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‘Se festejó hasta que nos dejaron desnudos’. Ramiro Blacut

Blacut estuvo de cumpleaños. Evocó la gesta

Ramiro Blacut.

Ramiro Blacut. Foto: Nicolás Quinteros.

La Razón / R.S. / La Paz

02:08 / 04 de enero de 2013

El puntero derecho de Bolívar y de las selecciones bolivianas del 60 estuvo ayer de cumpleaños. Asegura que la fecha 3 de enero no es la adecuada para celebrar un cumpleaños, porque luego de todas las fiestas de fin de año y la Navidad, asegura que ni los propios amigos ya ‘tienen ganas de tomar un té’, por ello es que sus cumpleaños casi siempre fueron desapercibidos.

— Pese a la fecha, ¿cómo recibe otro cumpleaños suyo en el año de las Bodas de Oro de la conquista del título sudamericano?

— Como le digo, todo el ambiente de fiesta se lo lleva el fin de año y siempre fue así. Por ejemplo en el 63 recuerdo que celebré mi cumpleaños, que eran 19 abriles, en la concentración de la selección y, como siempre, nadie sabía del tema. Algunos se enteraron, me abrazaron y no se hizo nada especial, respetando el trabajo. Siempre fue así mi cumpleaños, desapercibido, pese que para mí es importante.

— En este caso, ¿el gran regalo será el festejo el 31 de marzo?

— Cada 31 es muy especial, porque nos recuerda el título logrado. Por eso mismo en este caso esperamos que sea mucho más especial. Afortunadamente cae en domingo, cuando se jueguen los partidos y un día antes estará la cena que también se planifica. Yo creo que se irán añadiendo otras actividades para el festejo de ese título.

— ¿Qué no se dijo mucho del trabajo que cumplió ese seleccionado campeón?

— Se habló muy poco del tiempo de concentración, porque siempre es la final, el título, el festejo o los partidos. Pero desde que el 62 se aprobó el torneo, la selección comenzó a trabajar desde fines de septiembre. Se lo hizo en Cochabamba, y lo hicimos al mando del profesor Danilo Alvim, el preparador físico José Villazón y el kinesiólogo Sixto Oquendo. El entrenador fue seleccionando a los jugadores.

— ¿Ud estuvo desde el inicio?

— No, porque junto a Wilfredo Camacho nosotros éramos parte de Ferrocarril Oeste, en la Argentina, y en mi caso regresé a Bolivia el 23 de diciembre, cuando la selección ya trabajaba tres meses. Tras Navidad me incorporé al trabajo y pasamos el Año Nuevo trabajando, porque siempre se hacía ajustes al equipo.

— El capitán Wilfredo Camacho asegura que todos participaron en esa selección, ¿fue tanto así?

— Definitivamente. Nosotros siempre dijimos que era el equipo de todos. Nos apoyaron todo el pueblo boliviano, el Gobierno nacional, la Federación de fútbol, la prensa y de verdad que todos aportaron de manera brillante para lograr lo que se logró, por eso siempre decimos que el título se logró con todos.

— Ya en el torneo, ¿cuál fue el partido más complicado?

— Cada partido tuvo su complejidad, porque en el debut en La Paz ante Ecuador arañamos un empate de 4-4. Luego en Cochabamba ganamos a Colombia, de regreso al (estadio Hernando) Siles se ganó 3-2 en vibrante partido a Perú. En el Capriles ganamos a Paraguay 2-0 y nosotros ya tomamos coraje y además la gente ya transmitía energía.

— ¿El partido con Argentina fue bastante dramático?

— A eso iba. Fue un partido en el que todo podía ocurrir, desde que nos empataron 1-1 y luego 2-2. Hasta que se produjo un penal a nuestro favor, que Max Ramírez remató y el arquero argentino Andrada desvía. Entonces mientras Camacho consolaba a Ramírez, de inmediato Fortunato Castillo arrebata el balón al pasapelota, cobra el tiro de esquina, Camacho va al cabezazo y anota el gol del triunfo y vamos a la final.

— ¿Qué pasó con Brasil?

— Fue otro partido vibrante en Cochabamba, porque de una gran ventaja de 5-2 tras fracturar a Máximo Alcócer, los brasileños reaccionaron de gran manera y estuvieron muy cerca de igualarnos y descontaron hasta lograr el 5-4.

— Dicen que fue un festejo demasiado apoteósico.

— La gente se entró a la cancha ni bien acabó el partido, no pudimos abrazarnos entre nosotros o dar la vuelta olímpica, porque cada uno estaba rodeado con un racimo de gente. Además que nos desvistieron de a poco, porque comenzó con un cacho, una media, la polera, el short y hasta el braguero. Pedimos que nos dejen en el túnel, porque habíamos quedado desnudos y en el vestuario nos volvimos a vestir

— Ya en cada triunfo boliviano, ¿era un gran festejo?

— Eso ocurrió porque eso informó la radio que tomaba contacto con diversos puntos del país y decían que los pueblos se paralizaban. La verdad, nosotros nos vimos, pero nos comentaron de bailes, reuniones y hubo de todo.

— ¿Ud guarda algún recuerdo?

— La verdad que muy poco. Tiempo después yo compré una pelota que era en alusión al Sudamericano del 63, porque estaban las banderas de los equipos participantes, y era un balón de la época, pero luego mis sobrinos la destrozaron.

— ¿Ud era el más joven?

— Yo fui el más joven, no sólo de la selección, sino de todo el torneo. Jugué con 19 años. Con seguridad que la figura fue el Maestro Víctor Agustín Ugarte, el caudillo fue el capitán Wilfredo Camacho, de quien nace el fútbol camachista. También estaba Max Ramírez, que era otro talentoso y jugador temperamental. En realidad todo el equipo fue de garra.

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