Fútbol

Laboratorio celeste y mística atigrada

Bolívar es un intento de réplica de laboratorio. El Tigre es pasión por el juego y es creencia.

Bolívar no pudo ante Unión Española. Ese partido lo dejó mal parado en la Copa.

Bolívar no pudo ante Unión Española. Ese partido lo dejó mal parado en la Copa. Foto: Archivo Ángel Illanes

La Razón / Julio Peñaloza / La Paz

00:58 / 27 de febrero de 2012

El Bolívar AM (Antes de Marcelo) tenía como marca distintiva planteles conducidos dentro el campo de juego por futbolistas con sello de talento y calidad. Hay que recordar la dupla Carlos Aragonés-Ovidio Messa, a Carlos Ángel López, y mas tarde a Julio César Baldivieso para tener constancia de que fue el onceno emblemático de Copa Libertadores de América y que su indiscutible estilo pasaba por un juego basado en la calidad técnica individual y colectiva.

Hoy Bolívar es un intento de réplica de laboratorio del primer mundo en el que los aspectos que están fuera del verde césped lo destacan como el club más serio del país: rigurosidad en el seguimiento de la salud y la nutrición de los jugadores, evaluaciones contínuas acerca de rendimientos físicos de resistencia y velocidad, gran cuidado en el tratamiento de lesiones, intento de merchandising basado en símbolo y colores, un edificio para tener una sede ejecutiva cinco estrellas, y a no dudarlo, cero indisciplina y cero salidas nocturnas y clandestinas de sus jugadores. Todo un modelo de institución.

Bolívar es hoy mejor en todo menos en la preservación de la vigencia de un estilo, de una forma de ser en la cancha porque sencillamente su director técnico Ángel Guillermo Hoyos atiende mejor la organización gerencial que la táctica como quedó constatado con la sustitución de Lucas Scaglia por el juvenil e inexperimentado Jeison Siquita en el juego frente a Unión Española. Bolívar ganó en eficiencia empresarial, pero, al menos por ahora, ha extraviado el estilo que constituye su esencia porque con la eficacia goleadora de William Ferreira no alcanza en tanto un asesino del área es alguna vez capaz de errar con arco vacío.

The Strongest es la otra cara de la moneda. Sus valores de identidad pasan por los componentes de la pasión por el juego y la actitud de todos quienes forman parte del pueblo atigrado, comenzando por el presidente del club que nunca pierde de vista a la ciudad, la Virgen de Copacabana y a la morenada en la que baila por devoción. El Tigre es mística pura y gracias a sus intangibles puede conseguir resultados  futbolísticamente inversosímiles como revertir el marcador contra el Santos que debió haberlo goleado si nos atenemos estrictamente al desarrollo de ese su primer partido en esta Copa.

Las malas lenguas dicen que en el equipo de Achumani la posta de la camarilla la posee ahora el excelente arquero Daniel Vaca, que pudo haber provocado una de esas absurdas y       patéticas derrotas con el gol-blooper del peruano Juan Áurich. Pero hasta una chambonada de ese calibre puede ser revertida porque los achachilas se han congraciado con el campeón, generando una racha que poco tiene que ver con el de-sempeño futbolístico, con la notable excepción de Pablo Escobar que hace la diferencia en los momentos decisivos, en alguna medida secundado por Nelvin Soliz y Alejandro Chumacero.

En este contexto, Mauricio Soria es el director técnico indicado para comandar al Tigre. Es impulsivo, temperamental, coquetea siempre con la pérdida de estribos, pero sabe perfectamente cómo dirigir a un equipo con grandes limitaciones técnicas: Pone a Rodrigo Ramallo que concreta ese fantasmagórico gol contra el Santos, incluye al chileno Sebastián González desde el minuto cero que anota con gran clase el empate contra el Áurich, y de un equipo característicamente sufridor tenemos ahora un campeón en el que gran parte de su éxito es una cuestión de fe y también de suerte.

Bolívar es ciencia, The Strongest es creencia. Bolívar es fútbol de diseño y The Strongest hace la guerra con un puñado de macheteros. El denominador común es que los dos son equipos frágiles, con grandes falencias, pero que por hoy batallan con autenticidad por entrar en serio en la exigente competición internacional.

La derrota no fue sólo un traspié

Perder en La Paz por Copa Libertadores es tener medio pie afuera del torneo, aunque dirigentes y técnico celestes se empeñen en creer que la derrota con Unión Española fue sólo un traspié.

El técnico Hoyos considera que la juventud es una virtud en sí misma cuando se refiere a las edades de Lizio, Frontini, Scaglia, que están entre los 21 y 23. Los jugadores de los grandes torneos, los que aparecen en los momentos decisivos tienen generalmente entre los 24 y 29 años.

El manual del buen portero dice que cuando viene una pelota envenenada, aunque parezca fácilmente atajable, no hay que tener las piernas abiertas, sino una delante la otra para evitar el túnel.

El temperamento y la prestancia de Pablo Escobar  han sido claves para los dos triunfos atigrados en Libertadores. ¿Qué pensará ahora el seleccionador Gustavo Quinteros?

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia