Fútbol

Guido Loayza: ‘Bolívar nació con una buena estrella’

El actual presidente del club cuenta cómo fueron los inicios, por qué es considerado el más grande del país y cuál es la razón para que en sus 90 años no tenga un buen patrimonio

Guido Loayza.

Guido Loayza. Foto: Ignacio Prudencio.

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

02:11 / 10 de abril de 2015

Guido Loayza trajo al club una nueva forma de administrar provocando la creación de una sociedad que dio luz a BAISA SRL, la empresa que se encarga de todo. Es un convencido que sin ese paso, Bolívar hubiera perdido todo —de hecho ya no tenía patrimonio, asegura— y hasta corría el riesgo de desaparecer. Hoy ve con buenos ojos cómo la entidad se encamina hacia su Centenario de fundación (2025).

— En sus 90 años, ¿qué es Bolívar?

— Bolívar es un club que nació con una muy buena estrella, llegó varias décadas después del advenimiento del fútbol en la región. El fútbol vino de los barcos ingleses y de la época de los ferrocarriles, y lo hizo para quedarse y hacer de la América Latina el lugar número uno para este deporte.

— ¿Bolívar fue parte fundamental de ese inicio?

— Bolivia no podía ser una excepción, pero después de varias décadas en las que ya se jugaba el fútbol en el país nació Bolívar por iniciativa de unos jóvenes que querían hacer una cosa nueva, revolucionaria, innovadora desde el nombre, que abandonó aquella idea de que todos los equipos tenían de colocar nombres ingleses a sus clubes. Más bien tomó uno de un prócer (Simón Bolívar), además con la ilusión de que tenía que ser un club literario y musical, aparte de lo deportivo. Luego de dos años de su fundación recién empezó a competir y hoy es el club más laureado de Bolivia y uno de los más importantes de América.

— ¿Bolívar es más grande como institución o como club de fútbol?

— Futbolísticamente hemos obtenido 25 títulos desde 1950, que fue cuando empezó el profesionalismo en el país. Pero, por otra parte, Bolívar fue adentrándose en el tiempo en el cariño del pueblo y se ha convertido en el club posiblemente más popular que hay en el país. Es un club exitoso que tuvo grandes presidentes y ello es también un reto para quien le toque presidir el club, porque es una institución llena de historia y de gloria.

— ¿Con 90 años no debería tener un mejor patrimonio?

— Institucionalmente podemos decir que Bolívar tuvo subidas y bajadas, existieron momentos en los que acumuló un importante patrimonio, después lo perdió como ocurre mucho con los clubes. El patrimonio ha girado muchísimo y hay cosas que uno conocía y que hoy no están más, desde la casa de la calle Indaburo, el hotel de Achocalla, los terrenos de Irpavi, Cotahuma, Santa Rosa, también parte de la calle 17 de Obrajes, el Gran Centro Mario Mercado. Pero la más triste caída fue la de 2000, en la que definitivamente Bolívar perdió todo el patrimonio que se había acumulado hasta entonces, y ahora estamos obligados a empezar de cero porque encontramos una institución que estaba cerca de la desaparición, pues la deuda que tenía era inmanejable para los cánones normales y para las situaciones normales de Bolívar. En la parte económica también estamos obligados a arreglar las deudas pendientes, que felizmente están avanzadas en su pago.

— ¿Qué planes hay para cambiar esta realidad?

— Trataremos de empezar a trabajar para tener un patrimonio y buscar una figura legal que permita además blindar lo que vayamos a obtener, para que a Bolívar no le vuelva a ocurrir lo del pasado, o sea que aparezca una gestión y liquide todo. Económicamente estamos muy bien, es una institución muy solvente, no tiene ningún problema. Digamos que sí problemas contables, pero el club tiene un respaldo  enorme en Marcelo Claure (el empresario que encabeza BAISA SRL, la empresa que administra al club). El problema que estamos atravesando ahora es que él tiene que abarcar muchas cosas porque ya no está en Miami, él se encuentra en Kansas City y es una de las cosas a las que debemos adecuarnos. Antes tenía un grupo de gente que trabajaba y todo andaba sobre rieles, ahora hay que adaptarse a otras que generan pequeños desfases que se tiene que controlar.

