Fútbol

Alejandro Chumacero: ‘Aprendí a valorarme a mí mismo’

Los casi seis meses que estuvo fuera de las canchas fueron muy duros para el volante de The Strongest, pero le sirvieron para aprender.

Alejandro Chumacero Bracamonte.

Alejandro Chumacero Bracamonte. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Marcos Bonilla / La Paz

00:00 / 24 de octubre de 2016

Después de cinco meses y 25 días exactamente y luego de superar una serie de lesiones que lo alejaron de las canchas, Alejandro Chumacero volvió a jugar un partido oficial luciendo la camiseta de The Strongest, fue el domingo 16 frente a Nacional en Potosí.

Jugó por última vez el 21 de abril frente a Sao Paulo por Copa Libertadores. El 1 de junio, en Buenos Aires, fue operado de los meniscos de su rodilla derecha; pero cuando ya estaba recuperado sufrió un desgarro en el bíceps femoral izquierdo (10 de agosto) y después (7 de septiembre) volvió a desgarrarse, esta vez en el isquiotibial semitendinoso de la pierna izquierda. Era una pesadilla.

Ya jugó contra Nacional y Oriente, el miércoles en La Paz, y ayer fue al banco con San José.

Comienza a recuperar el ritmo físico y futbolístico, y se ilusiona con alcanzar dos metas: ser campeón con The Strongest y volver a la selección nacional.

— ¿Cómo viviste estos casi seis meses fuera de las canchas?

— Ha sido un tiempo muy duro, muy difícil por todo lo que me pasó y por todos los obstáculos que vinieron uno tras otro; pero es entonces cuando aparece la fortaleza del jugador. Ahora me siento feliz por volver a jugar, por compartir con mis compañeros, porque los profesores me tengan la confianza necesaria para tomarme en cuenta. También reconforta que mucha gente, los hinchas e incluso los miembros del cuerpo técnico de la selección, hayan estado pendientes de lo que me pasaba, porque querían verme otra vez jugando. Estoy agradecido con todos.

— ¿Quizás fueron los peores meses de tu vida en el fútbol?

— Los peores porque no pude jugar, pero también fueron los mejores porque en ese tiempo aprendí muchas cosas, sobre todo a valorarme a mí mismo, saber qué gente está conmigo y me ayudó a darme cuenta de qué gente no está. La verdad es que me ha ayudado bastante. Aproveché de disfrutar con la familia, pude hacer muchas cosas para mis hijos, para mi esposa, para mis papás. Aprendí mucho.

— Por lo que me dices, ¿hubo gente que te dio la espalda?

— Ahora no lo veo de esa manera, antes creía que sí, pero prefiero obviar esa situación y no referirme al tema.

— ¿Antes de la cirugía de meniscos (1 de junio) en Argentina, en algún rato te vino el temor por que se trate de algo más grave?

— Sí, tuve temor de que sea el ligamento. Consultamos con varios especialistas, por eso decidí operarme en el exterior. Lamentablemente vivo de esto, no quiero desprestigiar el trabajo de los médicos bolivianos, pero tuve que tomar decisiones porque te repito que vivo de esto, mi trabajo es el presente y el futuro de mi familia. Hubo la oportunidad de hacerlo afuera, tomé la decisión, creo que fue la correcta, afortunadamente solo fue una lesión de meniscos y todo salió muy bien.

—¿Qué pensaste cuando tu vuelta estaba próxima, mes de agosto, la lesión de la rodilla ya se había superado, pero después sufriste dos desgarros que complicaron?

—En esos momentos por la mente del jugador pasan muchas cosas, son circunstancias muy difíciles. Estaba prácticamente recuperado de los meniscos, pero vino un desgarro, después otro, son cosas que no quería pasar porque ya pensaba solamente en jugar, pero sucedió y tuve que empezar una vez más con la recuperación.

— ¿Empezar de nuevo fue complicado?

— No descansé en mucho tiempo, no tuve vacación este año, porque me dediqué a trabajar en la mañana, en la tarde y a veces hasta en la noche, buscando alguna solución para la recuperación primero de la cirugía y después de los desgarros. Siempre fui un profesional, yo veo eso, me califico por eso, por las cosas que hice, por las que voy a hacer y también por las que he hecho antes. Levantarme a las seis de la mañana, seguir luchando, hacer fisioterapia en mi club, fisioterapia en otro lado, o sea he hecho cosas que tienen mucho valor para mí. Todo lo que hice valió la pena por mí, por mi familia, por estos colores que, la verdad, amo mucho. Esta institución me ha dado todo, soy hincha stronguista.

