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El Madrid arma shows,el Barcelona hace el fútbol

Otra vez sucedió que el gran derbi que todos esperaban en el Santiago Bernabeu fue menos suculento de lo publicitado.

El Barça sigue ganando. Foto: EFE.

El Barça sigue ganando. Foto: EFE.

La Razón (Edición impresa) / Julio Peñaloza

01:16 / 03 de diciembre de 2012

Nunca ha sido más evidente que un equipo tienda a copiar el estilo y los gestos de su director técnico como está sucediendo con el Real Madrid de José Mourinho. La última fecha de la liga española ofrecía como partido central el clásico entre madridistas y colchoneros, pero hechas las cuentas resultó más entretenido el calentamiento en las conferencias de prensa producidas durante la semana después de las prácticas, en la que el locuaz Mou ha debido saturar el espectro radioeléctrico con esas declaraciones tan distintivas que suelen girar especialmente en torno a sí mismo. Como si no fuera suficiente con las peroratas de Mourinho sobre Mourinho, Diego Simeone, director técnico del Atlético,  su rival de horas después, lo llenó de elogios por “ganador” y por todo lo que sabe, desnudando con esto, su temor a la derrota de la que finalmente fue presa.

Soy cada vez menos afecto al “fútbol del palabrerío” donde lo no futbolístico de los habladores y los parlanchines ha terminado igualando para muchos sectores de las audiencias, las anécdotas y las polémicas verbales con el juego, y será por eso que otra vez sucedió que el gran derbi que todos esperaban en el Santiago Bernabeu fue bastante menos suculento que todo lo publicado por los diarios deportivos españoles, incluidas las declaraciones de los dirigidos por el portugués que se deshicieron en loas a su guía a fin de contrarrestar y distraer lo feo que es para los merengues estar terceros en la tabla y a once puntos de su tradicional rival, que en el fondo ya es motivo de una obsesión, rayana en la paranoia, que va más allá del fútbol mismo.

Quería ver al Real recibiendo al Atlético de Madrid porque a todos los sudacas nos interesa seguir cómo y cuánto evoluciona Radamel Falcao en el transcurso del torneo, pero otra vez el imán del Barcelona tiró por la borda mi inicial programación en tanto su impresionante desempeño contra el otro Atlhetic, el de Bilbao, era nuevamente la constatación de que la palabra en el fútbol sirve especialmente puertas para adentro (Guardiola es el maestro en esto), pues Tito Vilanova habla poco en los medios y Marcelo Bielsa prácticamente no habla y menos ahora que los espectaculares vascos  de la última Europa League han decaído notablemente para descender a un pozo del que no pueden salir.  

Así que no me quedaron dudas acerca de la diferencia en cuanto a riqueza futbolística producida entre uno y otro partido, considerando que el gran maestro del pressing (Bielsa) que pone a marcar a sus jugadores por poco en la línea de fondo adversaria, tuvo que soportar una goleada basada en la calidad técnica de los culés que con toque preciso y velocidad  trituraron a los rojiblancos con movimientos ofensivos más perfectos que los que podamos encontrar en el Play Station 3  o en el XBox 360.

Apabullantes en sus evoluciones en ataque, el ejemplo que resume sin mayores explicaciones esto que digo, se puede observar con la jugada para  el tercer gol del partido en el que nuevamente dos toques —Iniesta, Fabregas— le permiten ingresar a Adriano para quedar cara a cara con Iraizoz y definir a media altura con disparo cruzado. Otra vez, por tanto, se trató de un festival de sincronización y exquisitez al extremo que ya se tornaba en abuso que Messi estuviera a poquísimo de anotar de un frentazo luego de un centro de Piquet por la izquierda —sí, Piquet, el central que se convirtió para ese momento en lateral izquierdo—. Los que dicen que el Barcelona es de otro planeta, tentados con el lugar común para intentar definirlo en pocas palabras, deberían estar más convencidos ahora que es bueno saber para nuestra condición humana que el Barcelona es de éste y no de otro mundo y por eso leyendas como Roberto Rivelino, campeón con Brasil en México 70 dice que Xavi e Iniesta piensan el fútbol con la rapidez de los brasileños y que por hoy no hay futbolistas, junto con Messi, que si quiera puedan acercarse a unos metros de su capacidad para sorprendernos semana a semana.

¿No era que el Barsa se caía sin Guardiola?

Tito Vilanova, que fuera el profesor en La Masía, alineó en la fecha anterior contra el Levante a once jugadores surgidos de esa cantera que él mismo dirigió, lo que significa que apostar a los infantes y a los juveniles de casa propia puede terminar convirtiéndose con paciencia y sistematicidad en parte fundamental del gran negocio futbolístico.

Los agoreros dijeron que los catalanes iban a caerse con la renuncia de Guardiola, pero ayer volvieron a demostrar que tienen una solidez de gigantesca roca ya que batieron el récord de toda su historia al acumular en catorce fechas , trece victorias y un empate.

Mientras en la acera de enfrente hay incontinencia verbal, en el Camp Nou se sigue produciendo el mejor fútbol del mundo. Cuando “los madrides” estaban jugando, Vilanova se había ido a cenar con su familia.

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