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Talento sudaca para Brasil 2014

Rendimiento Nuestros clubes están rezagados frente a los europeos, pero esa diferencia se equipara a nivel de selecciones. De diez selecciones del continente, seis estarán en el próximo Mundial y la mayoría será protagonista.

La Razón (Edición impresa) / Julio Peñaloza Bretel

00:00 / 18 de noviembre de 2013

Si hay un asunto que me tiene continuamente al borde de la obsesión es el relacionado con la formación seria y sistemática en todos los órdenes, asunto del que Bolivia carece, lamentablemente, en muchísimos ámbitos y que se evidencia de manera preocupante e inmodificable en el fútbol a lo largo de toda su historia.

Bastará con constatar a primera observación que en lo que va del torneo Apertura (2013-2014) la mitad de los equipos de la Liga boliviana han sustituido entrenadores —dos de ellos en dos oportunidades— y la calidad del juego en todos los llamados equipos profesionales, si se la mide con parámetros internacionales, es menos que regular.

Precisamente es en el convencimiento de que el talento solo no llega a ninguna parte, que he seguido con particular interés la carrera de José Pekerman que sustituyendo a Leonel Álvarez, le cambió la cara a la selección colombiana, para luego de diecisiéis años continuos de inasistencias, acceder a Brasil 2014, y estrenar su condición de clasificado con un triunfo (2-0) sobre Bélgica en Bruselas.

Repasemos: Luego de presentar un proyecto a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en 1994 y ganar la convocatoria para dirigir las selecciones juveniles, bajo su dirección, la celeste y blanca jugó dos mundiales Sub-17 y cuatro Sub-20,  torneos de los cuales ganó tres. Logró también dos títulos sudamericanos Sub-20 y el campeonato de Toulon (1998). Después de tan exitoso periplo, dirigiendo y formando futbolistas argentinos de exportación, Pekerman se hizo cargo de la Coordinación General de Selecciones (2003), para más tarde asumir la conducción de la selección mayor con la que fue subcampeón de la Copa Confederaciones (2005) y participó en Alemania 2006 con una notable calidad de juego, quedando afuera contra el anfitrión en la definición por penales.

Luego de dirigir en México (Toluca 2007-2008, Tigres 2009), a principios de 2012 fue invitado por Colombia para dirigir su selección y el diario uruguayo El País en su habitual recuento anual, lo eligió como el mejor director técnico de América y con la clasificación al mundial de Brasil, quiere ir mucho más allá de la primera fase, en su convencimiento de que el equipo que ha logrado ensamblar con la visible notoriedad de Radamel Falcao en la definición, está para pelear en serio, las últimas instancias.

Comparando los rendimientos y calidades futbolísticas de los torneos de clubes europeos con los nuestros, hay una ostensible diferencia que hace ya por lo menos una década nos ha conducido a quedar rezagados, algunos peldaños abajo, pero esa diferencia queda en gran medida equiparada cuando entran al ruedo las selecciones nacionales, ya que es en este gran contexto en el que la inspiración sudaca es capaz de generar lo que por ejemplo acaba de hacer Chile con Inglaterra a la que con dos goles de Alexis Sánchez le ha ganado en su propia casa y en esto tiene mucho que ver el seleccionador Jorge Sampaoli que luego de dirigir a la U santiaguina, fue a ordenar un panorama caótico que provocó la dimisión de Claudio Borghi, momento a partir del cual, los rojos trasandinos empezaron a afiatar líneas, generando una propuesta de gran dinámica y efectividad.

Mientras tanto en Nueva Jersey, Argentina sin Messi y Ecuador empataron sin apertura de marcador, y Uruguay se prepara para recibir en Montevideo a Jordania, contra la que no debiera tener grandes dificultades para imponerse y conseguir que de las diez selecciones sudamericanas, seis puedan ser partícipes, y probablemente, la mayoría de ellas, protagonistas de Brasil 2014.

Sudacas. Así nos llamaban con insistencia y menosprecio en las calles de las grandes ciudades españolas. Creo que ahora el discriminatorio y menospreciador calificativo adquiere connotaciones diferentes si nada más nos fijamos en las alineaciones de equipos europeos tan competitivos como el Barcelona, el París Saint Germain (PSG), el Inter y el Nápoles, el Manchester United y el Liverpool. El sello sudamericano va a manifestarse en canchas brasileñas, canchas sudacas donde fútbol y fiesta son sinónimos.

  ¿Mejor que en Sudáfrica 2010?

No estará la horrible y exitosamente resultadista Paraguay de Gerardo Martino. Uruguay vuelve a entrar por la ventana del repechaje, y seguro que quiere llegar a estar como en Sudáfrica entre las cuatro mejores.

Pero a la calidad rioplatense garantizada por el trabajo de Washington Tabárez y Alejandro Sabella, y a la ratificación de la vocación mundialista de Chile, ayer con Marcelo Bielsa, hoy con Jorge Sampaoli, hay que agregar el retorno de la calidad colombiana y la no menos interesante propuesta ecuatoriana al mando de Reinaldo Rueda.

Sudamérica va a presentar por lo menos un jugador por selección entre los mejores veinte del planeta, en vigencia: Neymar de Brasil,  Lionel Messi de Argentina, Edinson Cavani de Uruguay, Alexis Sánchez de Chile, Radamel Falcao García de Colombia, y Antonio Valencia del Ecuador.

Sudacas, sudamericanos, o como se los antoje llamarnos a los eurocéntricos sin remedio, la calidad y el talento de este lado del mundo son asuntos que no se discuten y por eso Pekerman habla con tanta seguridad de lo que podrá hacer su equipo en este que será su segundo mundial, esta vez al frente de otra selección.

(*) El autor es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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