Fútbol

Excelencia versus improvisación

Como sucede en torneos serios, la Real Federación Española de Fútbol ha aguardado hasta la última fecha para entregar el trofeo

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

00:33 / 25 de mayo de 2015

Han concluido las ligas europeas 2014-2015 y todavía resuena el homenaje a Xavi Hernández que deja el Barcelona en calidad de campeón, para marcharse a concluir una carrera fulgurante a Catar. Como sucede en los torneos serios, la Real Federación Española de Fútbol, presidida por Ángel María Villar, ha aguardado hasta la última fecha para entregar el trofeo y rendir los honores correspondientes al Barcelona que bajo la ilusionada y motivadora conducción de Luis Enrique, añade una nueva estrella a su brillante palmarés, preparándose, por si no bastara, a tomar Berlín en busca de una nueva Champions contra la Juventus a jugarse el 6 de junio.

El Barça es un campeón completo, como deberían serlo todos los que pretenden levantar copas en tanto ha cubierto con suficiencia todos los ítems de las estadísticas para quienes son devotos de las tablas finales de posiciones, pero fundamentalmente ha demostrado nuevamente que quien acumula más puntos puede tranquilamente ser el que mejor ha jugado en toda la temporada, esforzándose por el perfeccionamiento de un libreto que lo sitúa, nuevamente, como al mejor equipo del viejo continente, desde atrás hacia adelante, con equilibrio en todas sus líneas y conexiones suficientes para hacer de su propuesta un discurso combinado de virtudes colectivas y gestos técnicos individuales.

En ese ámbito de seriedad como denominador común, han conquistado los títulos de sus ligas, el Chelsea en Inglaterra, el Bayern de Múnich en Alemania, el PSG en Francia y la Juventus en Italia. Allí no hubo reprogramaciones de partidos porque los equipos jugaban dos torneos, ninguno se presentó con siete en el campo por problemas logísticos y de calendario, tampoco apareció alguno que quedara sin entrenador un día antes del partido final de su torneo, donde suceden cosas tan estrambóticas como la de jugar con unos suplentes que para nada figuraban en el onceno básico que actuó durante toda la temporada. Menos, por supuesto, pasó que un entrenador se hiciera el listo para entrenar a dos clubes diferentes en un mismo campeonato y ningún dirigente acusó a otro de prácticas de “provincia empedrada”, y para nada, salió el conductor de un equipo ganador por una red social para burlarse de un delegado impugnador, todo porque cometió el sacrilegio de reclamar por el respeto a las reglas de juego con las que deben jugar todos por igual.

En Europa pueden pasar cosas horribles como las vinculadas a actos de discriminación en los campos, o jugadores que cometen actos antideportivos, pero esas destempladas conductas son debidamente sancionadas y nadie reclama buscando fallos apartados de las normas, porque las contravenciones son encaradas pronta y oportunamente, y esto disipa pretextos o susceptibilidades infundadas. Así, el fútbol es más probable que pueda formar parte de cuadros de situación debidamente previstos que impidan la alteración de fixtures o de planes de trabajo de cada equipo. Esto significa que el primer aliado de torneos domésticos o internacionales es el tiempo bien utilizado a partir de la buena planificación y puntualidad en el cumplimiento de lo acordado y por eso tenemos que los futbolistas pueden marcharse de vacaciones sin ningún partido pendiente o campeonato trunco.

Solamente una opinión de presidente de club boliviano debería ser suficiente para rediseñar el funcionamiento de los torneos bolivianos: El titular de Oriente Petrolero, José Ernesto Álvarez, afirmó en una entrevista concedida a Señor Fútbol de este diario que le había gustado más cómo había jugado el equipo que terminó segundo y no el ganador. ¿Qué significado tiene esta declaración, tan infrecuente para nuestro medio? Que es necesario introducir criterios de orden técnico-táctico en los campeonatos, para, a la manera en que lo hace la FIFA, contemos con evaluaciones e informes completos acerca de los rendimientos, las características de juego y los resultados de cada equipo, más allá de la mecánica tabla final que informa acerca de quién es el campeón, quién le sigue, y qué otros van a los descensos directo e indirecto.

Si las diferencias de calidad en materia de propuesta futbolística son abismales entre Europa y nosotros, por lo menos en el rubro organizativo debiera propenderse a acortar la brecha, tal como está sucediendo con los torneos internacionales sudamericanos en los que los clubes perciben montos mucho más interesantes por participación, y no hay más favoritismos o diferenciación inaceptable entre chicos y grandes, tal como acabamos de comprobarlo con Boca Juniors, el equipo de puntuación perfecta en fase de grupos de la Copa Libertadores que se juega, que fue severamente castigado con su expulsión del torneo debido a los desmanes generados por uno de sus hinchas que en la zona de las plateas en la que se encontraba, no tuvo mejor idea que perforar la manga por la que salían e ingresaban los protagonistas del equipo visitante, para agredirlos a través de un agente químico que debió obligar a la suspensión definitiva del partido.

Otra cosa fundamental en la que deberían trabajar los responsables de los clubes componentes de la Liga boliviana es en la elaboración en un código de ética dirigencial de observancia voluntaria y con sanciones nominales o simbólicas, a fin de que se acabe el maltrato, la falta de respeto, la acusación infundada o la intriga artera contra quienes pasan de adversarios deportivos a enemigos políticos, exhibiendo comportamientos reprochables a ojos de quienes siguen con atención el día a día de nuestro fútbol. Con un mecanismo de estas características es probable que las tensiones innecesarias se reducirían significativamente en la comprensión de lo que debe ser la agenda institucional interna, y la agenda pública de la organización que agrupa a los llamados clubes profesionales de nuestro país.

Terminan los torneos nacionales en casi todo el planeta, viene la Copa América Chile 2015, y mientras la Champions y la Europa League habrán concluido, como es debido, la Libertadores quedará en suspenso y la Sudamericana se jugará a continuación, en el último cuatrimestre del año. Y a no olvidar que las programaciones seguirán y sumarán porque inmediatamente después estará en puertas la programación de la Libertadores del próximo año, comenzará a jugarse las eliminatorias con vistas a Rusia 2018 y en Estados Unidos, el próximo año se celebrará la Copa América con la que homenajeará su centenario de existencia con la participación, además de las selecciones sudamericanas, las pertenecientes a Centro y Norteamérica. Hay mucho por hacer, mucho por ordenar, y todo debería comenzar por una cuidadosa y sólida organización de la casa propia.

Julio Peñaloza Bretel es periodista. Encargado de Historia y Estadística de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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