Fútbol

El Junior estuvo de ‘paseo’ por Achocalla y Mallasilla

La delegación colombiana tardó casi dos horas y media en llegar a su hotel. Al margen del retraso disfrutó del paisaje ‘increíble’ de la zona Sur

Espera. Los integrantes del Junior colombiano, aguardando la llegada del bus al aeropuerto de El Alto.

Espera. Los integrantes del Junior colombiano, aguardando la llegada del bus al aeropuerto de El Alto.

La Razón / Jorge Asturizaga / La Paz

04:11 / 21 de marzo de 2012

“La bajada por la montaña fue increíble”, declaró ayer un miembro de la delegación del Junior colombiano, Leider Frías, uno de los encargados de la utilería. Se refería al descenso desde Achocalla hacia Mallasa, la ruta que tuvo que tomar el bus que transportaba al equipo visitante para eludir la parte más dura de los bloqueos en El Alto a fin de poder llegar a La Paz.

Un viaje de máximo 45 minutos en condiciones normales, desde el aeropuerto de El Alto hasta el hotel Radisson, el Junior lo hizo ayer en dos horas y media, fue una ‘gentileza’ de pobladores alteños, unos pidiendo la creación de 1.000 ítems en el área escolar y otros reclamando por la subida intempestiva del pasaje en el trasporte público de esa ciudad.

El grupo visitante llegó a Santa Cruz el lunes de madrugada, donde montó su cuartel general. Planificó arribar a La Paz el mismo día del partido, pero en sus planes —ni de nadie— jamás estaba un imponderable como el de ayer.

“La verdad es que nunca nos pasó algo igual, a veces hubo cierre de aeropuertos, pero nada como ahora”, agregó Frías, el único integrante de la delegación que aceptó referirse al asunto, una vez que llegó al hotel.

El plantel llegó al Radisson a las 12.20, con más de una hora de retraso. A esas alturas del día los jugadores ya tenían que haber almorzado para tener mayor tiempo de digestión y descanso. Esa parte de la planificación tuvo que recomponerse.

Los problemas comenzaron en cuanto el Junior aterrizó en El Alto: el bus que debía bajarlos hasta La Paz no estaba, debido a que los bloqueos provocaron su demora. El chofer se disculpó contando a los miembros de la delegación que tuvo que sortear diversos bloqueos, y les advirtió que a la bajada sería igual.

Los colombianos esperaron impacientes el transporte. Los jugadores estaban en las afueras de la terminal aérea aguardando la llegada del bus. Cuando éste finalmente llegó, junto con efectivos de la Policía se definió el plan para llegar hasta La Paz.

Radio Patrullas 110 de El Alto coadyuvó en el traslado. El teniente Oliver Herrera, supervisor de esa repartición, dirigió el operativo. Tras salir del aeropuerto, los vehículos se dirigieron por la avenida 6 de Marzo, ingresaron a la zona 12 de Octubre, volvieron a la avenida principal y tomaron el cruce de Achocalla (sector Molino Andino), entraron a esa población, y desde allí bajaron con rumbo a Mallasilla y La Florida. Junior llegó a La Paz por la zona Sur.

En el Radisson, cuerpo técnico y jugadores ingresaron rápido al hotel, sin dar declaraciones. En la mayoría se notaba rostros, más que de cansancio, de molestia por lo ocurrido. Una vez adentro quedó todo olvidado. El grupo se sirvió el almuerzo y se fue a descansar a la espera del partido.

Llegó ‘en punto’ al aeropuerto

Todo bien, pero...

A las 09.00 el plantel de Junior salió de Santa Cruz, llegó a La Paz una hora después. Hasta ahí todo estuvo en orden y en horario. Efectivos de la Policía llegaron con media hora de anticipación al aeropuerto de El Alto.

No había bus

El primer problema detectado fue que no había el bus que debía transportar al plantel hasta La Paz. El vehículo tuvo que dar muchas vueltas en la ciudad de El Alto para llegar a su destino. Mientras tanto el Junior esperaba impaciente.

La bajada

A las 10.30 comenzó el viaje de bajada a La Paz, que terminó en el hotel Radisson a las 12.20. Jugadores y cuerpo técnico se dirigieron a sus habitaciones. Luego de instalarse almorzaron y después se fueron a descansar.

Nada que hacer

Guido Loayza, presidente del club Bolívar, anfitrión del Junior, lamentó lo sucedido con la delegación visitante. Aclaró que se trataba de un imprevisto y que estaba fuera del alcance de la dirigencia local hacer algo, más allá de la buena voluntad de club.

En twitter

Algunos jugadores del Junior ‘colgaron’ en sus cuentas en twitter algunos mensajes contando lo que vivieron: “Así nos recibieron en La Paz”, anotó alguno de ellos, mostrando fotos de los bloqueos. Más allá de eso, los visitantes (técnico y jugadores) no hicieron ninguna alusión cuando anoche declararon al término del partido en Miraflores.

Policías ‘negociaron’ para pasar

La demora y las muchas vueltas que dieron para poder llegar a La Paz, fueron los únicos inconvenientes que sufrió la delegación del Junior. No hubo ningún intento de agresión ni nada parecido de parte de los bloqueadores. La acción de los policías fue determinante. En cada lugar bloqueado los  uniformados explicaron y lograron convencer a los pobladores para que dejaran pasar a la delegación.

"Brindamos total seguridad a la delegación, de esa forma ésta llegó sin ninguna novedad a su hotel", manifestó el policía Herrera. No pasaron de algunos silbidos las muestras en contra de los colombianos. Algunas personas se animaron a gritarles que Bolívar les iba a golear por la noche en Miraflores. “Que pasen, sino a quién le va a ganar el Bolívar”, matizó uno de ellos con buen humor.

“Nos dejaron pasar por gestiones de la Policía, esa ayuda fue fundamental. Nosotros teníamos alguna preocupación por la altura, que podía afectar a los jugadores. Demoramos como una hora y media en llegar al hotel”, comentó Leider Frías. El ayudante de utilería admitió que, más allá del susto y la preocupación, “vimos un paisaje increíble” en la zona Sur.

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