Nos sentimos muy optimistas, porque vamos pasando los últimos avatares antes de encontrar una estabilidad y un equilibrio que nos permita crecer sin solución de continuidad y lograr muchos triunfos y consolidarnos más como institución. Dotarle de un centro (social y deportivo) es el mayor objetivo.

— ¿Por cuánto tiempo más usted será el presidente del club?

— No tengo el afán de quedarme como presidente del Centenario, pues estoy en los últimos momentos de mi carrera dirigencial. Quiero trabajar en la parte de infraestructura y seguir ayudando a formar a los jóvenes para irnos tranquilos. Estamos juntos con Marcelo y vamos a ver hasta cuándo. Espero que Claure pueda quedarse mucho más tiempo que yo.

— ¿Se acuerda cómo llegó usted a Bolívar?

— Diría que nací bolivarista, pero no es cierto. Empecé a vivir esto cuando el fútbol tenía muchísimos clubes, pero no había la hegemonía de Bolívar y The Strongest. Litoral era más fuerte que ambos clubes, tenía más dinero que los dos, hablo de los años 50; Always Ready, Ingavi eran grandes equipos, Bolívar y The Strongest eran más populares, no era como hoy, que ya tienen esa hegemonía. En mi familia la mayor parte era de The Strongest y solamente los emergentes, los más jóvenes, empezamos a ser bolivaristas

— ¿Cuándo se hizo dirigente?

— Llegué a Bolívar porque leí mi nombre en el periódico, decía  ‘el Comité de Fútbol lo conforman los siguientes directivos’ y estaba mi nombre. Después pregunté cómo se dio aquello: resulta que había varios muchachos, entre ellos la familia Ascui, Roberto, Javier, cuyos padres eran dirigentes del club y le habían contado a don Mario Mercado que había llegado de la Argentina un ingeniero que sabía de fútbol (refiriéndose a mí ), y era bolivarista. Me incorporé el año 82, ahí empecé mi carrera dirigencial, luego fui presidente de ese comité, posteriormente vicepresidente del club porque tenía una gran relación con Mario Mercado.

— ¿Qué momentos difíciles ha vivido?

— Sin duda alguna como hincha fue cuando se perdió la categoría en 1964, cuando volví de la Argentina donde estudiaba y fui a ver ese cotejo postergado por el descenso, cuando Universitario nos ganó con gol de Montenegro a Verduguez, fue algo increíble que Bolívar, que era una institución tan fuerte, descendiera. Pero ese descenso mostró de qué estaba hecho el club. Equipos que descienden se mueren, pero Bolívar volvió muy fortalecido con dirigentes como Eduardo Siles, Mario Mercado y otros que hicieron que el club retorne más sólido. Como dirigente me tocó vivir esta última etapa cuando el club estaba a punto de desaparecer y junto con Marcelo empezamos a trabajar con jugadores nuevos, nuevos ídolos. Y en esta fase linda, como presidente, siempre hay momentos complicados, a veces es hasta sumamente cansador, es una tarea que no tiene horario, es un trabajo que no para nunca porque siempre existe una nueva coyuntura, exige demasiado.

— ¿Qué le dio el fútbol a usted como dirigente?

— Una cosa que es invalorable, gratitud, es impresionante cuando uno camina por la calle y la gente le para y le dice “gracias por lo hecho”, seguramente se refieren a cuando fui presidente de la Federación Boliviana de Fútbol y llevé a la selección al Mundial de Estados Unidos. Ahora estoy trabajando por consolidar esta fase en Bolívar, recibo esto que es muy valioso. No hay gratitud institucional, en eso no creo, pero existe una cosa más valiosa y es el reconocimiento de la gente.

