Fútbol

José Alberto Gonzales: ‘Hay que cambiar en esencia la estructura’

‘El punto no es cambiar figuritas, poner a uno y otro por más buena gente que parezca’

José Alberto Gonzales.

José Alberto Gonzales. Foto: José Lavayén.

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

01:44 / 04 de diciembre de 2015

Es más conocido como Gringo Gonzales. Fue periodista (tal vez vuelva a esa profesión) hasta que lo atrapó la política y hoy preside la Cámara de Senadores como integrante del partido de Gobierno, el Movimiento Al Socialismo (MAS). Es hincha de Always Ready, pero cuenta que lo era de The Strongest hasta que decidió cambiar de camiseta para seguir a sus ídolos. Habla,  por supuesto, de la actual coyuntura del fútbol boliviano.

— ¿Es verdad que es hincha de Always Ready?

— Ahora voy a decir la verdad: cuando era niño, en aquella época no había televisión, muy poco cine, entonces de chango uno se inclinaba por jugar con pelota, mucho más cuando en mi zona (Bosque de Bolognia) había espacio o finalmente lo hacíamos en la calle, colocando cuatro piedritas para hacer un arco en cada lado; entonces, como tampoco teníamos superhéroes como Superman o el Hombre Araña, lo que sí sucede hoy, en mi tiempo los ídolos eran de carne y hueso, y en mi caso mis superhéroes eran (los exfutbolistas) Luis Galarza, Ricardo Fontana, Juan Américo Díaz y Ovidio Mesa. Quería ser como ellos cuando creciera y por ello jugaba de rompedor, de marcador central, pero me gustaba la calidad, la categoría y capacidad. No volví a ver en Bolivia a un arquero como Lucho, tenaz, temperamental; sí hubo mejores arqueros con más técnica, como (Jorge) Bataglia, quien terminó jugando en la selección paraguaya o el Olimpia, pero Galarza era mucha dosis. Un buen día, un dirigente del club en el que jugaban mis ídolos decidió sacarlos, echarlos y decidí irme junto con mis ídolos al Always Ready. La verdad es que en ese momento sentí que le quitaban el alma a mi equipo y se terminó la historia.

Sé que esto en el lenguaje popular futbolero equivale a “pasa-pasa”, traidor, vendido, lo que quieran; no importa, pues pude haberme ido a la vereda de enfrente y no lo hice jamás ni lo haré. Mi alternativa fue el equipo millonario, en sus filas vi jugar a Dalmazonne, Barreiro, jugadores de mucha calidad que ahora se añora.

— ¿Cree que la Liga terminó con ese fútbol de antes?

— Estoy convencido de que el nacimiento de la Liga mató al fútbol, por ejemplo el tema de las divisiones menores, porque uno de chango podía ir a probarse a la cuarta división de cualquier equipo: Municipal, Always Ready, Olympic, 31 de Octubre, muchos de ellos desaparecidos, y de ahí tener una chance real porque la rompías en esa división e ibas ascendiendo hasta llegar a la reserva y jugabas los preliminares del torneo oficial, entonces uno podía hacer carrera y a los 18 o 19 años lograba llegar a primera división. Aquello no era mentira, no era falacia, era verdad porque era una escalera. Si uno tenía condiciones futbolísticas, podía llegar; yo por ejemplo llegué a jugar en torneos de la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP), en el Dilov y el Atlético Magallanes, de don Antonio López Maruzzi.

— Cuando era periodista, usted hizo un programa de análisis y debate sobre fútbol, ¿qué le dejó de enseñanza?

