Fútbol

Argentina, con mandíbula de cristal

Nadie puede darse el lujo de jugar tan espantosamente mal como Argentina el jueves y sostener la pretensión de clasificarse

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza / La Paz

01:30 / 12 de octubre de 2015

“¡Qué gran Lío..!”. Fue el oportuno titular de portada del viernes del Diario Popular, de Argentina. Inspirado doble sentido, por Lionel Messi, ilustre ausente en la preocupante derrota argentina ante Ecuador, y porque se advierte un combo complicado: Argentina no juega a nada, Martino parece no mostrar signos vitales, la AFA vive una interna política que se dilucidará en las elecciones de diciembre, y para cuando alguien decida un cambio de timón en la selección, si se decide, será para abril del año próximo, cuando ya las aguas de las eliminatorias se hayan llevado las seis primeras etapas de esta difícil carrera. Luego oiremos canciones tradicionales como “Falta mucho”, “Matemáticamente es posible”, “Todo depende de nosotros” y otros temas muy pegadizos. Pero nadie puede darse el lujo de jugar tan espantosamente mal como Argentina el jueves y sostener la pretensión de clasificarse. No es serio.

Ecuador le hizo un enorme favor a Argentina: haberle pegado un estentóreo cachetazo en la primera fecha. Lo más rescatable de esta debacle albiceleste es que quedan 17 juegos más y ya tiene un diagnóstico: el técnico no le encuentra la vuelta al equipo, no hay juego. Un hipotético triunfo sobre Paraguay el martes no cambiará nada. No es un problema de jugadores, las demás selecciones no tienen mucho más plantel que Argentina. Acontece cuando no abundan ideas: hasta las mejores figuras se deslucen. El problema es que no hay plan. También es cierto que urge renovar personal. Hasta en el Congo la gente podría recitar de memoria la nómina para la fecha de marzo: “Lavezzi, Di María, Pastore, Otamendi…” Se extravió la idea del mérito. No importa jugar mal, igual serán convocados.

“Hay que considerar que Martino no tuvo a Messi”, hace la salvedad un amigo peruano. Gustavo Quinteros (el seleccionador de Ecuador) tampoco. “Pensemos que los jugadores entrenaron apenas tres días”, justificó un periodista argentino. Los ecuatorianos también. Sin embargo, jugó espléndidamente Ecuador. Y ganó. “Quinteros superó tácticamente en el duelo a Martino, largo”, dice Ricardo Vasconcellos. Lo mismo pasó con Sampaoli en la final de Chile. ¿Será hábito..? En la Argentina aún queda una porción de individuos que sostiene la descabellada moción de que la selección jugaría mejor sin Messi (ya vemos que no). Son los mismos que le exigen a Messi que, con este equipo (y con este técnico…), les dé el título mundial. Y la Copa América. Es complicado. El pésimo inicio de Argentina es el primer mensaje fuerte de las eliminatorias.

HISTÓRICO E ILUSIONANTE ECUADOR. Menos la ausencia de Messi, a priori las sensaciones reflejaban adversidad para Ecuador: debut frente a Argentina, en Buenos Aires, sin Enner Valencia, Quinteros desplazándose en un carrito… Nadie presupuestó que hubiera tanto Ecuador y tan poca Argentina. Son las sorpresas maravillosas de este deporte impredecible. Argentina agitó las aguas en los primeros instantes, pero pasados diez minutos ya ni espuma hizo. Y allí comenzó Ecuador a edificar el triunfo más relevante de su historia fuera de casa. Fue un equipo sin fallas, difícil escoger cuál de sus tres líneas funcionó mejor. Segura la defensa, dominante el medio, contundente el ataque (aunque pudo regalarse un gol más).

