Fútbol

Blumenthal no conoce la Conmebol

Manejos. El descaro y la arrogancia campean entre los archimillonarios dirigentes del fútbol, y el robo es muy obvio en la Conmebol

El frontis del edificio de la Confederación Sudamericana de Fútbol (conmebol), en Asunción del Paraguay. Foto: EFE

El frontis del edificio de la Confederación Sudamericana de Fútbol (conmebol), en Asunción del Paraguay. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

03:19 / 20 de julio de 2015

Comparar a la FIFA con la Mafia es casi un insulto a la Mafia”, señaló el jueves último el congresista norteamericano Richard Blumenthal, durante una sesión que el Senado estadounidense dedicó a la trama de corrupción que envuelve a las entidades rectoras de la máxima pasión deportiva. “La corrupción de la Mafia nunca ha sido tan descarada, obvia y arrogante como la que hemos conocido ahora en el ente que rige el fútbol mundial”, continuó el representante demócrata. Luego deslizó que el escándalo destapado el 27 de mayo “puede ser solo la punta del iceberg… Podemos llevarnos aún más sorpresas”.

Para no ser un hombre del fútbol, la radiografía de Blumenthal es agudísima. El descaro y la arrogancia campean entre los archimillonarios dirigentes del fútbol, y el robo es tan obvio que resulta insólito que los clubes, la base de la pirámide, se muestren imperturbables mientras les escamotean sus dineros. Y eso que Blumenthal ignora los manejos de la incorregible Conmebol. Ésta permanece escondida detrás de un cartel que reza “FIFAgate”, pero que en rigor es “Conmebolgate”, porque aquel estalló por éste.  

Aún se espera que Conmebol anuncie oficialmente que no suscribirá nuevos contratos con Datisa SA y con sus integrantes Torneos, Full Play, Traffic, cuyos ejecutivos están presos por dar coimas para obtener contratos de la propia Confederación. Y que anulará los convenios vigentes. Concacaf sí lo hizo. Pero Conmebol, envuelta siempre en su bruma informativa, sigue unida a las empresas de los capturados. En la Copa América de Chile fue Datisa la que generó las imágenes de televisión, aunque sus ejecutivos estaban prófugos o presos. Entonces se dijo que el torneo estaba muy encima y ya no se podía cancelar el compromiso. Ahora es la Copa Sudamericana la que se televisará por la misma cadena. Y en febrero será la Libertadores. El armazón continúa intacto.

La petrolera francesa Total no patrocinará esta edición de la Copa Sudamericana y nadie aclaró nada. Quitó su nombre al torneo. ¿Se retiró por las denuncias de corrupción…? Es posible; así como las madres cuidan de las juntas de sus hijos, las grandes compañías vigilan con quienes se asocian. A nadie le conviene tener que entregar un trofeo con alguien que mañana puede ser extraditado. Es una foto incómoda.

Conmebol, que reconoció juntar hasta las monedas para pagar los míseros premios de la Copa América, deberá afrontar sola las obligaciones con los clubes. De todos modos son mínimas. Corinthians protestó en 2010 porque disputar la Libertadores le generaba pérdidas. Pagaba más a Conmebol por el 10% de sus taquillas que lo que percibía de esta por televisación y publicidad estática. “Prácticamente estamos pagando para jugar”, se quejaron sus directivos. Corinthians lideró en 2013 un movimiento para acabar con el contrato leonino que unía a Conmebol con la empresa Torneos. No se pudo; aún vivía el siniestro Julio Grondona…

Las esqueléticas recompensas de la Copa América generaron la caída del técnico de Bolivia, Mauricio Soria, quien mantuvo una grave discusión con los dirigentes de su federación (ahora presos). Soria encabezó casi un motín antes del partido frente a Perú para que le reconocieran a él y a sus cinco colaboradores un honorario de 216.000 dólares en total. A su vez los 23 jugadores bolivianos se llevaron  21.356 dólares cada uno. Bolivia cobró 2.250.000 dólares por su participación, ridículo para una competencia que Datisa vendió en cientos de millones. En Chile, el DT Jorge Sampaoli recibió 630.000 dólares. Solo para él. Sus asistentes, aparte.

Los entrenadores de las selecciones quieren saber cuanto antes si finalmente se disputará la Copa Centenario el año próximo en Estados Unidos. ¿Se jugará…? ¿Seguirá a cargo de Datisa y las otras empresas acusadas de soborno…? Conmebol, en su omertá, no lo aclara. Los dos presidentes que lo firmaron y lo anunciaron con trompetas el 1 de mayo de 2014 —Eugenio Figueredo y Jeffrey Web— están encarcelados. Pero harán lo posible para jugarla. Y tratarán de obligar a las selecciones a presentar todas sus estrellas. Lo dudoso es que los directivos se atrevan a pisar Estados Unidos (es ir a la casa del lobo). ¿Concurrirán las grandes figuras a darle lustre a un torneo inspirado en las coimas…? ¿Los obligará la FIFA…?

Juan Carlos Oblitas deslizó que a esa Copa iría como entrenador de Perú Daniel Ahmed, técnico designado de los juveniles, y que llevarían elementos Sub-23. Oblitas es director deportivo de la federación de ese país. Si esto se generaliza, la Copa puede ser un fiasco. El problema es que Datisa ya la vendió a muchos canales de todo el mundo como el súper torneo. A su vez, si se cancela la Centenario, puede que lluevan juicios por parte de las emisoras que ya pagaron por los derechos.

A Eugenio Figueredo, un señor sin trabajo conocido, la Justicia uruguaya le embargó nueve propiedades valuadas en casi seis millones de dólares. Le pasó por dilatar otro juicio por estafa que se le sigue en Uruguay, dijo Víctor Della Valle, prestigioso abogado y expresidente de Nacional de Montevideo. “De haber sido juzgado en Uruguay y no en Estados Unidos hubiera sido todo más leve para él. Acá las leyes son más benignas. Además, está el arresto domiciliario, que en Estados Unidos no existe”.

El viernes fue aprehendido en Bolivia el tesorero de la Conmebol, Carlos Chávez, acusado de “estafa agravada”. Se presume que lo seguirán varios más. Es el amigo inseparable de Juan Ángel Napout.

Napout, sucesor de Figueredo en la presidencia de Conmebol, dijo que está muy bien que el Gobierno paraguayo le quitara la inmunidad al edificio de la Conmebol, pero siendo el presidente no lo pidió, tuvieron que tomar la iniciativa los congresistas paraguayos. Napout parece vivir en Disneylandia; en su discurso del sorteo de la Copa Sudamericana, muy campante, expresó: “Esta es una hora de singular importancia para la Confederación, embarcada en un proceso de minuciosa renovación que le permitirá alcanzar la transparencia absoluta”. Es curioso, hace ocho años que Napout es miembro del comité ejecutivo de Conmebol y era el primer vicepresidente al momento de firmarse los bochornosos contratos. Ahora le agarró un ataque de transparencia. Que se mejore.

Jorge Barraza es periodista argentino

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