Marcas

Guardiola gana el clásico de los $us 821 millones

Supremacía. Fue la decimoséptima versión del duelo Pep Guardiola-José Mourinho (gana el primero por ocho victorias a tres).

La Razón Digital / Jorge Barraza

09:43 / 12 de septiembre de 2016

No hacen falta 821 millones de dólares para jugar un partidazo. Pero al menos el clásico de los 821 millones lo fue, no defraudó, dejó un torrente de sensaciones, tuvo intensidad, goles, entrega, valió la pena levantarse temprano un sábado. Empezó siendo muy catalán por el sello de Guardiola y terminó como un derby muy inglés, a puro vértigo y centro a la olla, protagonizado por cuatro ingleses (Rooney, Shaw, Rashford, Stones), y 28 extranjeros, entre ellos los dos entrenadores. En el siempre picante y tenso duelo entre Mourinho y Guardiola (se saludaron respetuosamente al inicio), el City de Pep le torció el brazo al United de Mou y se quedó con el primer choque de la temporada: 2 a 1 y en Old Trafford.

Fue la 17ª versión del duelo Guardiola-Mourinho (gana el primero por 8 victorias a 3). Y fue el derby de los 821 sin contar los que estaban en el banco, suspendidos o lesionados; con ellos pasaría largamente los 1.100 millones. En ese contexto de opulencia todos miran a Pogba y se preguntan “¿Este vale 123,2 millones de dólares..?”

El arranque tuvo la marca de Pep: dominio abrumador, ataque constante, circulación de pelota al ras, toque, triangulaciones. Nada de sentirse visitante: imponer fútbol. Con un fantástico respaldo de Otamendi y Kolarov en el fondo, Fernandinho, David Silva y De Bruyne se adueñaron del partido desde el saque. Y el United empezó a sufrir. Al minuto 14 llegó el gol como lógica consecuencia de superioridad. Larguísimo pelotazo de Kolarov, peinada de Ihenacho, fallaron Bailly y Blind, se fue solo De Bruyne y definió con convicción ante De Gea. Como siempre, cuando el atacante define con seguridad y confianza, el arquero no existe, se llame De Gea, Yashin o Fillol.

A los 10 segundos de ese primer gol, otro avance a fondo del City, como para rubricar la idea de Guardiola, el creador de esa obra maestra futbolera llamada Barcelona. Pep no deja de ser un disgusto para los resultadistas y retranqueiros: adorarían tildar su estilo de lírico, de fulbito, pero deben reprimirse: con ese “jueguito” es un ganador total.

Invirtiendo la fórmula, pero con los mismos actores, llegó el 2-0: zurdazo cruzado de De Bruyne (enorme partido del belga), la bola da en el palo y el nigeriano Iheanacho la manda adentro con De Gea desparramado. Iheanacho es el único jugador que se autoanula un gol. No festejó y se dio vuelta como para pedir disculpas pensando que estaba offside, pero estaba perfectamente habilitado y el juez lo convalidó.

Pintaba para paliza, pero nadie tenía en cuenta lo que haría Claudio Bravo de ahí en más. Al gran arquero chileno se le cayó la bola en un centro que no parecía complicado e Ibrahimovic, de primera y sin pararla, la clavó junto a un palo: 1-2. Un resultado irreal, pero que dejaba al United a tiro de empate, lo cual animó al dueño de casa. A partir de ahí su debut en Inglaterra resultó un calvario para Bravo. Cometió un error tras otro, frenó el dominio celeste, puso nervioso a todo su equipo y en cada intervención suya daba la impresión de que podía llegar la igualdad. Errático con los pies, equivocado en las salidas, hizo para nuestra óptica dos penales, uno bastante claro por plancha contra Rooney, a causa de haber adelantado la pelota. Evidentemente Guardiola lo llevó por su juego de pies y le ha dado confianza para que juegue como un zaguero más, pero no le salió una. Seguro se recuperará porque es un portero formidable. Guardiola declaró que Bravo tuvo “una actuación formidable”. No hacía falta; con respaldarlo es suficiente.

El utilísimo, rendidor y acertado Fernandinho seguía manejando el círculo central frente a un Pogba intrascendente, como es bastante habitual (a su juego no se le ven los millones). Y De Bruyne castigando con sus diagonales y entradas raudas. El pelirrojo, peligrosísimo, metió otro tiro en la base de un palo y De Gea le sacó un remate que se iba adentro.

Pese a sus 35 años Ibrahimovic demostró que será el mejor fichaje de los Reds, está físicamente impecable y técnicamente ya se sabe, su golpe de balón en el gol fue fantástico. Pese a que fue poco asistido, no desentonó. Mantuvo un pulso todo el partido con Otamendi, de descomunal actuación. A propósito, Guardiola debe haberse ido complacido con el desempeño de su dupla de zagueros Otamendi-Stones ($us 63,2 millones), dos torres fuertes y seguras, en cambio Mou estará preocupado con el nivel del marfileño Eric Bailly ($us 44,8 millones), una roca que le pega a todo lo que se mueve, pero limitado con la bola. Y con el holandés De Blind no parecieron una pareja justamente. Se los vio disociados. Caído en desgracia con el DT portugués, el lateral italiano Matteo Darmian está fuera de los planes; ello le dejó el puesto servido a Antonio Valencia, que no cometió errores, pero tampoco trascendió. No.

A  los 72’ hubo una jugada que refleja el fútbol actual: córner para el City, centro de De Bruyne, cabecea el brasileño Fernando y ataja De Gea; saca rápido y largo el arquero español para generar un contraataque, centro de Ander Herrera al área del City y salva providencialmente Fernando echando al córner otra vez de cabeza. Fue a hacer el gol, volvió a toda velocidad para defender y salvó su arco, recorriendo 80 u 85 metros en pocos segundos. Impresionante.

Mourinho sacó al invisible armenio Henrikh Mkhitaryan ($us 47 millones) y puso al joven y muy prometedor Marcus Rashford (producto de la casa), quien a los 20 segundos de haber ingresado generó una jugada clara de gol. A la vocación ofensiva de Guardiola se sumó la urgencia de Mourinho. El ritmo aumentó cada vez más, el juego se hizo de ida y vuelta, y fue como dos boxeadores cambiándose golpes sin mucha ortodoxia, pero con valor y ganas.

Final: un City entusiasmante y un United áspero. Triunfó el equipo que tuvo una idea de cómo desnivelar y que lo fue a buscar de entrada. Es recién el comienzo de temporada, no hay diagnósticos definitivos. Al City le faltó Agüero, que allí sí justifica su cartel. Con ese plantel y ese estilo, Guardiola está para pelear el título en Inglaterra. Para Champions es más difícil, están los españoles. El United puso todo lo que tenía. Mourinho se lleva tarea para la casa.

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