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‘El fútbol me cambió la vida’

Joaquín Botero. Retiro El goleador histórico de la selección nacional ha puesto punto final a su carrera como futbolista

Joaquín Botero. Foto: Miguel Carraco-archivo

Joaquín Botero. Foto: Miguel Carraco-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón

00:00 / 23 de febrero de 2015

Joaquín Botero deja definitivamente el fútbol. Mientras estuvo en él, fue un notable goleador. Lo más grande que hizo fue convertirse en el goleador histórico de la selección nacional (20), rompiendo una marca de años del Maestro Víctor Agustín Ugarte.

Bolívar fue su principal club en el país, con el que ganó más méritos: títulos y un reconocimiento especial, porque fue máximo anotador del mundo en una temporada (2002).

— ¿Por qué ya no juegas en el ámbito profesional?

— Porque no me llamaron de ningún club y ello supone que no hay equipo para jugar. Además ya con 37 años se hace difícil, entonces decidí ya no jugar más al fútbol y ver a qué actividad me dedico. Por lo pronto estoy en casa con la familia. El fútbol tiene cosas buenas y malas, muchas veces hiciste cosas importantes, pero también uno a veces siente que ya no lo valoran. Después de Sport Boys no se presentaron buenas propuestas, quedé parado mucho tiempo y entonces es mejor dejarlo.

— ¿Entonces, es tiempo de hacer un balance de lo que fue tu carrera?

— Gracias al fútbol pude conocer otros países, otras culturas y costumbres, mucha gente y sobre todo mejorar no solo en lo económico sino también en lo futbolístico. Los años que estuve ligado al fútbol me dieron experiencia, me ayudaron a madurar como persona, son aspectos importantes que rescato.

— ¿No extrañas jugar más allá de tu decisión de ya no hacerlo?

— Uno siempre recuerda los lindos momentos, especialmente los que pasé con Bolívar, con el que salí varias veces campeón, esas charlas y comentarios de vestuario, el compartir en las concentraciones esperando que transcurra el tiempo para encarar un encuentro, en su momento escuchar a los más grandes, perder esa timidez de los inicios para luego ser parte de un grupo, el aliento de los experimentados cuando a uno le tocó debutar o la reprimenda porque falló, a todo eso uno se acostumbra en la convivencia de un vestuario, que también tiene un proceso para todos.

— ¿Con Bolívar viviste lo mejor en el fútbol?

— Sin duda alguna los mejores momentos fueron con Bolívar, fui campeón en varias oportunidades, salí goleador del mundo; también recuerdo con mucho orgullo lo que hice en el Pumas de México y lógicamente esos agradables momentos en la selección nacional.

— Pero no faltaron los momentos malos…

— No los calificaría como momentos malos, sino complicados: cuando fui a Deportivo Táchira de Venezuela tuve muchas lesiones, prácticamente no jugué y si lo hice fueron pocos partidos, por ello decidí rescindir contrato, porque nunca me gustó perjudicar, mucho más si estaba lesionado. Otro de los momentos difíciles en mi carrera fue cuando pasé a San Lorenzo de Almagro, allá por un tema personal determiné alejarme del club.

— ¿Sabes cuántos goles hiciste en tu carrera?

— La verdad es que no llevé la cuenta, deben ser aproximadamente 160 o más, pero de todos los que pude concretar el que más me gustó y lo mantengo como un recuerdo es el segundo que le anoté a Juan Pablo Carrizo en la goleada con la selección nacional a la Argentina por 6-1.

— ¿Aún recuerdas cómo empezó tu carrera?

— Cómo olvidar esos momentos, porque el futbolista siempre sufre y tiene privaciones. Cuando llegué a La Paz en 1994, a los dos años que estuve quise volver a El Dorado (el lugar que nació el 10 de diciembre de 1977), pero mi familia me aconsejó que tuviera paciencia y perseverara en lo que quería, escuché las palabras de mi padre, decidí continuar y gracias a Dios las cosas resultaron. Y ya como un gran futbolista salí del país para jugar en otros lugares.

— ¿A qué entrenadores recuerdas más?

— Sin duda alguna el profesor Abdul Aramayo tuvo mucho que ver en mi carrera porque fue el primero que me observó en una prueba que realizamos un centenar de jóvenes, y me eligió, él siempre me habló, me orientó, me corrigió en lo táctico. Después, al profesor Luis Orozco, que me dio la oportunidad de debutar a nivel profesional en Bolívar en 1999, y valga la oportunidad para agradecerles por todo lo que hicieron por mí.

— En la selección llegaste a ser el goleador histórico, vaya lindo recuerdo que dejas…

— Creo que ser el goleador histórico de la selección nacional es algo que me enorgullece, pero no lo logré en forma individual, sino también con el aporte de varios compañeros con los que compartí en el equipo nacional.

— ¿Piensas seguir ligado al fútbol de alguna manera?

— Por ahora estoy con mi familia, seguramente analizaremos algunas posibilidades, pero por lo pronto es importante estar con lo que uno quiere, porque en varias oportunidades cuando estuve fuera del país no pude compartir con ellos.

— Si te preguntan quién fue tu mejor compañero en el fútbol, ¿a quién eliges?

— Sin duda alguna el mejor amigo que me dio el fútbol es Luis Gatty Ribeiro, con el que congeniamos tanto en las canchas como fuera de ellas. Y el mejor técnico por su forma de trabajar y tratar fue el mexicano Hugo Sánchez.

— Ahora que dejas de jugar, ¿qué tipo de jugador fuiste según tu punto de vista?

— Siempre que me tocaba jugar quería ser el mejor del terreno de juego, por ello le ponía ganas y me entregaba al cien por ciento en cada cotejo. Jugué como arquero, luego fui lateral en mis inicios, cuando jugaba en Rurrenabaque, hasta que el  profesor Abdul Aramayo me descubrió la posición de delantero sobre todo porque era rápido, y fue el que me dio los mejores momentos.

— ¿Qué te dio el fútbol?

— Me cambió la vida, agradezco lo que me dio, pero también le di mucho al fútbol. Ahora que me voy quiero desear que la selección tenga una buena presentación en la próxima Copa América y en la eliminatoria, ojalá pueda llegar al mundial de Rusia.

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