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El coqueteo Neymar-PSG desespera al Barça

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

06:55 / 24 de julio de 2017

El martes cayó una bomba en Cataluña: Neymar se iría al Paris Saint Germain, que pagaría la cláusula de rescisión fijada por el Barcelona para llevárselo: 258 millones de dólares. A su vez, el PSG le igualaría al brasileño el contrato de Messi (el más alto del mundo, lejos), con lo cual, entre adquisición y salario le saldría 528 millones de euros por cinco años (608 millones de dólares).

Tratándose de cualquier otro club, la sola enunciación de la cifra llevaría tranquilidad al barcelonismo, porque nadie estaría tan loco de hacer semejante desembolso por un jugador que, si bien entusiasma por habilidad, no termina de traducir toda su magia en rendimiento y efectividad. Pero el PSG es otra cosa, está fuera de los cánones normales del fútbol.

Incluso si el rumor hablara de Messi en lugar de Neymar, no habría inquietud mayor en Barcelona: Leo está aquerenciado en la ciudad, no lo conmueve el dinero sino los títulos, y su relación con el club es un matrimonio feliz y duradero. El temblor causado en el núcleo duro del Barça se debe justamente a que el interesado sería el ultramilllonario PSG, y el apuntado es Neymar, quien gusta de coquetear con cuanto club aparece sobrevolando. Por eso el FC Barcelona le ha pedido al jugador que emita un comunicado donde exprese claramente si la noticia es cierta o no, si hay negociaciones o es una simple falacia. Pero Neymar, tan activo siempre en Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter (tiene 30.450.614 seguidores), etc., no se ha pronunciado. Lo que agiganta las sospechas de que habría verosimilitud en la noticia.

B arcelona renovó recientemente a Neymar, Suárez y Messi para mantener intacto el tridente, al menos, hasta junio de 2021. Pero no esperaban este movimiento telúrico. El club y sus hinchas aún están sensibilizados por la partida trapera de Figo al Madrid (entrenó por la tarde, dijo hasta mañana y al mediodía siguiente estaba siendo presentado en Madrid como nuevo refuerzo), y por la marcha intempestiva de Ronaldo (duró un año).

La especie fue lanzada por Esporte Interativo, medio perteneciente al grupo Turner, propietario de los derechos televisivos de la Champions League en Brasil. En él, el jornalista Marcelo Bechler, aseguró que el club francés pagará la cláusula y que Neymar ya aceptó irse. La argumentación es que el entorno del futbolista lo habría convencido de que, si quiere ser el mejor del mundo, debe partir: “Al lado de Messi siempre serás segundo, siempre estarás en la sombra”, le habrían comentado, no sin razón. Leo ya llegó a los 30, pero se lo ve entero para, al menos, cuatro años más. “Encima, ni sale de noche, se cuida, vive para el fútbol”, se lamentan en Madrid.

Neymar cumplirá 26 años el 5 de febrero. Es joven, aunque ya no es el garoto de 18 que debutó en la selección brasileña en agosto de 2010. Ve que se le empiezan a pasar los años y quiere ser el número uno del mundo ya, ahora. Claro, el entorno debiera decirle también que el número uno se gana en la cancha, no en las redes sociales. Se logra sin perder ni una pizca de habilidad ni de atrevimiento, pero siendo serio, quitando las filigranas que sobran, finalizando mejor las jugadas, jugando más para el equipo que para el lucimiento personal, dejando los roces y los manoseos con los rivales, pensando como verdadero líder en el bien del conjunto, en la victoria. Y estando concentrado, porque la excesiva cantidad de pases fallidos en un jugador de tanta técnica obedece a dos razones: falta de concentración o apuro excesivo. Neymar fue el gran héroe de la remontada frente al PSG el día del ya legendario 6 a 1; para ser Balón de Oro hay que tener 20 partidos así por temporada, no uno. Y en el resto, hacerlo bien. Técnicamente es un delantero fascinante, debe mejorar para concretar más.

Ernest Folch, director del diario Sport, escribió en su editorial del miércoles: “En el Barça hay un líder indiscutible, que es Messi, y lo que debe entender Neymar es que el Nº 1 no se conquista por decreto sino por un compromiso demostrado día a día durante muchos años”. Obviamente, la prensa madrileña fogonea el posible pase. Sería una buena nueva para el madridismo la ruptura del tridente. Neymar debería considerar también que tal vez la liga francesa no sea la más adecuada para posicionarse como rey del fútbol. Por eso Mbappé quiere ir a otro campeonato para trascender más.

Es cierto, asimismo, que Neymar rinde mucho más en la selección brasileña, pues allí es la estrella indiscutida, el dueño de la pelota. Esa confianza lo hace crecer, no juega atado a la banda izquierda, se corre más al medio y se le aclara todo el panorama. A nivel club tal vez lo consiga en el PSG o en otro; en el Barça, mientras estén Messi, Suárez, Piqué, Busquets, será un oficial de alto rango, aunque no el comandante.

La inquietud del Barcelona es, volvemos al comienzo, el club al que se vincula a Neymar: el PSG. El dueño del Paris Saint Germain es de Tamim bin Hamad Al Thani, un megamillonario catarí, miembro de la realeza. Además de pozos petrolíferos, es propietario de Harrod’s, en Londres; de la cadena de TV Al Jazeera, de una parte de Walt Disney Pictures, de los derechos del rugby y el básquet de Francia, fuerte accionista de los supermercados Sainsbury’s y de Volkswagen. Eso, apenas lo que se conoce. Al Thani, cuentan, ha tomado de la peor manera que el Barcelona haya querido quitarle a Verratti a la brava en este mercado de pases. También sigue dolorido por el 6 a 1 del Barça que lo eliminó de la Champions (la obsesión de los jeques, porque para ser realmente grande en Europa es imprescindible obtenerla). Lo consideran capaz de cualquier capricho. Neymar sería la venganza perfecta. O tal vez no sea verdad y lanzaron el rumor para incordiar al Barça.En el club del Parque de los Príncipes está medio Brasil: Dani Alves, Lucas Moura, Marquinhos, David Luiz, Thiago Silva, el ambiente le vendría de perlas a Neymar, que sigue sin destapar el corcho. El diario deportivo Lance, de San Pablo, aseguró que Neymar le habría dicho a los nombrados “que jugará con ellos”. Las declaraciones de unos y otros siguen robusteciendo la hipótesis y Ney no las desmiente. Además, el PSG busca una estrella para guiar su proyecto deportivo, la cual no tiene desde la salida de Zlatan Ibrahimovic. Cavani es hoy su jugador sobresaliente, sin embargo carece del aura de una luminaria.

Desde Brasil aumentan las pistas de que el pase se hará; la dirigencia azulgrana dice (sin mucha convicción), que nadie se animará a pagar la cláusula; que no sucederá. Marca pone el dedo en la llaga: “El Barça no se lo quiere creer”. Y Sport ya no confía: “El sospechoso silencio de Neymar”, tituló primero; ahora habla de “El mayor traspaso de la historia”. Y lo da como inminente. Su competidor catalán, Mundo Deportivo, como no tuvo la primicia, parece no creer en ella y casi no habla del tema. Pero el tema existe.

¿Se hará el pase más galáctico de la historia…? Habrá nuevos capítulos.

En la noche del domingo, Gerard Piqué puso en su cuenta un tuit abrazo con Neymar y con dos palabras: “Se queda”. ¿Es el fin de la novela...? ¿Era todo un montaje...? ¿Por qué nunca lo aclaró Neymar...?

(24/07/2017)

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