Marcas

‘Cuando comencé nadie confiaba ni se fijaba en mí’

Trayectoria Era ayudante de albañil. Su papá no quería que fuera futbolista. Hoy le da gracias a la Virgen de Cotoca

Carlos Saucedo con la camiseta de la selección y la imagen de la Virgen en una mano.

Carlos Saucedo con la camiseta de la selección y la imagen de la Virgen en una mano.

La Razón / La Paz

01:18 / 22 de octubre de 2012

Su papá no quería que fuera futbolista y para evitar que fuera a la cancha lo llevaba a trabajar como ayudante de albañilería. Sin embargo, a fuerza de empeño y goles, Carlos Saucedo construyó una carrera de la que ahora sus seres queridos se sienten orgullosos. Con tremenda trayectoria goleadora en varios clubes, sólo le faltaba la cereza sobre la torta: triunfar en la selección. Y por fin se le dio: “Jamás me olvidaré esa tarde y mantendré un gran recuerdo de ese partido”, dice.

— Con tantas frustraciones previas, ¿pensó que nunca más tendría una oportunidad?

— Nunca perdí las esperanzas. Sufrí mucho para que llegara este momento, me convocaban, pero a mi familia le decía que me llevan para sparring, para entrenar solamente. Era duro volver a casa, especialmente dura fue la última separación, tras quedar fuera de la lista para enfrentar a Ecuador, ésa me marcó. Conocía el estadio Atahualpa,  había hecho goles ahí, estaba  de goleador de nuestro torneo y quería ayudar a la selección. Quedar al margen me dolió mucho.

— ¿Nunca pasó por su mente decir “basta” y “no voy más”?

— La verdad es que muchas veces sentí deseos de dejar la selección porque siempre quedaba al margen y llegaba a mi casa bajoneado, me costaba reponerme; incluso llegué a pensar que no tenía ninguna chance de jugar vistiendo la Verde. Felizmente ya pasó.

— A sus 33 años, parece que su oportunidad llegó un poco tarde…

— La verdad es que solamente Dios sabe lo que puede pasar, voy a ir paso a paso, voy a tratar de hacer las cosas bien y espero que pueda jugar muchos años más en la selección. Uno no tiene límite ni tope en el rendimiento, porque si bien la edad juega, mientras pueda correr y marcar goles creo que voy a estar.

— ¿Cómo fue ese reencuentro feliz con su familia?

— Con mucha emoción. Llegué  a casa y me puse a llorar, porque había sufrido muchas cosas, había pasado muchas situaciones difíciles y los únicos que sabían mis hijos y mi esposa, así que me desahogué, los abracé, luego hablé con mis padres que también se sintieron contentos. También en el colegio de mis hijos me felicitaron, por primera vez que en mi carrera firmé tantos autógrafos y me saqué fotos con mucha gente. Eso me hizo ver que todo lo que pasé valió la pena.

— ¿Es verdad que su papá no quería que fuera futbolista?

— Sí. Como todo padre él quería que estudie, pero a mí me encantaba jugar. Entonces mi papá, cuando veía que corría hacia la cancha, me llamaba y me llevaba a trabajar junto con él para que le ayudara en labores de albañilería, era su ayudante. Pero yo me escapaba, fue una adolescencia dura y complicada, y aprendí a valorar las cosas. Mi papá no entendió o no quiso comprender que el fútbol me daría plata; ahora se siente orgulloso y no hablamos más de aquel tema.

— ¿Es su mejor momento?

— Creo que sí, he madurado en varios aspectos, ahora las cosas cambiaron y creo que este partido hizo que se abrieran puertas, pues ya recibí muchos llamados de afuera y del país mismo; sin embargo, voy a esperar. Tengo contrato  con San José por dos temporadas más, aunque hay una cláusula de salida si se da algo afuera. Pero voy a esperar porque en San José y en Oruro, con mi familia nos sentimos cómodos y contentos por el cariño de la gente.

— ¿Por qué le llaman “Caballo”?

— La verdad es que cuando cursaba el primero medio en el Colegio Boliviano Inglés  correteaba mucho con la pelota, entonces aquello le llamó la atención al director, Efraín Grimaldo, quien me gritó: ‘Saucedo, esté quieto que parece un caballo’. Aquello se trasladó a la zona en donde vivía y posteriormente al fútbol, así que  quedé marcado con ese apodo.

— ¿Y por qué cada que hace goles muestra la imagen de la Virgen de Cotoca?

— Porque soy católico y devoto de ella, le tengo mucha fe. Cuando comencé nadie confiaba ni se fijaba en mí,  entonces me acerqué a su templo, le pedí que hiciera que alguien me brindara una oportunidad en el fútbol y así ocurrió, ahora como agradecimiento siempre muestro la imagen de la Virgen.

— ¿En el fútbol le falta aprender algo?

— Uno nunca termina de aprender. Seguro que me falta asimilar algunas cosas. Lo que sí soy consciente es que no soy un jugador dúctil para sacarse dos o tres jugadores con regates, pero seguramente mejoraré en este aspecto, porque uno siempre aprende fundamentos importantes.

— ¿Habrá un sucesor en la familia?

— Bueno, mi hijo Carlitos tiene condiciones para jugar, le encanta el fútbol, entonces espero que pueda ser el sucesor, pero aquello lo definirá el tiempo. Por ahora él se entrena tres veces por semana en Oruro Royal, incluso empezó a festejar como yo, con su polera con la imagen de la Virgen de Cotoca y con el baile del caballo. No le inculco nada porque quiero que también estudie, pero cuando llegue el momento él decidirá.

Va rumbo a los 100 goles en  la Liga

Ariete

Merced a su excelente campaña este año, con 26 tantos anotados, Carlos Saucedo totaliza 83 tantos como futbolista liguero.

Motivador

Dice que Gustavo Quinteros se ganó el puesto como DT de la selección, pero que con Azkargorta las cosas cambiaron, sobre todo porque el vasco es un gran motivador.

Poca atención

Critica a un sector del periodismo: “Es muy duro trabajar así,  uno va a la selección y algunos periodistas no le dan bola, sólo hablan con los referentes o de los que juegan afuera”.

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