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La Copa América Centenario ofrece una ilusión extra

En sentido logístico es una Copa atípica: ningún equipo jugará dos veces en una misma ciudad, y hará larguísimos desplazamientos. Como presentarse hoy en Lisboa, tres días después en Moscú y a las 72 horas en Londres.

La Razón Digital / Jorge Barraza

07:03 / 03 de junio de 2016

Por si acaso: al que gane esta Copa América lo esperarán un millón de hinchas en su país, desde la llegada al aeropuerto hasta el centro de la capital. Sea quien fuere. Caravanas, banderas, cánticos, homenajes, todo. Al cumplir su centenario, la Copa ha adquirido una importancia inédita y su conquista es consagratoria. Más que nunca. Uruguay, campeón en 2011, desató un festejo que tal vez multiplicó por veinte al del Maracanazo de 1950. Claro, es otra época, más mediática y efusiva ésta, pero si el torneo no interesara, no se festejaría. Chile el año pasado vivió una fiesta inolvidable. El título ganado por los Sampaoli boys cerró una herida sangrante de 120 años exactos: la de no haber dado nunca una vuelta olímpica. Hay una explicación deportiva también: hoy es más difícil lograrla, el universo de competencia creció. Antiguamente había tres pretendientes esenciales: Argentina, Uruguay y Brasil. Ahora están Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, el mismo Perú… Aunque no coronen, complican, protagonizan.

Dimensionarla, pues, es prioritario: hay gloria en juego. El que quede afuera dirá que es una copucha, un invento, pero ¿quién no quiere ganar esta Copa…? El campeón se colgará una medalla importante; volverá a las eliminatorias con una confianza desbordante. FIFA le otorgó status de competición oficial, por lo que los clubes debieron obligatoriamente ceder a sus estrellas. De modo que las selecciones acudirán con su máximo potencial. Antes se podía ir con un equipo alternativo a ciertos torneos; hoy nadie lo hace, es riesgoso: una goleada fuerte en contra puede eyectar al técnico y poner en crisis al equipo para lo que sigue.

Esta noche en Santa Clara, aledaña de San Francisco, California, Estados Unidos y Colombia abrirán el fuego de la Copa y reeditarán aquel histórico choque del Mundial 94 ganado por el local 2 a 1, que significó la eliminación de Colombia y en el que el infausto Andrés Escobar abrió el marcador con un gol en contra. Ese tanto propiciaría su asesinato diez días después.Podemos aventurar que será la Copa más difícil en 100 años de competencia. Por primera vez se escenificará fuera de Sudamérica. Y con 16 equipos en lugar de 12. Entre esos 16 están México (semilocal por cantidad de público), Estados Unidos (anfitrión), Costa Rica (revelación del Mundial 2014) y Panamá, una fuerza ascendente. Más: los dos primeros pueden perfectamente ser campeones y nadie se sorprendería. Tan posible sería que la Conmebol, por las dudas, mandó a hacer un nuevo trofeo (muy similar al original, pero no igual) por temor a que se lo queden los del norte. Si a sus millonarias corrupciones y sus desprolijidades cotidianas Conmebol le suma entregar el orgullo de la supremacía continental, le granjearía nuevas y más feroces críticas.

Que la competencia continental más antigua del mundo (un legítimo blasón sudamericano) cumpla un siglo y vaya a festejarlo a Estados Unidos es un despropósito. Si además se debe dejar la Copa allá, sería bochornoso. Un mínimo vestigio de criterio indicaba que el centenario de la entidad y de la competencia (cumplen juntas) debió celebrarse en Buenos Aires, donde se fundaron ambas en 1916. El problema adicional es que esta AFA desintegrada, caótica y acéfala legada por el nefasto Grondonismo no le permitiría organizar ni una parrillada. Alguien se olvidaría los chorizos. O el carbón.

En sentido logístico, es una Copa atípica: ningún equipo jugará dos veces en una misma ciudad, y deberá hacer larguísimos desplazamientos entre un partido y otro. Como presentarse hoy en Lisboa, tres días después en Moscú y a las 72 horas en Londres. “Se juega en todo Estados Unidos. A mí no me gusta. El que llegue a la final recorrerá todo el país, que es impresionantemente grande, y con el calor que hace y las distancias enormes aumenta su nivel de exigencia y es por eso que no me parece una Copa América común”, señaló, disgustado, el Maestro Óscar Tabárez. De modo que se requerirá un esfuerzo adicional. Y además tendrá récord de partidos: 32.

Hasta la lesión de Luis Suárez imaginábamos a Uruguay como serio candidato al título. Con Godín, Cavani, los otros gladiadores y su célebre compromiso con la camiseta. Sin su matador la celeste es menos. México es otro fuertísimo aspirante; tendrá apoyo masivo de hinchas y jugará con todo su potencial esta vez. La Tri lleva más de un año invicta y diez horas sin que le marquen un gol.

Brasil dio prioridad a los Juegos Olímpicos, por eso destinó a Neymar a ese frente. Pero es Brasil... Argentina tiene a Messi, el futbolista técnicamente perfecto, pero nadie gana títulos solo, el fútbol es un juego de once, más en este tiempo en que definitivamente se ha vuelto colectivo. Y ni el técnico ni los compañeros lo ayudan en nada. Pasan los años y no lo entienden. Nadie le devuelve una pelota. Además, Leo llega lesionado y sin entrenar por un fuertísimo golpe recibido en la espalda en el amistoso frente a Honduras.

Martino dejó afuera a Dybala, el segundo mejor futbolista argentino actual. Sigue con los mismos nombres que decepcionaron en los últimos torneos.

En cambio en Colombia, Pékerman profundiza su proceso de renovación, que barnizó de optimismo la última actuación en las eliminatorias. Colombia se piensa a sí misma como potencia, pero debe ratificarlo con algún título…

Hay que ver cómo le irá a Chile sin Valdivia, pero la Roja de Pizzi que por momentos arrasó a Argentina en las eliminatorias (aún perdiendo) fue muy buena. Nada que envidiarle a la de Sampaoli. Y sigue teniendo grandísimos jugadores: Bravo, Medel, Vidal, Marcelo Díaz, Aránguiz, Vargas, Alexis, Isla, el mismo Jara... Son muchos buenos.

Estados Unidos sigue evolucionando, es local y posee espíritu competitivo. No hay que descartarlo para una actuación estelar. La sorpresa puede ser Ecuador, que no para de crecer. La combinación es JUGADORES + MENTALIDAD + UN GRAN DT como Quinteros. Como ocurre con México, en Ecuador está todo dado para cumplir una actuación estelar.

Bolivia es una incógnita. En su grupo, Argentina y Chile son amplios favoritos a pasar de ronda. Pero esto es fútbol. Mucho dirá el debut ante Panamá, un medio en ascenso, de gran biotipo físico.

Suárez emergía como gran postulante a estrella de la Copa, por el momento que traía en Barcelona. Su desgarro trastocó las previsiones. Messi, si se repone y sobre todo si tuviera un equipo alrededor que lo ayudara, también podría brillar como lo hizo en Chile. Lo demás se irá viendo en el desarrollo.

Es una Copa de máxima exigencia; como nunca la hubo. Eso garantiza clarines y trompetas para el vencedor.

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