Fútbol

Óscar Montes, toda una vida en la Academia

Con 40 años de trabajo en Bolívar, vio pasar presidentes, directores técnicos y centenares de jugadores en Tembladerani

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

00:00 / 03 de febrero de 2014

Llegó a los 19 años a Bolívar y nunca más se fue, tanto es así que desde 1986 su residencia es un pequeño departamento en el costado norte, donde estaba la tribuna de preferencia del estadio Libertador Simón Bolívar de Tembladerani.

Este año cumplirá 40 años como asistente de útiles del cuerpo técnico. Ha visto pasar infinidad de jugadores y entrenadores y, como todos en la vida, con algunos hizo amistad y con otros su relación fue netamente profesional.

Sus amigos le dicen Chamaco, apodo con el que se quedó desde 1985. Recuerda que Carlos Borja, Erwin Romero y Víctor Hugo Antelo lo bautizaron así porque tenía el bigote parecido al entrenador argentino Carlos Rodríguez, quien ese año fue designado técnico de la selección nacional y él formó parte de su equipo de trabajo.

Ha dado muchas vueltas olímpicas, para comenzar las 18 que dio Bolívar en los torneos de Liga. Son pocos en el fútbol de nuestro país los que han demostrado fidelidad, es un hombre de la casa.

Dice que su mejor carta de presentación con el plantel es el empeño que pone para que no falte nada en el trabajo, además del respeto a la persona antes que al futbolista.”El buen trato siempre ha sido fundamental, los jugadores son exigentes y quieren todo en orden. Si uno trata con educación, ellos responden de la misma manera. En ese sentido no tuve muchos problemas, recuerdo a jugadores de la talla de Borja, Romero, Soria, Baldivieso, Etcheverry, muy buenos jugadores y como personas también tranquilos, siempre atentos”.

Es testigo de miles de historias que se dieron al interior del vestuario académico; pero, respetuoso de aquellos códigos del fútbol, prefiere guardar silencio.

Los tiempos han cambiado. Recuerda que antes los jóvenes que llegaban a prueba tenían que pagar derecho de piso y hubo tiempos en que no se les daba ni ropa de entrenamiento. “Hoy se les viste de pies a cabeza, es un progreso para el fútbol, pero los chicos pierden la humildad, se agrandan. Yo les digo que no deben ser así y les cuento, por ejemplo, que cuando faltaba algo, Marco Antonio Etcheverry  sacaba dinero de su bolsillo”.

No piensa en la jubilación, pues siente que tiene cuerda para rato. A pesar de las obras de remodelación que se anuncian en el estadio Libertador Simón Bolívar, no piensa en moverse de “su casa” y si le toca hacerlo solo dice: “seguramente se acordarán de nosotros y nos darán otro espacio”.

Historias de indisciplina y entrenadores caballeros

Es complicado controlar a un grupo de 30 personas y en el fútbol de nuestro país se han producido muchos casos de indisciplina, desde los asuntos veniales hasta casos que merecieron la salida de jugadores de un plantel.

Óscar Montes fue testigo de varios hechos, pero pide que no se le pregunte nombres, pues no quiere problemas. “En el club siempre se vio la llegada de jugadores con resaca tras pasar una noche de fiesta. Eso se daba los lunes, pero esos futbolistas calladitos se colocaban en primera fila, cumplían la exigencia física y trabajaban en silencio para botar el alcohol. En el último tiempo llegan mal y no practican porque argumentan lesiones”.

De la larga lista de técnicos que pasaron en sus 40 años recuerda a dos caballeros: los argentinos Jorge Habegger y Reinaldo Merlo. Del primero dice que siempre incluía en las convocatorias para un partido a Luis Sanes, quien a pesar de que se sabía que no tenía posibilidades de jugar, siempre tenía un lugar.

Del segundo cuenta que tenía una campera amarilla que la utilizaba en cada partido y no la hacía lavar. “Las mangas estaban negras de tanta suciedad, pero igual la usaba. En el partido contra San José, en el que podíamos ser campeones (1995), no sé por qué motivo no utilizó, perdimos y no fuimos campeones y el DT se tuvo que ir”.

Desde los Yungas hasta La Paz

‘Chamaco’

Óscar Javier Montes Farfán nació en Huancané, Sud Yungas, La Paz, el 16 de julio   de 1955.

Familia

Su esposa es Mireya Antelo; Olber, Patricia y Adam son sus hijos, el primero fue futbolista profesional.

Viajero

Conoce toda Sudamérica, México, EEUU. Como cábala no habla con los medios antes de un partido.

Vargas

Montes destaca que un gran amigo que hizo en los años que lleva en Bolívar es Lino Vargas, el kinesiólogo.

No jubilarse

No piensa jubilarse, siente que tiene fuerzas para seguir en la utilería, eso le agrada.

Presidentes académicos, de los tranquilos y los calentones

Mario Mercado Vaca Guzmán, presidente ad perpétuam de Bolívar, no tenía mucha relación con los empleados del club, pero cuando iba por Tembladerani se lo veía siempre de buen humor con los jugadores y cuerpo técnico, recuerda Óscar Montes.

“Don Mario era serio, no hablaba, muchas veces uno lo saludaba y no contestaba. En lo deportivo siempre armó buenos planteles. Dio a Bolívar la infraestructura que todos recuerdan. No era mucho de ingresar a vestuarios y cuando el equipo perdía, asimilaba la caída”.

En cambio, de Mauro Cuéllar, Montes dice que era un calentón. “Era cosa seria, para muchos era renegón, reaccionaba rápido, autoritario, pero con él se vivió la época más gloriosa a nivel deportivo con el segundo lugar en la Copa Sudamericana”.

Dirigió en una época de crisis económica, pero “siempre admitía sus deudas, se comprometía a pagar, cumplía a veces. Tampoco ingresaba a los camarines, pero cuando había derrotas se enojaba y los citaba a su oficina”.

Un dirigente que también recuerda es Jorge Lonsdale, de quien dijo que era más amigo y que estaba cerca del plantel. “Visitaba los vestuarios, era fanático de tomarse fotos con los futbolistas”.

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