— Sí, se llamaba En el nombre del fútbol. Fue una cosa de hinchas, ninguno de los participantes pretendía ser periodista, éramos hinchas y tratábamos de transmitir a través de la pantalla el sentimiento del hincha, lo que nosotros escuchábamos en la cancha, en la tribuna, en la calle, en el taxi, en el micro, era un poco de eso. Me dejó muchas enseñanzas porque los bolivianos somos futboleros por naturaleza; por muchas medallas de oro que ganemos en el ráquet, esgrima o la natación, el fútbol es lo nuestro, no obstante que nos da amarguras, broncas, frustraciones; el que más o el que menos está metido en el tema con mayor o menor conocimiento, con mayor o menor pasión, porque somos un país futbolero y creo que por eso mismo debiéramos mejorar. Invoco a los dirigentes a tomar decisiones un poco más coherentes y serias, no se trata de cambiar de nombres, nos hemos cansado de cambiar de nombres, escuché tantos nombres en el fútbol, unos que duraron mucho, otros poco, pero sigo extrañando a aquellos viejos nombres que le daban vida a la asociación, gente como Rafael Mendoza, Mario Mercado, Rolando Aguilera, gente visionaria, de otras expectativas. Lamentablemente, hoy el fútbol se convirtió en una suerte de trampolín o plataforma para saltar a la política y otras actividades, y el balompié no es su principal ocupación. El punto no es cambiar figuritas, poner a uno y otro por más buena gente que parezca o buen empresario que sea. Considero que hay que cambiar en esencia la estructura, que pasa por hacer una sola cabeza, no hay que inventar nada porque esto lo hacen en Argentina,  Brasil o en Europa, donde todo lo tienen claro con una cabeza: rama profesional, amateur, fútbol femenino, futsal, todo bajo una sola cabeza, eso es el fútbol, el fútbol es ganar cada competencia.

— ¿Cree entonces que así como está el fútbol en Bolivia, si no cambia, no va a mejorar?

— Considero que la tricefalía (FBF, Liga y ANF) es mala y es uno de los grandes males de nuestro fútbol, es negativa porque nadie hizo divisiones menores, ni la Liga que había nacido con ese espíritu de incorporar campeonatos de categorías Sub-15, Sub-17, Sub-19. No vi ningún torneo, nunca lo hicieron, no hubo figuración de nuevos talentos a partir de la creación de la Liga. Lo que hubo fueron generaciones espontáneas como Ramiro Castillo que salió de abajo, como Luis Gatty Ribeiro, fenómenos que se formaron por sí solos. Respetable lo de la Academia Tahuichi Aguilera o de la escuela Enrique Happ, que fueron instituciones serias, pero la verdad es que también es difícil hacer escuela en Bolivia, uno tiene sus jugadores chiquillos que son postergados porque nos traen de afuera figuras quebradas en algunos casos, con rodillas operadas, y privilegian a los extranjeros que están de vuelta en su camino, en desmedro de los jóvenes, ése es otro de los grandes males.

— ¿Y eso se refleja en la selección boliviana?

— Creo que el fútbol tiene lógica: puede que en un cotejo pasen accidentes, pase algo extraordinario, puede suceder, pero sinceramente cuando uno ve la trayectoria, la lógica impera: el que hace bien las cosas tiene muchas más chances de tener resultados positivos que aquellos que las hacen mal y en Bolivia venimos haciendo mal las cosas hace muchísimo tiempo. Considero que por el tema de divisiones menores y por la tricefalía que se ha generado, lo peor que le pasó al fútbol nacional fue la creación de la Liga. A la luz de los resultados se podrá discutir a partir de algunos éxitos, de algunos fracasos, pero creo que en cierto grado seguimos viendo hoy el amateurismo. No es simplemente cómo pagarle plata a los futbolistas, sino cómo darles las condiciones para que se desarrollen en la actividad, así que seguimos en el amateurismo.

— ¿Esta inflacionado el fútbol boliviano?

— Veo que hay un trato tremendamente disparejo en lo salarial entre el jugador extranjero y el nacional. Escuché, te comentan o te lo cuentan, que hay jugadores jóvenes que ganan para el refresco, mientras que las figuras que lideran el grupo o en muchos casos la camarilla son las que se llevan cifras astronómicas que están fuera de la realidad del fútbol nacional.

— ¿Por qué el Gobierno no interviene en el fútbol? Mucha gente de la calle se lo pide...

— El fútbol es un hecho privado y no se puede intervenir, el fútbol profesional como Liga, Federación, están bajo normativa de la FIFA, y esta institución los tiene advertidos en sentido de que cualquier cuestión que se haga fuera del fútbol será pasible a una fuerte sanción, ése es el punto o detalle. Hubo intentos, acercamientos como para ponerle el hombro al fútbol nacional, para ayudar, pero el Gobierno quiere que se cambien las estructuras. Mientras la dirigencia pretenda mantener lo que se tiene, no será posible. Hay que hacer una revolución y un proceso de cambio.

