Fútbol

Marcos Fransisquine: ‘El futbolista boliviano no es disciplinado'

Empezó su carrera profesional en Guabirá en 1987 (21 años) y decidió ponerle punto final a principios de 2001, a los 36, en Real Santa Cruz.

Marcos Fransisquine.

Marcos Fransisquine.

La Razón / Marcos Bonilla / La Paz

03:07 / 08 de febrero de 2013

Marcos Fransisquine fue un defensor central, muchas veces lateral, de buenas condiciones. Empezó su carrera profesional en Guabirá en 1987 (21 años) y decidió ponerle punto final a principios de 2001, a los 36, en Real Santa Cruz.

En el interín jugó tres temporadas en San José, cinco en The Strongest, el club con el que más se identificó y con el que fue campeón en 1993. Posteriormente, siguió su carrera en Destroyers e Independiente Petrolero de Sucre, aunque en periodos más cortos. También fue parte de varias selecciones nacionales.

Tras su retiro abrió una ferretería en Santa Cruz, que la mantuvo hasta 2005; al año siguiente decidió afrontar desafíos nuevos. Gracias a la colaboración de sus amistades viajó a Valencia, España, “para trabajar en una multinacional, en una petrolera. Vine por tres años y ya llevo siete”.

Ahora es empleado de una empresa de mantenimiento, y desde no hace mucho tiempo —cuenta— ha vuelto a vincularse a lo que es su pasión de toda la vida: el fútbol. “Estoy colaborando a una escuela de fútbol que se llama El Rumbo, aquí en Valencia. Fui invitado por un técnico de acá para que lo acompañe como asistente. Colaboro con una división que se llama cadetes, jugadores de 14 años”.

Como en España es requisito tener el título de técnico para poder entrenar, ya pidió los papeles  de bachiller a sus familiares en Bolivia para poder inscribirse y hacer el curso de dirección técnica, también el de psicología deportiva. Ambos en la Federación Española.

Sigue de cerca el fútbol boliviano. Cree que el nivel técnico “ha bajado mucho” desde su época de jugador a la fecha, en vez de mejorar. “No tenemos los jugadores talentosos de antes, ya no salen jugadores buenos con el balón como Platini (Erwin Sánchez) o Milton (Melgar)”.

Cree que el gran y eterno déficit es la falta de “procesos de enseñanza y aprendizaje, no se están dando, falta que la gente se anime a invertir en procesos”.

Un espacio de ese proceso debería “estar enfocado a la parte psicológica, para que el futbolista  aprenda a vivir como jugador profesional, la parte de autoestima, que aprenda a valorar su profesión que le tiene que servir para toda la vida”; porque “el  talón de Aquiles del futbolista boliviano es la disciplina.  Lamentablemente, no es disciplinado, en su vida privada es muy inmaduro”.

Este último aspecto fue clave para que decida estudiar dos carreras paralelas, pues una vez que se titule piensa volver al país para colaborar en el desarrollo del fútbol. “Hay que enseñarle al jugador cómo tiene que vivir, cómo tiene que comportarse, porque el fútbol no es sólo técnica, no es solamente correr tras un balón, el fútbol es un estilo de vida completa”.

Sus objetivos están planteados y quiere un fútbol boliviano con otra mentalidad.

Perfil:

Nombre: Marcos Fransisquine Gutiérrez.

Lugar y fecha de nacimiento: Trinidad, Beni, 21 de noviembre de 1966.

Esposa: Isabel Vaca

Hijos: Marco Antonio y Erick Omar.

Profesión: Secretario Comercial (colegio Virgen de Cotoca, Montero)

Ocupación: Trabaja en la escuela de fútbol  El Rumbo, en Valencia, España.

Residencia: Desde 2006 vive en Valencia.

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