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La clasificación al Mundial desata una catarsis colectiva en Perú

La clasificación llega en un momento político especial para el país, sacudido por escándalos y con la popularidad a la baja de su presidente Pedro Pablo Kuczynski.

 Miles de hinchas peruanos festejan la clasificación de su país al Mundial de Rusia 2018. Foto: EFE

Miles de hinchas peruanos festejan la clasificación de su país al Mundial de Rusia 2018. Foto: EFE

La Razón Digital / AFP / Lima

08:27 / 16 de noviembre de 2017

Perú cumplió un sueño el miércoles. Un sueño atesorado con indesmayable pasión desde hace 35 años: clasificar a un Mundial de fútbol. La última vez que una selección inca participó fue España-1982. La victoria ante Nueva Zelanda asoma hoy como una epifanía.  

No es una paradoja que Perú lo haya alcanzado accediendo con el último cupo de los 32 en disputa para Rusia-2018. Perú está culturalmente acostumbrado a sufrir hasta el final un partido para conseguir un objetivo.  

La catarsis colectiva que ha desatado la clasificación es un hecho sin precedentes para una generación y media de peruanos, que acumuló frustraciones y golpes a la autoestima en las últimas tres décadas.   El boleto a Rusia tiene el efecto de un poderoso tónico reconstituyente para un país que se resignó a ver por televisión los Mundiales desde el de México-1986.

  • El peruano Christian Ramos (c-i) celebra con sus compañeros luego de anotar el segundo gol de su equipo. Foto: EFE

La ironía dice que Argentina aupó a Perú de ese Mundial con un gol de Ricardo Gareca, que decretó el 2-2 en Buenos Aires. Y ese verdugo se disfrazó de héroe hoy como seleccionador inca desde el banquillo.  

"Lo que estamos viviendo lo comparo con la explosión y desborde de entusiasmo que se vivió cuando Perú clasificó a México-1970. Hasta entonces Perú no había ido a un Mundial, pues al de 1930 fuimos invitados", rememora a la AFP Fernando Tuesta, sociólogo en la Universidad Católica e hincha del deporte más popular en Perú, el fútbol.  

Hoy Perú se sube otra vez al tren de la historia de los Mundiales, y toma las calles para celebrar en una explosión de júbilo contenida.   "Hay casi dos generaciones que no han visto clasificar a Perú. Uno ve el entusiasmo en los chicos, eso contagia", acota Tuesta, que ve en esta histórica clasificación un resorte psicológico y social.  

  • Los jugadores de la selección peruana celebran en medio del Estadio Nacional de Lima luego de la clasificación de su país al Mundial de Rusia 2018. Foto: EFE

"Uno descubre como el fútbol puede unir, hacer que un entusiasmo colectivo se convierta en una forma de identificarnos, de reforzar nuestro sentido de identidad y autoestima nacional, que justamente se vio contrapuesto con lo que pasó de 1982 en adelante", rebobina Tuesta.

Fútbol y sociedad

La clasificación llega en un momento político especial para el país, sacudido por escándalos y con la popularidad a la baja de su presidente Pedro Pablo Kuczynski.

"El fútbol es un buen bálsamo nacional. Y con mayor razón si hay al frente temas decepcionantes con los casos de corrupción de Odebrecht", que han involucrado a tres expresidentes además del actual mandatario, enfatiza Tuesta.   "La clasificación nos hace bien como país, habría que aprovechar eso para hacer ver que el deporte es bueno. Perú necesita deporte, buena salud y buena competencia", acota Tuesta. No es para menos. Lima acogerá en 2019 los Juegos Panamericanos.

Perú vivió una década dorada en los 70 impulsado por una generación de futbolistas que tenía como sus epítomes a Teófilo Cubillas (10 goles en los Mundiales), Hugo Sotil y Héctor Chumpitaz. Esa generación llevó a su selección a tres Mundiales: México-1970, Argentina-1978 y España-1982.

Los chicos peruanos crecieron emulando a esos ídolos como referentes, viviendo anclados en el pasado o soñando con Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, hasta que irrumpieron en la grama Jefferson Farfán, Paolo Guerrero y, ahora, Edison Flores.

Gareca, el galvanizador

La mano del DT Ricardo Gareca se notó desde un primer momento cuando se hizo evidente que el equipo no podía girar sobre esas tres figuras. Armó un equipo sin estrellas, apostó por la renovación generacional y por la disciplina. Y le cambió la cara a Perú.

"Es el desafío más importante de mi vida", dijo Gareca cuando asumió el mando en marzo de 2015. Buscó lo mejor que Perú tenía en medio de un campeonato nacional de bajo nivel competitivo, clubes de fútbol con deudas económicas y con un terrible desempeño en torneos internacionales.

Es así que tras un inicio con tropezones, donde recurrió a los mismos de siempre, el 'Tigre' prescindió de las 'vacas sagradas' y apostó por un equipo casi renovado, con jóvenes de las canteras y de equipos humildes. Esta parte del proceso fue dura, porque la prensa especializada demandaba resultados inmediatos y hasta pedía su cabeza.

Pero Gareca mantuvo la serenidad y 'se casó' con sus elegidos, muchas de ellos poco conocidos y jóvenes.

  • El director técnico de la selección de Perú, Ricardo Gareca. Foto: EFE

Tomó como base el equipo de la Sub-20 que no clasificó al Mundial de Turquía en 2013. En aquella ocasión un jovencito Edison 'Orejas' Flores, decía: "No pudimos clasificar pero vamos a dar qué hablar. Ahorita no, pero vamos a dar que hablar", aseguró quien hoy milita en el Aalborg BK de Dinamarca.

Gareca descubrió a Christian Cueva, quien pasaba por un mal momento en Alianza Lima y hoy es estrella en el Sao Paulo de Brasil. Y al 'Orejas', goleador de la selección después del destacado Paolo Guerrero.   La escuadra inca galvanizó e hipnotizó a los peruanos. Hasta el presidente Kuczynski se entusiasmó y dijo que decretaba no laborable si Perú clasificaba al Mundial.

 íY lo hizo! Perú es una sola fiesta. (16/11/2017)

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