— Antes se cobraba impuestos a la cerveza, al cigarrillo, y se apoyaba al deporte, ¿no se puede hacer algo de eso hoy?

— La verdad es que no hay proyecto o algo parecido. Escuché que el fútbol profesional viene quejándose sistemáticamente de que paga muchos impuestos, de que la carga tributaria es muy pesada, los escenarios deportivos cuestan demasiado en sus alquileres, entonces lo que han pretendido es que no haya un pago o se flexibilice esta situación. Ellos debían garantizarse otros escenarios, ya que son los que manejan el fútbol, que es un hecho privado porque están asociados a la FIFA, por lo cual los Estados no tienen que meter las narices. Entonces, hay que compatibilizar criterios, porque si el Estado decide entrarles o aplicarles nuevos impuestos, puede descalabrar la situación. Aunque lo del pasado no deja de ser tentador, es un tema que no está siendo tratado; sostengo que mientras no se cambie de estructura  nada mejorará.

— ¿Conoce el proyecto de la nueva Ley Nacional del Deporte? ¿Está bien?

— Recién ingresó el proyecto que hizo llegar el Ministerio de Deportes, ahora está en la Cámara de Diputados, no llegó al Senado, no conocemos los pormenores; en cuanto lo tengamos, lo analizaremos e ingresaremos a la parte de socialización. Si escuchamos reclamos del fútbol, que indica que la ley se está inmiscuyendo y ellos consideran que sería una actitud invasiva, porque leí aquello, seguramente debatiremos. Esperemos que si no lo tratamos en el pleno en diciembre, se lo haga en la próxima legislatura.

— Usted dijo que era futbolista, ¿por qué alguna vez no juega en el equipo del presidente Evo Morales?

— ¡No pues, no está a mi nivel! (sonríe), suelo jugar con profesionales, el Presidente tendría que entrenar mucho para estar a mi nivel. No, es broma (vuelve a sonreír). Si hubiese la oportunidad, por qué no jugar, ya que me encanta patear la pelota.

— ¿Cuál plantel cree que será el campeón del torneo Apertura de la Liga?

— Sinceramente, me gustaría que sea Sport Boys, por eso de David y Goliat, sería muy interesante, pero la realidad marca que a los grandes equipos se los conoce en el sprint final, entonces, con ese criterio, debemos suponer que Bolívar sería el campeón por mejor fixture.

— ¿Qué opinión tiene del periodismo deportivo actual?

— Admiraba mucho en el periodismo a Édgar Espejo, quien trabajaba en Radio Deportes, era muy capo en esa época, todos eran muy capos; no digo que los de hoy no sean capos, pero creo que antes había mucho rigor, opinión, análisis. Grover Echavarría, Juan Carlos Costas, Lorenzo Carri, Andy Maurice, gente que conocía. En cambio hoy la gente joven lo ve con más pasión que análisis o profundidad, uno se da cuenta de cómo gritan los goles, si grita mucho y fácilmente se nota que es hincha de ese plantel. Ahora el periodista no habla mal del fútbol, a ratos no dice la verdad. Voy al estadio, veo el fútbol y el de la radio me cuenta otra cosa. Hoy hay una mirada indulgente sobre todo lo que pasa en el terreno de juego.

Perfil

Nombre: José Alberto Gonzales 

Nació: La Paz, 8 de enero de 1962

Profesión: Periodista

Cargo: Presidente del Senado

Futbolista, periodista, político

Desde niño jugaba al fútbol en su barrio de Bolognia. También actuó en la Asociación   de Fútbol de La Paz (AFLP).  Sin decir el nombre, admite que era hincha de The Strongest, contra el que renegó porque algunas de sus figuras fueron transferidas a Always Ready, entonces decidió marcharse con ellos al  club de la banda roja. Estudió y salió bachiller del colegio San Calixto en 1979, en la Promoción “Mar y Patria”. Está casado con Patricia Farah, su hija es Valeria y tiene un     nieto, Matías. Saltó a la política y es senador del Estado.

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