Fútbol

CR7 y la fórmula del súper-yo

Figura Este año ha significado para Cristiano —ídolo del Real Madrid— la reafirmación de su crecimiento como jugador

Cristiano Ronaldo celebra uno de sus goles con la selección de Portugal, que  se clasificó al Mundial de Brasil 2014.

Cristiano Ronaldo celebra uno de sus goles con la selección de Portugal, que se clasificó al Mundial de Brasil 2014.

La Razón / Julio Peñaloza Bretel

02:48 / 25 de noviembre de 2013

No es posible pretender que todos en la vida tengan bien combinadas cualidades humanas esenciales con destrezas especiales en las actividades en las que se desenvuelven. Hay represores macabros que por la noche llegan a sus casas  a acunar a sus bebés mejor que todas las monjas de la caridad juntas, y hay tipos simpatiquísimos y solidarios en el trabajo que en sus casas son unos tiranos. Hay entrenadores que pontifican acerca del deber ser del fútbol, pero que no tienen los futbolistas necesarios para traducir su ideario en realidad concreta, y hay futbolistas como Cristiano Ronaldo que transmiten un egocentrismo propio de los más esquemáticos estereotipos o como Lionel Messi, de perfil bajo y aparente sencillez, pero dicen que con una gran vocación manipulatoria para controlar el vestuario del Barcelona.

La Liga española que hace tantos años aburre por la supremacía bicéfala que ejercen dos clubes, desde la calidad de sus plantillas hasta su voracidad para llevarse gigantescos pedazos de la torta televisiva y publicitaria, dejándoles migajas a los 18 restantes, resume sus andanzas en los renombres de Ronaldo y Messi, aunque en esta temporada el corajudo Atlético de Madrid, dirigido por Diego Simeone, haya modificado en alguna medida ese escenario de dos cíclopes contra un puñado de equipos que hacen lo que pueden, colándose unos a la Champions y otros a la Copa de Europa, para mostrar que el fútbol español tiene, además del Barcelona y el Real Madrid, otros equipos capaces de nutrir a la selección roja que pretende reeditar el título mundial obtenido hace tres años en Sudáfrica.

En ese contexto, este año ha sido muy irregular para Messi debido a sus lesiones contínuas y en cambio ha significado para Cristiano la reafirmación de su crecimiento como jugador, con los cuatro goles anotados contra Suecia para la clasificación de Portugal a Brasil 2014 y con el tanto número 164 convertido frente al Almería el sábado que le permite igualar la marca del mexicano Hugo Sánchez y quedar por debajo nada más que de tres históricos del equipo merengue: Santillana, Di Stéfano y Raúl.

CR7, que con su sobrenombre recuerda a algún personaje de la zaga de George Lucas (La Guerra de las Galaxias), ha jugado más y de manera más regular que Messi, y aunque Franck Ribéry (Bayern de Múnich) tenga asegurado el lobby a cargo de su compatriota Michel Platini, presidente de la UEFA, prevalece la impresión de que ésta será la vencida y ese Balón de Oro tan apetecido por el ídolo del Real Madrid a entregarse el próximo 13 de enero, será finalmente recogido por él, si se tiene en cuenta que a la FIFA le ha parecido necesario reabrir las votaciones alargando los plazos, considerando que en el fútbol hay dos grandes vertientes que cuidar con el mismo empeño, pues por una parte está el perfeccionamiento del desarrollo del juego y por otra los cuidadosos movimientos que se deben ejecutar para renovar las estrategias marketeras y los nuevos productos que forman parte del merchandising que nutren y diversifican el fetichismo futbolero de estos tiempos.

El entrenador Carlo Ancelotti, sin estridencias y sin morisquetas, con la salida de Messut Özil y la horrible lesión de Sami Khedira, pero con el regreso de Xabi Alonso, y la consolidación en la propuesta de ataque, a pesar de los cuestionamientos a Benzema y la muy lenta incorporación de Bale en el andamiaje del equipo, está consiguiendo un Real Madrid que se insinúa con mejores argumentos a partir de ahora para buscar en serio los títulos que certificarían a CR7 no solamente como extraordinario jugador, sino también como aquél que puede ganar trofeos tanto como lo ha hecho su rival de Cataluña, de aquí en adelante.

Cristiano Ronaldo es un divo de primer plano televisivo. Su yo es un súper-yo que recuerda a Muhammad Ali en el boxeo. Es la expresión incontrastable del individualismo hecho carne y juego, pues su temperamento lo tiene convencido de ser él y los demás, los autores con firma del Madrid y no al revés. El equipo al servicio del personaje y no el personaje dentro de un reparto en el que toda la orquesta tiene solistas cada uno ejecutando, a cual mejor el instrumento y la partitura que les toca interpretar. Por eso tiene que llevarse el Balón de Oro. Para personas como él es demasiado importante un trofeo personal, aunque con su gran juego, todavía no haya logrado la actualización de la vitrina de su equipo. Julio Peñaloza Bretel es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).Primer candidato al Balón de Oro de la FIFA Cristiano Ronaldo, nacido en Madeira, Portugal, es probablemente uno de los tres futbolistas más importantes de la historia de su país. La lista la conforman él junto con Eusebio y Luis Figo. oooCon la irregular participación de Lionel Messi en los oncenos del Barcelona y de la misma selección argentina durante este año que se va, hay razones para considerar que la regularidad, la mayor presencia en el campo y los desempeños tanto para el Real Madrid como para la selección lusitana, lo acreditan para recibir el próximo Balón de Oro, aunque Franck Ribéry, jugador clave del Bayern de Múnich, último campeón de la Champions, también esté convencido de que el premio debe llevárselo él.

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