Marcas

Ronal Quispe, el campeón pide apoyo

Marcha. El domingo 16 en Cochabamba conquistó la presea de oro en los 50 kilómetros del Campeonato Sudamericano

Ronal Quispe en un alto en su entrenamiento en el Hernando Siles, luciendo la medalla de campeón sudamericano.

Ronal Quispe en un alto en su entrenamiento en el Hernando Siles, luciendo la medalla de campeón sudamericano. Eduardo Schwartzberg.

La Razón (Edición Impresa) / Marcos Bonilla / La Paz

00:04 / 24 de febrero de 2014

Ronal Quispe Misme (Achacachi, 5 de marzo de 1989) se coronó el domingo 16 en Cochabamba campeón Sudamericano de 50 kilómetros marcha. Ese día declaró que obtuvo el logro para el país sin ninguna colaboración, excepto la que le brindó la UTB (Universidad Tecnológica Boliviana) —donde estudia Administración de Empresas gracias a una beca— y a su esfuerzo personal. Ronal es profesor de Educación Física y también árbitro de fútbol, con esta última actividad se gana la vida.

Pensando en futuras competencias internacionales reclama el apoyo del gobierno a través del recientemente creado Ministerio de Deportes. En marzo representará al país en los Juegos Sudamericanos en Santiago de Chile, y en mayo asistirá a la Copa Mundial en China, gracias a la marca mínima que consiguió precisamente en la prueba en el valle (4H25’02”).

Se atreve a hacer el pedido  después de que el presidente Evo Morales anunciará el 20 de enero que el Gobierno recompensará económicamente a los deportistas que consigan victorias en competencias internacionales: “Las y los atletas que vuelvan con medallas de bronce tendrán 500 dólares. A quienes hayan obtenido medallas de plata se entregarán 750, y a quienes hayan obtenido una medalla de oro se reconocerá con 1.000 dólares, como justo reconocimiento a su esfuerzo, a su compromiso”. Recordó que escuchó esas declaraciones cuando se premió a los deportistas que consiguieron medallas en los Juegos Bolivarianos de Trujillo 2013.

“Esperamos que eso se cumpla y yo espero recibir un apoyo para continuar con esto. En algún momento pensé en dejar el atletismo porque es mucha dedicación, es mucho tiempo, prácticamente tienes que vivir para el atletismo y la situación se complica si no tienes apoyo. Así que yo espero recibir colaboración de nuestro señor Presidente que creo tiene muy buenas intenciones. Me caería bien”.

Ya sueña con regalarle otra alegría a Bolivia en los Juegos Sudamericanos. “Me gustaría llegar al podio, mejor si es una medalla de oro, porque siempre me preparo para ganar”. Competirá en la prueba de 20 kilómetros, porque en los Juegos no se disputa la distancia de 50.

En 2011 participó en esa distancia y ganó la medalla de bronce en los Juegos del Alba, en Barquisimeto (Venezuela). Ese mismo año intervino en el Campeonato Mundial de Atletismo en Daegu, Corea del Sur; y en 2012 en los Juegos Panamericanos en Guadalajara; además ha participado en un sinnúmero de competencias internacionales.

Es poseedor de los récords nacionales de 20 kilómetros (una hora, 25 minutos y 59 segundos); y de los 50 con 4h11’00”, marca que consiguió en Trujillo el 29 de noviembre de 2013, durante los Juegos Bolivarianos.

Justamente en 2011, cuando era estudiante de Educación Física, se dedicó completamente a la marcha, pues antes había probado en otras disciplinas. El punto de inflexión fue la llegada a La Paz del campeón mundial mexicano Raúl González. Se unió a su grupo y aprendió mucho, desde su método de trabajo. Gracias a González se entrenó por un tiempo en México y a su regreso al país estableció su propia rutina de entrenamiento, y ahora tiene como entrenador a Ariel Calisaya.

Tres veces a la semana se entrena en varios sectores a orillas del lago Titicaca para realizar un trabajo de ruta, en una distancia entre 30 y 40 kilómetros. Vuelve a la ciudad por la tarde, descansa y pasa por una sesión de masajes que le aplica su hermano menor (Cristaldo), porque no tiene recursos para contratar a un masajista. Después, alrededor de las 17.00, asiste al estadio Hernando Siles para un entrenamiento más liviano (10 o 12 kilómetros de recorrido).

Con los pocos recursos que tiene se alimenta, compra bebidas hidratantes y se transporta. Asume que se alimenta mal, casi siempre él mismo se prepara su comida. Está seguro de que si la colaboración se hace efectiva, mejorarían su alimentación, su hidratación y obviamente los resultados deportivos.

Sueña con ser el abanderado de Bolivia en Río 2016

En 2012, unas tres semanas antes de que la delegación boliviana viaje a los Juegos Olímpicos de Londres, Ronal sufrió una de las decepciones más grandes de su vida. Recuerda que la dirigencia de la Federación Atlética de Bolivia (FAB) le comunicó que no asistiría a esa cita, pese a que ya había sido presentado a los medios de comunicación como parte de la comitiva, incluso había entregado su documentación para la acreditación.

“Decidieron llevar en mi lugar al velocista Bruno Rojas”. Ninguno de los dos hizo la marca mínima, pero se hacía uso de las tarjetas de invitación que envía la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés). Recuerda que se acercó a 30 segundos de esa marca; “pero lamentablemente yo me quedé fuera de los Juegos de Londres por un tema de apoyo”.

Desde ese día “me puse como meta que asistiré a los Juegos Olímpicos de Río 2016, además como abanderado del país”. No a través de una invitación, “sino haciendo la marca ‘A’ para los 50 kilómetros marcha ”.

Con ese objetivo trabaja día tras día. Asegura que con el tiempo que hizo en el Sudamericano de Cochabamba (4h25’02”), probablemente ya consiguió la marca B; pero eso no es suficiente,  quiere llegar a la cita de Brasil con un mejor rendimiento.

Trabaja de árbitro en la Asociación Obrera

Para poder solventar sus gastos, o por lo menos una parte de ellos, Ronal Quispe se gana la vida como árbitro de fútbol. Dirige los sábados por la tarde y los domingos prácticamente todo el día en la Asociación Obrera Deportiva, en Miraflores.

En esos dos días es cuando baja la intensidad de sus entrenamientos. Los sábados practica solamente por las mañanas y tiene, por tanto, las tardes libres; mientras que los domingos hace una pausa en su preparación y se dedica al referato.

“Aprovecho ese descanso, porque es necesario hacer una pausa por la intensidad del trabajo que hacemos. No es mucho lo que gano en esos días, pero  me ayuda bastante”. Ese dinero, aunque no habla de montos, lo destina para pagar su transporte, la hidratación y comprar “algunos” suplementos alimenticios. No practica el fútbol, pero le gusta ver partidos.

Su inclinación por el arbitraje, sin embargo, no fue por su afición al más popular de los deportes, sino que al ser profesor de Educación Física, “como que estaba obligado a conocer las reglas, también a arbitrar; así que decidí sacarle provecho a esa situación y me vinculé al Colegio de Árbitros de la Asociación Obrera”. Es el único dinero que genera, por eso repite que necesita colaboración para continuar progresando en la marcha.

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