Marcas

Ricardo y Eligio La zaga más respetada

Históricos. Fontana y Martínez jugaron muchos años juntos. Impusieron un juego que marcó época por su dureza y temperamento

Martínez y Fontana, hace unos días en el estadio Hernando Siles, donde tuvieron tardes y noches de gloria.

Martínez y Fontana, hace unos días en el estadio Hernando Siles, donde tuvieron tardes y noches de gloria.

La Razón / Rafael Sempértegui / La Paz

02:00 / 17 de septiembre de 2012

Fue la dupla de zagueros más fiera y aguerrida de la historia del fútbol liguero en Bolivia. La catalogaron como la mejor pareja de centrales de los años 80. La conformaban el fornido Eligio Martínez, paraguayo de nacimiento, y el temperamental Ricardo Fontana, argentino; ambos atigrados se nacionalizaron bolivianos y defendieron la camiseta nacional.

“Asesinos”, “carniceros”, “papayas” (en referencia a la fruta que se usa para ablandar la carne de cerdo) y hasta “Terroristas del área” eran algunos de los exagerados apelativos que la gente les llegó a poner, debido a la marca inmisericorde que aplicaban sobre sus rivales.

Lo cierto es que era una pareja que inspiraba seguridad en la última línea y que los rivales le tenían mucho respeto. Ricardo Fontana y Eligio Martínez jugaron juntos poco más de una década. Fue una dupla única en la historia del fútbol profesional boliviano.  

Eran el complemento casi perfecto y a la vez opuesto dentro y fuera de la cancha. Porque mientras Fontana era un defensor técnico, exquisito y seguro en el mano a mano para la marca, Martínez era áspero, duro como una piedra e impasable en el juego aéreo.

Sin embargo, fuera de la cancha, el zaguero guaraní era “un pan de Dios”, de un carácter afable, tranquilo y bastante cariñoso; en contrapartida, Fontana fue siempre polémico, frontal e incluso drástico.

Eligio dice que para completar este equipo habría que incluir al guardameta Luis Galarza, otro temperamental pero a la vez talentoso, que también era hombre clave en la defensa. “Alguna vez escuché decir que éramos el trío del terror, porque Lucho también desde el arco imponía un respeto único”, recuerda Martínez.

Con Fontana jugaron juntos en The Strongest desde 1982 hasta 1991, etapa en la que ganaron partidos y títulos, aunque también vivieron situaciones adversas. “No era lo habitual, pero en el equipo hacíamos paro y no entrenábamos toda la semana porque nos debían sueldos; pero igual el domingo le ganábamos a Bolívar en el clásico, lo hacíamos con base en ese coraje que nos caracterizaba, el temperamento que es el estilo de juego del Tigre. Su marca registrada es jugar fuerte, duro, meter la pierna, eso de pelear y discutir”.

Martínez también sostiene que los periodistas de la época comentaban que con la fama de “golpeadores” que ganaron, muy pocos delanteros o rivales los encaraban. “No sé si es anécdota o qué, pero al poco tiempo que estábamos juntos con el Tano, yo me paraba al centro y nadie había a mi lado, no se acercaban y los periodistas decían que era miedo. La verdad que sí”.

Eligio nació en la ciudad paraguaya de Itá —que en guaraní significa piedra— y asumió tan a pecho su preparación, que se alistaba como un soldado alemán para jugar. Llegó a levantar con una pierna hasta 40 kilos y no tenía una pizca de grasa.

“Yo no era violento, malintencionado, sino que iba directo a la marca. A ver, ¿qué pasa cuando un volvo choca con una peta? Ese era el problema para quien yo marcaba. Yo no era gordo, pero tenía casi 89 kilos de musculatura y bueno, surgía ahí la polémica cuando uno superaba a sus adversarios”.

Con relación a Fontana, Martínez dice que aprendió bastante y que hasta ahora no vio un zaguero que supere esa técnica, elegancia y visión de juego. “No tengo por qué alabarlo, pero el Tano fue el mejor zaguero con el que jugué y no todo era gritos o dureza, sino técnicamente era insuperable”.

Por su parte, Fontana considera que la dupla que formó con Martínez les valió críticas y polémicas a tal grado de ser odiados, “sobre todo en Santa Cruz, donde imponíamos respeto y temperamento con base en el juego”.

