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La Eurocopa decantó el Balón de Oro

Cristiano Ronaldo El fútbol de CR7 es muy peculiar: con la pelota en los pies ofrece poquito; sin embargo, finalizando es indiscutible.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

07:18 / 11 de julio de 2016

Puede decidirse un 10 de julio de 2016 el Balón de Oro que se entregará el 9 de enero de 2017…? ¿Seis meses antes…? Definitivamente, sí. Este domingo virtualmente quedó dilucidado, en la mente de los 498 votantes (es la cifra de participantes de la última edición), quién será el ganador de la presente edición, aunque falte tanto fútbol. Desde luego, quien sea el primer candidato de capitanes, entrenadores y periodistas, deberá mantener un buen nivel de aquí a noviembre, cuando se cierran los cómputos, pero las ocasiones para alzarse con la estatuilla de este año terminaron el domingo, con la Eurocopa, el último gran torneo que ofrece la temporada. El segundo semestre no define competencias. Quedan varias fechas de las eliminatorias, es verdad, sin embargo, ésta no termina en 2016 sino en 2017, y es difícil que logre cambiar una idea tan fuerte como las que arrojan las grandes citas.

El impensable Portugal 1- Francia 0 situó como ultrafavorito al galardón a Cistiano Ronaldo. Le sobran razones: campeón de la Champions con el Real Madrid, consagrado en la Euro con Portugal, 57 goles al cabo de la temporada (solo 3 menos que Luis Suárez). Por fin se le dio al astro portugués un torneo grande con su selección. Fue, la suya, una participación curiosa: no descolló; prácticamente no hizo una buena jugada en los seis partidos y pico que disputó en Francia, pero en tres apariciones marcó 3 goles decisivos: los dos primeros para alcanzar un empate a 3 con Hungría que parecía imposible (perdía 3-1 y lucía desorientado Portugal), y el prodigioso cabezazo con el que abrió el camino de la victoria ante Gales. En la final casi no actuó pues a los 16 minutos quedó lesionado en la rodilla en un choque con Payet y a los 24 fue reemplazado. Pero lo que no hacen los compañeros de Messi sí lo hicieron los de Ronaldo: fueron campeones sin él en la cancha y le ofrendaron el título.

El fútbol de CR7 es muy peculiar: con la pelota en los pies ofrece poquito, finalizando es indiscutible. Tanto que sus últimas 6 temporadas muestran números de miedo: 56-69-59-62-66 y 57 goles entre Real Madrid y selección portuguesa. Y el gol es una razón elocuente.

Cristiano tiene, sobre todos los demás futbolistas, la misma ventaja que Messi: estatura de Balón de Oro. Redondeando un buen año, son aspirantes. Si Messi obtiene algún logro internacional, sea con Barcelona (Champions) o con Argentina (Mundial o Copa América), de plano es el candidato número uno al premio por la simple razón de ser muy superior a todos futbolísticamente, incluso a Cristiano. El título de mejor jugador del mundo no está en discusión y no se lo quita nadie a Messi, gane lo que gane, no solo por su caudal goleador, también altísimo, sino por sus excepcionales facultades con la pelota, por ser un genial armador de juego y asistidor.

El fútbol posee la maravilla de la imprevisibilidad. Lio casi tenía el Balón en el bolsillo. Estaba a punto de conquistar la Copa América, era la estrella indiscutida, en pocos partidos hizo 5 goles y 5 asistencias. Pero se le escapó. Y fallando un penal… Lo que parecía un seguro final feliz fue llanto, decepción, amargura. Y hasta el aviso de renuncia. A su vez, el arranque de Cristiano en la Euro había sido decididamente malo, también fallando un penal. “Ni de penalti marca”, tituló el diario Correio da Manha, de Lisboa. Pero con el avance de las jornadas todo se fue dando vuelta mágicamente a favor del de Madeira. Y esta corona lo corona: rey 2016.

Es factible, no obstante, que Messi pueda ser ternado por décimo año consecutivo (asombroso). Tuvo un excelente desempeño y fue vital para que Barcelona ganara Liga y Copa del Rey. Y para que Argentina llegara a la final de la Copa América. Además, marcó 47 goles. Pero ahora corre de atrás. Lio jugó 8 partidos de selección, ganó 7 y empató 1. Y en Champions perdió uno solo, 2-1 con Atlético de Madrid. Es un jugador que de 60 cotejos cada año puede perder tres, acaso cuatro, nunca pasa de ahí.

¿Quiénes pueden acompañarlos en el trío finalista…? Debería definirse entre Gareth Bale y Luis Suárez. Ambos han tenido también una actuación notable, pero sobre todo tienen envergadura para subir a un Balón de Oro. Otros ganan títulos con sus equipos, pero este es un galardón individual, premia un año fantástico de un jugador fantástico. Pasó con Robben, con Ribéry, con los campeones alemanes de 2014. El tiempo permite una mirada más certera de los hechos, y ahora, a la distancia, vemos que Schweinsteiger o Kroos o el mismo Thomas Müller, incluso Gotze no estaban para esta distinción.

C ale es un tractor con motor de Fórmula Uno, y ha crecido enormemente como jugador, es estrella en el Madrid y el alma de Gales. El mundo de habla británica lo va a votar. Suárez hizo una temporada de ensueño y es el goleador mundial con 60 impactos, sin embargo, un desgarro lo dejó sin la indispensable vidriera de la Copa América. Nos da picazón una pregunta: ¿si estuviese ternado, ¿asistiría Suárez a la gala de la FIFA, que lo sancionó tan cruelmente…?

Si Antoine Griezmann ganaba la Eurocopa, siendo además el máximo anotador, y sobre todo si convertía un gol en la final, iba a terciar seguro.

Pero el pálido desempeño de Francia lo dejó en la puerta. Igual fue consagratorio lo suyo. Injusto, él merecía el título. También fue finalista de Champions y con sus goles eliminó al Barcelona y al Bayern de Múnich.

Neymar, en cambio, se quedó. Tuvo, según él mismo, una temporada floja (demasiado) y ya no le queda algo grande para revertirlo. El Torneo Olímpico de Fútbol, para el cual Brasil lo reservó especialmente, es muy factible que le reporte la medalla de oro, aunque no tiene el peso suficiente para decidir por sí solo un Balón. Neymar no termina de concretar lo que amenaza, y ya va camino a los 25 años. No es un garoto. Da la sensación de que el fútbol no ocupa un lugar demasiado preponderante en su vida.

Cristiano no deja lugar a muchas discusiones. Y si hubiere algún resquicio, la influyente prensa madridista (además de madrileña) jugará como siempre un papel importante en su favor de aquí a diciembre. Y luego entrará a tallar el marketing: Nike pugnará con toda su maquinaria para que su modelo estelar gane un nuevo trofeo. Ya vemos a Cristiano de esmoquin con la estatuilla en la mano…

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