Fútbol

Rolando Vargas, un ídolo del fútbol de antes

Rompió un tabú del fútbol en los años 60. Su transferencia de Bolívar a The Strongest fue un fuerte golpe incluso familiar.

Rolando Vargas luce la camiseta stronguista en su oficina, como en su época de jugador. Y sostiene un escudo en homenaje al Centenario atigrado cumplido en 2008.

Rolando Vargas luce la camiseta stronguista en su oficina, como en su época de jugador. Y sostiene un escudo en homenaje al Centenario atigrado cumplido en 2008. Foto: José Lavayén

La Razón (Edición Impresa) / Rafael Sempértegui / La Paz

00:00 / 24 de octubre de 2016

Nació en cuna celeste, pero más pudo su corazón aurinegro. Fue ídolo en los años 60 y 70. Cuando rompió un duro tabú futbolístico de la época, Rolando Vargas, —uno de los grandes ‘10’ del fútbol boliviano— dejó Bolívar y se hizo mito en The Strongest, en un pase que causó furor.

De una familia de bolivaristas, sus hermanos jugaron y se consagraron con la camiseta celeste, pero Rolando quebró esa ligazón porque en esencia era stronguista. “Es que el sentimiento te nace del corazón”, dice.

El entonces presidente atigrado Antonio Asbún puso de su parte y pagó —en cuotas— unos  220.000 pesos bolivianos para que su club tuviera el pase.

¿Cómo pasó? Vargas —quien era muy jovencito y ya jugaba en la Academia— cuenta que todo comenzó con un apunte que el estadígrafo Lorenzo Carri publicó en el periódico poco antes de la Navidad de 1962, en su columna ‘Café caliente, café’. En plena plaza Murillo, el periodista le preguntó: “¿Rolando, qué le gustaría que le mande el Niño Jesús?”. Y su ocurrente respuesta fue: “La camiseta de The Strongest”. Pero no todo quedó ahí: “¿Y para Año Nuevo?”. Él replicó: “Estrenarla”. Todo, entre bromas y risas.

La ocurrencia no le cayó bien en la dirigencia bolivarista —recuerda el mismo Vargas—, que envió y luego publicó en el mismo periódico una carta dirigida al futbolista mediante la cual le expresaba su enfado y lo acusaba de poco agradecido. “Mellaron mi dignidad, me dolió mucho. La situación se hizo insostenible. Ante eso, yo les envié mi renuncia porque se estaba exagerando”, rememora.

El volante Rolando Vargas de pie, luce el cintillo de color blanco, que lo acredita como capitán del cuadro atigrado en los 70.

Foto: José Lavayén

En la carta que también publicó, Vargas agradeció a la Academia, pero afirmó que no podía seguir siendo maltratado.

No hubo reconciliación y en eso surgió Asbún, quien negoció el fichaje de la ‘joya’ académica.

Para la época, pensar en cambiar de camiseta y peor aún ir a filas del enconado rival era casi una herejía, aunque dados los hechos dio el gran salto.  “Se habló del pase más caro, porque antes esa figura casi no se había dado”, recuerda el exjugador.

Asbún pagó con la solvencia de su firma y unas letras del Banco Central de Bolivia, por tratarse de una suma muy alta.

Ahí comenzó a surgir la figura de uno de los cracks del fútbol nacido en tierras paceñas.

Para Mario Cucho Vargas, periodista que lo vio jugar, Rolando Vargas era “un fornido jugador, con gran dominio de balón, cultor de la ‘bicicleta’ (una jugada para engañar a los rivales) y un gran lanzador”.

“Para mí fue un fuera de serie por su juego. Uno de los jugadores que más me impresionó y quien brindó gran espectáculo”.

“Defendí los colores oro y negro con alma, vida y corazón. Y no puedo negar que con Bolívar luego se hicieron partidos aparte, porque jugué contra mis hermanos, sobre todo con Édgar,  y con mis excompañeros. Eran partidos impredecibles, muy intensos”, rememora don Rolando.

En su familia, la situación se había vuelto igual de especial, porque sus padres tenían que dividir sentimientos e insistir en el respeto entre hermanos a pesar de la gran rivalidad.

“Al final, mis padres estaban felices de ver a sus hijos futbolistas y dar títulos, tanto a The Strongest como a Bolívar”.

En el Tigre se encontró con jugadores como Eustaquio Ortuño, Max Ramírez, Morales, Moreno, Cárdenas y al entrenador Juan Valenzuela.

“Recuerdo los bicampeonatos que ganamos con don Antonio Asbún, luego dos más con don Rafo Mendoza. Épocas en que nos llevaban en hombros para dar la vuelta olímpica”.

Vargas intercambia banderines con el gran Pelé, que en 1971 vino a jugar con Bolívar y The Strongest en La Paz.