“Teníamos lo nuestro, pero yo creo que éramos una dupla fuerte y segura, no era golpear por golpear, simplemente imponíamos nuestras características: Eligio era fuerte, a él lo golpeaban pero era fuerte; y yo era muy reclamón, renegón y ganaba en presencia, eso para unos era malo, para otros bueno, pero en resumen a ellos (los rivales) se les hacía difícil pasarnos”.

Fontana dice que no puede asegurar que eran temidos, pero que sí más de uno lo pensó un poco para encarar a la dupla Fontana-Martínez. “Los mismos periodistas escribían muchos años después que cuando salíamos a marcar los dos hasta el árbitro se hacía a un lado”, según el Tano.

Fontana y Martínez se reencontraron en febrero después de casi diez años. Hace unos días, el viernes, volvieron a verse citados por Marcas Plus en el estadio Hernando Siles, el lugar donde pasaron grandes momentos. Ese día, Eligio Martínez hizo un mea culpa por los jugadores que lesionó y pese al tiempo que pasó, pidió disculpas y perdón a quienes lastimó.

“De verdad de eso no quisiera hablar, porque esa es la parte negativa de mi carrera y ahora, con los años, me arrepiento y lo siento. Como dije entonces, no marcaba con mala intención, iba frontal, era fuerte y bueno ahí estaban las consecuencias. Por eso pido perdón y disculpas a las personas que lastimé”.

Admite que lesionó a varios jugadores, pero que siempre salió a la cancha a competir, no a perjudicar a nadie. “Ya desde hace años llevo esa culpa de haber lesionado y fracturado a colegas, porque cuesta recuperarse de esas situaciones. De verdad que lo lamento y me cuesta mucho olvidarlo”.

Hubo otras duplas en el fútbol nacional

Parejas

Ambos recuerdan a otras parejas similares, pero con menos años juntos y un estilo diverso, además no tan recios:  Victor Villalón y Eduardo Navarro, en Wilster; y Miguel Ángel Noro y Rolando Coímbra, en Blooming.

Volantes

Una dupla de oro en el medio campo de Bolívar fue formada por Vladimir Soria y Carlos Borja, dos motores infatigables, según recuerdan Martínez y Fontana.

Fue la dupla que frenó a Maradona y Caniggia

Che, Eligio, no te descuides de ese Petiso, fue la instrucción que a los gritos, como acostumbraba, le dio Ricardo Fontana a Eligio Martínez en 1989, en la Copa América de Brasil. Se refería a Diego Maradona, cuando jugaron Bolivia y Argentina.

Esta es una de las anécdotas más especiales que esta pareja de centrales recuerda de los muchos años que compartió junta, en esa ocasión con la selección boliviana que entonces dirigía Jorge Carlos Habegger. “Bigotes, este petiso tiene mundiales jugados, uno ganado, y hasta cuándo van a apretar”, cuenta Fontana que Maradona le respondió en ese partido disputado en Goiás.

“Hasta que termine el partido”, fue la respuesta del Tano al astro argentino, aunque luego confiesa que no los golpearon mucho, pero sí les hablaron mucho. “A Eligio le dije esa vez que en esa Copa teníamos que darlo todo, porque no íbamos a hacer el ridículo y pasar vergüenza, ya estábamos mayorcitos para eso”.

“Yo sólo escuché la instrucción del Tano y luego lo vi discutir con Maradona, pero de verdad que con eso ganamos confianza y mucha moral en ese partido. Paramos a una gran dupla de los argentinos, que eran Maradona y (Claudio) Caniggia, porque empatamos el partido”, rememora Martínez.

Los dos zagueros de The Strongest fueron convocados a la selección nacional y estuvieron a punto de clasificar al Mundial de Italia 90. El Tano sostiene que esa fama de zagueros firmes y bien entrenados pesó más que su edad para ser citados a esa selección que por gol diferencia no pudo ir a un Mundial.

“Con Eligio llegamos a la selección con más de 34 años, éramos los mayores, pese a ello cumplimos, porque acá en La Paz ganamos los dos partidos, en Lima igual y bueno, no fuimos a un Mundial por un gol de diferencia, pero creo que algo retribuimos a Bolivia, que tanto cariño y familia nos dio”.

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