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Martín Menacho: Sin el ‘Loco’ las canchas ya no son las mismas

Jugó en clubes grandes y chicos de la Liga. Era un futbolista diferente, no precisamente por la técnica sino por la chispa que ponía

En familia. Martín Menacho con su esposa Alison Melgar y sus hijos Bruno (der.) y Thiago.

En familia. Martín Menacho con su esposa Alison Melgar y sus hijos Bruno (der.) y Thiago. Familia Menacho.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Asturizaga / La Paz

00:28 / 31 de marzo de 2014

Sin él en las canchas, los partidos de fútbol en la Liga han perdido condimento. A la hora de jugar era el “encargado” de poner sal y pimienta, y a veces mucho picante. Martín Menacho tiene 40 años y dice que puso punto final a su carrera a pesar de las ganas que tenía de seguir, pero el cuerpo ya no le daba. Jugó hasta 2010 y la última camiseta que vistió fue la de Nacional Potosí.

No perdió la alegría, el entusiasmo, el ver las cosas con optimismo, detalles que siempre lo caracterizaron.  Dice que se dio “una vuelta” por los equipos de la Liga, pues jugó en nueve clubes. Para hacerlo más fácil le faltó vestir las camisetas de Aurora, Universitario y San José. “La de Sport Boys también, aunque llegó (a la Liga) después de que yo me fui”, matiza

Para el Loco llegar a la selección nacional fue lo máximo en su carrera. “Allí me gradué como futbolista”, en alusión a que vestir la camiseta Verde es el privilegio de unos pocos. Asegura que durante su prolongada carrera hizo realidad varios desafíos. Solo la cuestión económica no la pudo resolver por completo.

“El único tema pendiente que tengo con el fútbol tiene que ver con las deudas de los clubes conmigo. Me fui sin que me pagaran lo que me prometieron. Mi parte creo que la hice bien, marqué goles en donde jugué y tuve el privilegio de estar en los clásicos de Santa Cruz y de La Paz vistiendo las camisetas de los cuatro protagonistas”. Cuando hablaba, siempre decía cosas llamativas. Una de las que más recuerda es: “el fútbol es mi pasión, lo disfruto lo más que puedo, por mis venas corren balones, no sangre”.

Confiesa que no era dotado técnicamente, por eso tenía que ser diferente en la cancha y varios de los clubes que lo contrataron lo hicieron más que por buen jugador, porque alguien con su personalidad era necesario.

“Tenía que poner temperamento, mucha garra en la cancha para ganar. Yo no era el jugador que paraba la pelota con el pecho, no hacía taquitos y mi perfil izquierdo era cero”. No duda en señalar que si volviera a nacer elegiría ser futbolista otra vez. “Volvería a jugar, pero me plantearía el desafío de aprender a patear de zurda”.

Jugó en 11 clubes

El perfil

José Martín Menacho Aguilera   nació en Santa Cruz  el 7 de agosto de 1973.

Sus clubes

Jugó en Destroyers, Blooming, Oriente, Wilstermann, The Strongest, Bolívar, Real Potosí, La Paz FC, Nacional Potosí, Guabirá y Sport Ancash, de Perú.

Goleador

Con 24 tantos se consagró goleador en 2004 con la camiseta de Real Potosí. Por la sanción que le dieron no jugó los últimos siete partidos.

Técnico

Estudió la carrera y hasta hace poco ayudó  a José Peña en Real Santa Cruz.

Un cocacho a un asistente y el apodo de ‘Laura Bozzo’

En 2004, jugando para Real Potosí, fue protagonista de un incidente: le dio un cocacho al árbitro asistente Johny Colque, “castigándole” por lo que había cobrado. Diez años después dice que se trata de una anécdota más, pero que en su momento tuvo mucha vergüenza por lo que hizo, y que repercutió en todo el país y también en el exterior. Por esa razón le impusieron una sanción de un año de suspensión; pero para seguir en actividad se fue a Perú y jugó en el club Sport Ancash.

Su presencia allí causó expectativa porque no cambió su forma de ser, se hizo crecer la melena y la tiñó de rubio. Casi de inmediato le llegó el apodo de Laura Bozzo, la famosa conductora de televisión, quien ese año tenía talk shows televisivos de gran audiencia en ese país.

“Siempre quería hacer esas cosas, darle algo más a la gente. Creo que he disfrutado mucho de mi juventud en las canchas”. Un recuerdo especial es una celebración para el 2-1 del Sport Ancash contra el Cienciano en Cusco, con su gol ganó su equipo y terminó con varios años de invicto de su adversario en casa.

Se jugaba el último minuto, el encuentro estaba empatado 1-1 y él marcó el tanto de la victoria. “Comencé a festejar y vi que las mangas de seguridad estaban dispuestas, hice una señal de que el cotejo se terminaba y me metí al túnel que conduce al vestuario. Volví a la cancha y el árbitro acabó el partido”.

Adiós a los tintes y a la larga caballera

Martín Menacho se retiró del fútbol y con su adiós cambiaron algunas cosas. Ahora no tiene el cabello largo y luce su color original. “He dejado a un lado los tintes”, aunque su personalidad es la de siempre. De su paso por el fútbol recuerda que había gente a la que le gustaba sus ocurrencias, pero también quienes las rechazaban.

“La forma de festejar de otra forma, fuera de la habitual, coincide con mi aparición en las canchas. He jugado en tantos equipos y donde iba era aceptado y muy querido. Siempre dije que la picardía de barrio que uno tiene la debe mostrar, eso lo hacía y a algunos incomodaba”.

No cambió su forma de ser porque no podía mentirse a sí mismo. “Fui Menacho aquí y allá, el mismo de siempre. Aprendí a ser yo, porque cuando uno quiere ser otro le salen mal las cosas. Gracias a Dios a mí todo me salió bien. Hay que ser uno mismo, morir en lo suyo”.

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