido clásico me sentí con mucha confianza (3 de abril, fecha 10), en buen estado físico, aunque me falta trabajar más y también adquirir ritmo de competencia, ya que estuve parado ocho meses y desde hace dos y medio volví a entrenar. Al principio fue complicado, pese a que no soy de los jugadores que aumento mucho de peso, pero la exigencia de preparación para afrontar un torneo profesional siempre es importante y uno la siente.

¿En esa pausa realizó alguna actividad?

— Jugué algunos partidos para no perder la forma y compartir con el presidente y algunos exjugadores, pero aquello es diferente, pues puedes jugar incluso sin entrenar.

¿A qué piensa dedicarse después de dejar el fútbol profesional?

— Siempre dije que quiero seguir ligado al fútbol, pero por ahora deseo terminar bien mi carrera, me siento contento porque mi hijo Luis Alberto quiere seguir mis pasos, lo estamos apoyando y esperemos que pueda alcanzar su objetivo de llegar al profesionalismo; hoy está en plena etapa de formación y debo apoyarlo, entenderlo y, sobre todo, darle confianza.

— Cerca del final, ¿cuáles fueron los momentos más gratos de su carrera?

— Sin duda alguna el recuerdo más grande que tengo es el gol que marqué con la selección nacional a Perú en la Copa América de 2004, aquel tanto prácticamente me marcó, porque después tuve la posibilidad de ir a jugar a Cerro Porteño de Paraguay y después a Independiente de Argentina. También fue importante el haber jugado la semifinal de la Copa Libertadores de América en 2014.

— ¿Y los más tristes?

— Lo más amargo fue el descenso con Blooming en 1995.

— ¿Cómo ve el trabajo de la selección en las eliminatorias y de cara a la Copa América?

— De la selección no quiero hablar, no quiero tocar el tema porque es muy difícil opinar de algo que uno no conoce.

— ¿Hay nuevas promesas en nuestro balompié?

— Me gusta mucho cómo juega Leonardo Vaca, un muchacho con bastante capacidad. Otro que ya se consolidó es Erwin Saavedra y tiene mucha más proyección. Y ojalá en breve salga algún jugador de mi escuela.

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