Fútbol

Abraham Cabrera: El Tigre atrapa a un neto luchador

El zaguero es una de las revelaciones de la temporada. Superó varios obstáculos y su ascenso en el fútbol nacional es imparable. Tiene una historia que apenas se inicia.

La Razón / Rafael Sempértegui / La Paz

00:00 / 26 de agosto de 2013

Fue un duro golpe pasar de Bolívar a La Paz FC, porque en medio de ello estuvo una lesión. Cruzó por su mente dejar el fútbol y volver a Santa Cruz. No lo hizo y fiel a su estilo batallador decidió seguir. Corrió mucha agua por debajo del puente y ahora Abraham Cabrera está firme en The Strongest, crece y crece y da de qué hablar.

Este año se sumó al plantel atigrado y su vida dio un giro radical. Cuenta que es un luchador, persistente en lo que quiere y por eso se identifica plenamente con su nuevo club, en el que ha comenzado a destacarse.

Es titular en el equipo gualdinegro, jugó Copa Sudamericana, disputó partidos de Liga, fue citado y ya jugó en la selección boliviana. Lo cierto es que Cabrera comenzó el despeje y empieza a volar alto, y n o quiere tener límites para alcanzar sus metas.

“Actitud nunca me faltó, porque eso lo aprendí en casa, de mi padre y de las cosas que me tocó vivir en lo futbolístico. Me puedo equivocar o fallar en algo, pero será un error humano, porque luego soy un luchador que pelea hasta lo último y en el Tigre creo que eso es una marca registrada”, asegura el zaguero.

Las experiencias vividas en Bolívar, la lesión que lo dejó fuera, el mostrarse en La Paz FC y el pasar por diversos apuros hasta descender con el club —momentos que detalla en otro espacio—, considera que le ayudaron a madurar y ser equilibrado en el fútbol y en la vida misma. “¿Sabes qué pasa?, que de uno a otro instante puedes pasar de la cima a lo más bajo que te pueda ocurrir, pero depende de uno y de su trabajo y esfuerzo para estar donde quieres y para eso a veces toca vivir apuros.

Agradezco a La Paz FC porque me recibió, pero pasamos muchos apuros”.

Hoy en día trata de mantener la cabeza fría y serena en todo momento, bueno y malo. Ahora que le toca vivir en el inicio de la temporada 2013-2014 tiempos positivos, él igual promete seguir esforzándose.

“Lo que más me sorprendió y es clave en el Tigre, es el grupo sano que hay. La unidad de los jugadores y el trabajo con el profesor Eduardo Villegas. Con esos factores podemos pelear todo”.

Haber jugado la Sudamericana fue una motivación para superarse, y Cabrera tiene metas más ambiciosas aún. “Ojalá sea campeón con el Tigre, juegue la Libertadores y luego me vaya al exterior”.

Un joven cruceño de Bolívar y el Tigre

Datos

Abraham Cabrera Scapin nació en Santa Cruz el 20 de febrero de 1991. Mide 1.79 metros y pesa 69 kilos.

Familia

Abilio Pedro y Ciara son sus padres; Juan Pablo, Inés y Emanuel, sus hermanos; y Ruth Prada su novia.

Opuestos

Haber jugado y vivido en Bolívar y hoy en el Tigre, le permite a Cabrera sostener que son dos clubes grandes con estilos opuestos.

Selección

Hace algunas semanas fue citado y jugó en la selección y jugó ante Venezuela. Además está en la lista para las eliminatorias.

Se formó en Milton Melgar y Altapadovana italiano

Como muchos niños de barrio, Abraham Cabrera tuvo sus primeros contactos con la pelota en el suyo, en la calle 14 del Mutualista, en Santa Cruz; y a los 10 años ya estaba en la escuela de fútbol Milton Melgar.

Una vecina, que tenía a su hijo en esa escuela, les recomendó a los Cabrera inscribir al pequeño ‘Gringo’ —así le llamaban—.

Diego Ferreira fue uno de sus entrenadores, con quien se formó y compitió en los torneos de la ACF. Viajó a Mar del Plata y Córdoba para competir en el exterior.

Sin embargo, un viaje que hizo a Italia fue definitivo para que decidiera ser un jugador profesional. “Ese viaje me marcó. Jugué unos meses en Altopadovana, una escuela de fútbol en Venecia. Me gustó y cuando volví a Bolivia me aboqué a ser jugador de fútbol”, cuenta el zaguero.

Está agradecido con todos los entrenadores que tuvo, pero en especial con Milton Melgar, quien fue un conductor no sólo en el fútbol sino en la parte humana.

Los momentos duros entre la lesión y la caída con La Paz FC

El profesor Ramiro Blacut recibió, en junio de 2008, a Abraham Cabrera en la preprofesional de Bolívar, donde jugó una temporada y luego fue promovido a la primera por el técnico colombiano Santiago Escobar.

“Bolívar es uno de los grandes del país, donde me abrieron las puertas, aprendí mucho. Jugué, me lesioné y me dejaron ir”, recuerda el joven zaguero.

El 17 de abril de 2011 debutó a nivel profesional con la Academia, ya al mando del argentino Guillermo Hoyos, en un clásico ante el Tigre, ganaron por 1-0.

Sin embargo, meses después el destino le jugó una mala pasada, porque en Montero, ante Guabirá, se lesionó el menisco externo de la pierna derecha. Fue operado, se recuperó, volvió a jugar, pero se volvió a romper el menisco y otra vez a curarse.

“Cuando volví, ya estaba el profesor (Miguel) Portugal, pero ya no tenía contrato y ya no seguí más”, recuerda apenado.

En esta circunstancia pasó por su cabeza dejar el fútbol, pero La Paz FC se presentó. Claudio Marrupe lo recibió y decidió continuar.

“No pensé pasar tantos apuros en un club, pero lo hice. Fue ver la realidad de muchas carencias como la de La Paz FC, nos tocó descender, pero eso me forjó a seguir contra todos los obstáculos y los superé”.

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