— ¿Usted puso parte de su patrimonio en favor de club como lo hacen otros dirigentes?

— Totalmente, no sé cómo mi familia me aguanta o no me echó de mi casa cuando metí plata a Bolívar, a la Federación Boliviana de Fútbol 170.000 dólares. Soy un profesional exitoso, pero no es que a mí me sobre dinero, mi familia confió en que iba a hacer bien las cosas y con el técnico y los jugadores apostamos a hacer bien las cosas, hicimos una apuesta con el plantel y un proyecto, nos lanzamos y felizmente todo salió bien, pero todo con la ayuda de mi esposa Gilda Minaya Montaño, ella me apoyó siempre y ahora tiene la paciencia de vivir en una casa donde siempre se habla de fútbol, porque los hombres somos medio niños, pues nos gusta el fútbol.

— ¿Cuál fue el mejor técnico o el mejor jugador de Bolívar desde que usted se hizo dirigente?

— He visto una serie de técnicos en el club, pero tal vez Jorge Habegger fue el mejor DT por el tiempo que estuvo, por los logros que consiguió, por lo que nos enseñó, era una maestro en dar lecciones de vida de institución, de principios; y eso que tuvimos técnicos excelentes y amigos como Xabier Azkargorta que no está mucho tiempo, ojalá sea el mejor. También debo nombrar a Ramiro Blacut, por su gran nivel.

En cuestión de jugadores tuve la suerte, de chico, de ver a Víctor Agustín Ugarte, creo que es lo más grande que ha habido; pero nosotros tuvimos la suerte de contar con grandes jugadores, los mejores: Erwin Chichi Romero era algo espectacular, algo fantástico como jugador, y hemos tenido la suerte de tener también a Carlos Ángel López, que reemplazó a Romero e hizo que no extrañemos tanto a Chichi.

— ¿Qué es Bolívar para usted?

— Bolívar es una gran pasión. Mi pasión siempre fue mi profesión, ingeniería en telecomunicación, pero después de esto, este club, y me encanta que pueda seguir ayudando a Bolívar, trabajando por el club, dándole toda la experiencia de tantos años de fútbol. Me encuentro motivado con deseos de seguir trabajando por la institución.

— ¿Se siente realizado como dirigente?

— Me siento realizado, me siento en los descuentos. Todo lo que había que hacer ya lo he hecho. Quiero irme cuando terminemos este proyecto de Bolívar, que podamos hacer la ciudad deportiva, voy a trabajar duro  por ello y también por consolidar la sede de Bolívar.

El estadio para mí es una cosa posterior, porque qué hacemos con estadio ahora si no tenemos sede, no tenemos canchas en donde entrenar. Para hacer el estadio vamos a cerrar Tembladerani durante cinco años, y ahí construir un estadio de 25.000 personas, donde entrenemos todas las categorías. No hay que hacer las cosas en orden, ya tenemos nuestras oficinas,  ahora tenemos que tener nuestra ciudad deportiva con su sede social y entonces sí recién pensaremos en un estadio.

Perfil

Nombre: Guido Loayza Mariaca

Nació: El 26 de marzo de 1944. Cumplió 71 años.

Cargo: Presidente  del club Bolívar

El presidente

Guido Loayza comenzó en la dirigencia del fútbol hace 33 años, invitado por gente del directorio del entonces presidente Mario Mercado Vaca Guzmán. Pasó por varios cargos en el club, desde el Comité de Fútbol, y hoy es el titular de la entidad más laureada del fútbol boliviano. Su mayor éxito como dirigente fue cuando presidió la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) durante una gestión (1992-1994). En ese entonces, la selección nacional se clasificó durante las eliminatorias de 1993 al Mundial de la FIFA que se jugó un año después en Estados Unidos.

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