Antonio Valencia y Felipe Caicedo parecieron deseosos de reivindicarse con la selección, después de un Mundial en blanco y de pegarse el faltazo en Chile 2015. Lo lograron con amplitud: Felipao volvió a sacudir la red, Valencia se comió la cancha ganando siempre por derecha con potencia, lastimando en cada subida, eligiendo la mejor opción de pase. Desequilibró por completo a Emmanuel Mas. Así se justifica la fama, brillando sobre el campo. Cuando Valencia se sale de la raya y se ubica diez metros hacia adentro es otro jugador, agiganta sus posibilidades. No estuvo del todo fino Miler Bolaños, sino pudo ser más rotundo el resultado. Igual, fue excelente su pase de primera a Valencia en el segundo gol. Montero también enloqueció al limitado Roncaglia por izquierda. Enorme Noboa, como siempre, con su liderazgo y sabiduría habituales; el prototipo del jugador de selección. Cada vez más afirmados Achilier (ha tenido una evolución notable en los últimos tiempos) y Alexander Domínguez. El resto no desafinó. Es el durísimo rival de Bolivia mañana.

¿CASUALIDAD..? Ecuador se proclama candidato ya en la primera fecha. Y Gustavo Quinteros se revela una vez más como un estratega importante, de los grandes. Tener jugadores capaces es la condición básica para armar un buen equipo, contar con un gran entrenador resulta indispensable para acometer una empresa exitosa. De los diez conductores de las eliminatorias, tres están por encima del resto por capacidad, trayectoria y pergaminos: Sampaoli, Pekerman y Tabárez. Quinteros está ahí. Le falta clasificar a un Mundial para ponerse en línea con aquellos. El santafesino tiene un récord notable: jugó tres veces ante Argentina como visitante y no perdió: dos empates 1 a 1 dirigiendo a Bolivia y la victoria con Ecuador. Como acontece con Chile, Colombia y Uruguay, a partir de su técnico ya Ecuador se muestra como una selección seria, confiable y rendidora.

TÉCNICO Y DIPLOMÁTICO. Actualmente, el de entrenador nacional es un cargo deportivo, pero también diplomático y de alta repercusión mediática. Visto a la distancia y con el máximo respeto, extrañó que apenas desembarcó en la selección boliviana, Julio César Baldivieso generara con sus declaraciones enfrentamientos con los jugadores más importantes. Hoy manda el vestuario y el técnico debe saber moverse en puntas de pie. El conductor con problemas de camarín tiene cero posibilidades de éxito. El látigo quedó en desuso. Los grandes entrenadores ahora son, ante todo, componedores, pacificadores, aglutinadores. Y en un fútbol donde no sobran figuras, mucho más. Se necesita de todos. Es imposible la victoria en un estado de beligerancia constante. En armonía, con Raldes y Martins, todos luchando juntos, Bolivia tal vez hubiese tenido un arranque diferente frente a Uruguay. Y en la Eliminatoria en general. No dio ni para el análisis.

UNA NUEVA ERA. El jueves, por primera vez en la historia, perdieron en un mismo día Brasil, Argentina y Alemania (1 a 0 con Irlanda, 54 del ranking). Casi se han extinguido las diferencias. Y los tradicionales grandes sufren cada vez más para mantenerse. Otra: en Sudamérica, de cinco partidos hubo tres triunfos visitantes. Hace años esto era inimaginable. Nadie más va al puntito; todos quieren ganar y se sienten en condiciones de lograrlo.

SAUDADE BRASILEÑA. “Soy del tiempo en que Feola, Aymoré Moreira, Saldanha y Zagallo paraban el país cuando anunciaban la convocatoria a la selección brasileña. Hasta para simples amistosos con Bulgaria, Alemania Oriental o Rumania, siempre en Maracaná y con 200.000 personas presentes. La apasionante Seleção era una institución nacional, orgullo del Brasil. Torcedores paulistas y cariocas peleaban por sus clubes, a ver quién tenía más jugadores convocados. Santos siempre goleaba, lo seguía Botafogo. Jugadores de fuera de Río-San Pablo ni eran tenidos en cuenta. Hoy juega cualquiera…” El lapidario rezongo es de Milton Neves, famoso jornalista brasileño, después del Chile 2 - Brasil 0. No da ni para agregar.

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