Fútbol

Hace 73 años, el Tigre se hacía un ‘Derribador de campeones’

La familia Ulloa, de Inquisivi, atesora una foto del inolvidable partido ante Independiente

Histórico. Arriba, la imagen del partido en el viejo estadio La Paz, donde el Tigre le ganó a Independiente en 1941.

Histórico. Arriba, la imagen del partido en el viejo estadio La Paz, donde el Tigre le ganó a Independiente en 1941. Familia Pérez-Ulloa.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

01:10 / 07 de noviembre de 2014

A cuatro horas de La Paz, una casona custodia en Inquisivi una imagen del inolvidable triunfo de The Strongest por 3-1 ante el entonces bicampeón argentino Independiente en 1941, en el viejo estadio Siles. Fue a raíz de esa victoria que nació el “Derribador de campeones”.

En la sala comedor de la familia Pérez Ulloa, una larguísima fotografía en blanco y negro tiene la siguiente inscripción: “Match Internacional Independiente de Buenos Aires The Strongest La Paz-Triunfo de The Strongest 3-1, Estadium La Paz, 9 Nov. de 1941”. Este domingo 9 se cumplirán 73 años de aquel compromiso.

En la amplia toma se pueden ver los sectores antiguos de preferencia, la curva norte y la general totalmente abarrotados, y algo de la zona Villa Fátima aún despoblada. El testimonio gráfico le perteneció  al benemérito Benedicto Ulloa Valdez (+), un poblador inquisiveño que en los años 40 y 50 se hizo hincha del Tigre, mientras era además corresponsal del periódico La Razón, de La Paz, que circuló durante la primera centuria del pasado siglo en Bolivia.

“Mi papá adquirió esa fotografía y la tenía en un lugar privilegiado, por eso aún la guardamos como una herencia que nos dejó a toda su familia”, cuenta Edwin Pérez Ulloa, uno de sus hijos, quien aún vive hoy en Inquisivi. La casa está a unos metros de la plaza principal del municipio.

Inolvidable. Por esos años, antes de 1950, entre los aficionados al fútbol la victoria del Tigre ante Independiente de Avellaneda fue uno de los grandes hitos de la época.   Uno de los testigos de ese memorable encuentro deportivo fue Tito de la Viña, que en 1941 era estudiante de colegio. “La noche previa al partido, la afición durmió en las puertas del estadio para lograr una entrada, para ver al mejor Independiente de todas las épocas, que traía entre sus figuras al gran Arsenio Erico, la figura del momento”, recuerda De la Viña, quien años después se consagraría como uno de los mejores periodistas deportivos de Bolivia. Independiente comenzaba así en noviembre una gira por Sudamérica jugando una serie de amistosos, por los que obtenía una bolsa económica.

El partido se jugó el domingo 9 de noviembre de 1941, eran los tiempos en que el general Enrique Peñaranda manejaba el país, era la época de los Barones del Estaño; y el fútbol, que volvía después de la Guerra del Chaco (1932-1935), se había convertido en una de las principales pasiones de los paceños.

Ante aproximadamente 25.000 personas, un lleno completo en el viejo estadio de Miraflores, el decano del fútbol profesional entró con una vicuña como mascota. En las tribunas estaba El Negro Fernández, un predecesor del Raúl Chupa Riveros, quien animaba a la gente. Y cerca del campo de juego una banda de música saludaba con una diana, como en los prestes, cada gol aurinegro.

“Una lluvia de papel picado y mixtura que trajo el dueño de la tienda Bueno Bonito y Barato (que era hincha del Tigre) dio la bienvenida al primer plantel como si se tratara de una verdadera fiesta de carnavales”, cuenta De la Viña, desde su libro Hechos y protagonistas del deporte.

Figuras. Independiente de Avellaneda llegó a La Paz con un invicto de 15 partidos, traía al crack del momento Arsenio Erico y  figuras como Vicente de la Mata, José Battagliero y Juan Maril, que eran la base de la selección argentina. Los rojos se habían coronado campeones en 1938 y 1939, por lo que su fama en Sudamérica había trascendido las fronteras.

Al frente estaba el Tigre, donde brillaba el arquero Vicente La Flecha Andina Arraya, el primer jugador boliviano en ser transferido al fútbol del exterior cuando años después fichó por Atlanta de Argentina. En ese equipo también se destacaba el temible goleador Serapio Cabecita de Oro Vega, que era un jugador de baja estatura, pero muy ágil en el juego aéreo de similares características a Uber Acosta, que brilló en los años 80; y finalmente el zaguero Alberto Achá, un recio defensor valluno.

Los stronguistas formaron con un esquema 2-3-5, es decir: Arraya, en el arco: Bautista y Achá como zagueros; Grájeda, López y Balderrama, en el medio campo: y adelante Viscarra, Gamarra, Vega, Plaza y Rodríguez. “En esos tiempos se jugaban con cinco delanteros”, recuerda De la Viña.

El Tigre abrió el marcador a través del incombustible Vega, como no podía ser de otra manera a través de un cabezazo; igualó el crack rojo Erico, todo en el primer tiempo. En el segundo periodo, amplió Vega y definió Zenón Gonzales para el 3-1. Tras esa victoria, el Tigre fue bautizado por la prensa de ese entonces y la afición boliviana como “Derribador de campeones”, después ratificaría ese mote con sendas victorias ante Cerro Porteño y Nacional, ambos clubes de Paraguay.

Los datos

Pionero. Lizardo Chalo Suárez, un radialista de la época, realizó esa tarde la primera transmisión radial del encuentro deportivo. No se sabe si lo hizo por radio Illimani o radio Nacional, las dos más importantes de ese momento.

Anterior. El historiador Iván Aguilar considera que fue en 1931 cuando el gualdinegro obtuvo el mote de “Derribador de campeones”, por un triunfo ante Almagro, de Argentina, empero la afición recuerda más el match con Independiente.

Erico salió lesionado esa tarde

La llegada de Independiente de Avellaneda, uno de los cinco grandes de Argentina, a La Paz para jugar ante The Strongest causó gran revuelo, pero la expectativa también estaba puesta en Arsenio Erico, la gran figura de los rojos, que terminaría lesionado.

Arsenio Pastor Erico Martínez (Asunción, Paraguay 1915-Buenos Aires, Argentina, 23 de julio de 1977), era el hombre de los récords del equipo visitante, después de haber llevado al club argentino a conseguir el primer título en 1938, siendo su máximo goleador con 43 tantos, una corona nacional que repitió en 1939, con otros 41 tantos, logrando así el bicampeonato argentino.

Esa tarde, ante el Tigre, Erico ratificó sus credenciales al marcar el gol del empate transitorio para los Diablos Rojos, pero después dejó la cancha lesionado, tras caer ante un “banquillo que le hizo Grájeda (el defensor aurinegro)”, recuerda el periodista Tito de la Viña. Por su lado, el historiador Iván Aguilar añade que tras esa lesión, Erico habría estado parado por lo menos un mes. Los argentinos al final cayeron por 3-1 ante The Strongest, pero además perdieron su invicto de 15 cotejos sin ser derrotados y una fama de equipo imbatible.

Después de recuperarse de la lesión, Erico llevó a la gloria a los de Independiente, convirtiéndose en uno de los mayores goleadores mundiales con 331 tantos en 372 partidos jugados; hoy está en el puesto 34 de la clasificación mundial histórica que maneja la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS).  Erico falleció el 23 de julio de 1977 por un paro cardíaco, pero aún hoy es recordado por los rojos.

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