— En esta idea de recuperarte, trabajabas mañana tarde y noche, ¿no habrás hecho mucho esfuerzo y por eso llegaron las otras dos lesiones?

— No, no. No ha sido así, porque las cosas que uno hace las hace pensando primero en recuperarse, haciendo trabajos específicos, además asesorado por profesionales. Uno sabe cuándo meterle al trabajo y no excederse. Son cosas que se ven con los médicos, con los fisioterapeutas, con los profesores. Los desgarros se produjeron por jugadas o por malos movimientos o por no preparar bien el músculo, pero no por algún exceso. Nadie está libre de esto y la verdad es que no quiero volver a pasar por lo que me ha tocado vivir.

— Después del partido con Nacional en Potosí, te hincaste y levantaste las manos al cielo, ¿qué sentiste?

— Era una forma de agradecer, era algo muy especial para mí. Una persona me escribió por el Facebook, me hizo dar cuenta de que cuando ganas los partidos agradeces a Dios o lo haces cuando pasa algo, pero también hay que agradecer cuando tienes estas batallas, en los momentos difíciles. Yo tenía que agradecer por volver, por mis primeros 90 minutos después de mucho, era muy especial dedicárselo porque Dios está sobre nosotros.

— ¿Qué te dijeron tus compañeros que te fueron a abrazar?

— Estaba muy contento de haber vuelto y más por el apoyo de mis compañeros, especialmente de Pablo Escobar, que fue fundamental en esto, porque ellos saben lo que pasé, fue muy duro, fue muy difícil. También le agradezco al cuerpo técnico porque quería jugar aunque sea un ratito, jugué los 90 minutos y todo fue muy lindo, además no me imaginaba ser capitán.

— El profesor César Farías siempre habla bien de vos, siempre te elogia...

— Estoy agradecido con él, con todo su cuerpo técnico, ha sido un apoyo importante para que me guíe en los momentos complicados, también porque ha confiado en mí para que siga demostrando mi fútbol. Ahora me queda retribuir esa confianza en el campo de juego.

— ¿Ya se podrá ver el mejor fútbol de Chumacero?

— Eso es lo que quiero y confío en que poco a poco se van a ir dando las cosas; no es de la noche a la mañana, cuesta un poco; sin embargo, con buena actitud y sonriente vamos a conseguirlo.

— ¿Cómo ves al Tigre? ¿Está para ser campeón?

— Tenemos un buen plantel, pero si queremos ser campeones tenemos que hacer muchas cosas. Prefiero no hablar mucho de ser campeones, aunque sí lo tengo en mi mente; además, tenemos un entrenador con mucha experiencia y jerarquía y hay que aprovecharlo al máximo. Quisiera acabar bien el año, porque no comenzó bien.

— ¿Será que vuelves a la selección nacional?

— Me encantaría mucho, te decía que he recibido un llamado del profesor (Guillermo Hoyos), está preocupado por lo que me pasa y estoy muy contento de que me tome en cuenta, para mí eso es importante y me da un poco más de aliento para que pueda volver. 

— ¿Crees que en la convocatoria para enfrentar a Venezuela y Paraguay ya podrías estar?

— Puede ser, pero depende cómo venga jugando en el club. Uno siempre va a estar predispuesto, pero luego ya es decisión del cuerpo técnico. Por mi parte quiero estar.

 Chumacero junto a su esposa Joyce y sus hijos Miguel Alejandro y Saúl Esteban.

Perfil

Nombre: Alejandro Chumacero Bracamonte.

Fecha de nacimiento: La Paz, 22 de abril de 1991.

Esposa:  Joyce  Roca.

Hijos: Miguel Alejandro (9 años) y Saúl Esteban (5).

Padres: Antonio y Elizabeth.

Trayectoria: Desde las divisiones inferiores está vinculado al Tigre. Debutó profesionalmente en julio de 2007.

El día de su vuelta a las canchas y con el cintillo de capitán, el domingo 16 en Potosí. Foto: Guido Torrez-archivo

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