Foto: José Lavayén

Hombre de la casa y el trabajo

Generales

Rolando Vargas Romero nació en La Paz, el 10 de abril de 1939.

Familia

Lourdes Andrade (+) (esposa); Sonia, Lourdes y Rolando (hijos).

Carrera

Comenzó su carrera futbolística en 1957 en la Academia, luego se vinculó al Tigre.

El adiós

De acuerdo con sus propios registros, Vargas dejó el fútbol el 18 de marzo de 1973, cuando puso punto final a su trayectoria futbolística en Bolivia. 

Vargas (segundo de la izq.), cuando jugó en Bolívar. Foto: José Lavayén

Vargas, la familia de deportistas

Rolando Vargas comenzó su actividad futbolística en Bolívar, donde jugó junto con sus hermanos Édgar (+), Mario y Carlos (+), quienes hicieron su carrera en la Academia.

Raúl Vargas, tío paterno de Rolando y de sus hermanos, fue gran jugador de Ferroviario y de la selección nacional; mientras que Carlos Alberto, el padre de los hermanos futbolistas, jugó tenis en el club The Strongest. Así que bajo esas dos influencias, los cuatro Vargas fueron deportistas, unos con más fuerza que otros.Rolando debutó con la camiseta celeste en 1957 y la defendió durante cinco años, hasta 1962, cuando se dio el gran salto de la época al equipo de la vereda del frente.

“En Bolívar tuve compañeros como el Maestro Víctor Agustín Ugarte, Hugo Mena, Guillermo Santos,  y mis hermanos. Édgar hizo historia en la Academia. Luego de que me fui igual fuimos grandes rivales y hermanos”, recuerda el “10” atigrado.

“Me impresionó el trabajo del entrenador Dan Giorgiadis, decía a las esposas o mamás de jugadores qué teníamos que comer y cuánto descansar”, evoca.

El debut de Vargas en primera fue en la Academia, en un partido frente a Wilstermann.

Las ‘bicicletas’ en la Verde y la gira con Always Ready

Griseldo Cobo, Ramiro Blacut, Ausberto García, Rolando López reforzaron a Always Ready para encarar una gira única e irrepetible para el fútbol boliviano.

Foto: José Lavayén

Hubo un detalle técnico que caracterizó el fútbol de Rolando Vargas, era cómo realizaba la ‘bicicleta’ en los partidos, la que mostró no solo en The Strongest, también lo hizo en la selección boliviana y cuando fue con Always Ready —en calidad de refuerzo— a una gira por Europa.

En la selección boliviana, Vargas participó en partidos de torneos sudamericanos y también de eliminatorias mundialistas.

“Estuve en varias selecciones entre los 60 y parte de los 70. Recuerdo al profesor Juan Carlos Trigo entre otros. Me atreví en algunas ocasiones a hacer la ‘bicicleta’ contra los rivales; por supuesto a algunos no les gustaba, así que luego te buscaban para golpear”, detalla Vargas.

La “bicicleta” era un movimiento de piernas para dejar mal parado a quien era su marcador.

Entre sus gratos recuerdos con la Verde está el gol que le hizo al seleccionado argentino que tenía a Antonio Roma en el arco, en un partido en el estadio Monumental de Buenos Aires.

Cuenta que estuvo en el preseleccionado de 1963, que luego fue campeón sudamericano, pero pidió permiso por motivos de trabajo y luego, cuando se reincorporó, no lo vio justo seguir y pelear por un puesto debido al proceso que hicieron sus compañeros. “Pude sumarme al Colegio Militar, pero no me pareció correcto que yo esté, porque ellos venían de cuatro meses de concentración cerrada y yo no, entonces mandé una carta a la federación y me excusé de jugar debido a esa causa, pese a que me emocionaba la idea de participar”, recuerda don Rolando.

Max Ramírez (izq.), gran amigo y compañero de Rolando en The Strongest, y Édgar Vargas (+), su hermano, gran ídolo académico en los 60. Un saludo en el Hernando Siles previo a un clásico paceño. Foto: La Razón-archivo

Igual celebró el título de 1963. “Lo hice como un boliviano más”. E incluso recibió un carnet vitalicio de la FBF como los campeones. “Ése fue un premio por todo mi paso que hice en la selección a lo largo de muchos años en mi trayectoria”.

Algo que también guarda con cariño en su corazón es haber sido parte de la única e irrepetible  gira realizada por Always Ready por Europa en 1961.

“Estuvimos viajando y jugando como cinco meses por muchos países de Europa. Fue algo maravilloso, irrepetible y hasta casi imposible de volver a hacer”.

Entre Mario Marañón, expresidente del club, el delegado que viajó con ellos y la familia de Freddy Valda acumularon varias fotos que en su momento sirvieron para hacer un resumen de la gran gira. En esa época, Always cruzó la entonces ‘cortina de hierro’ para ingresar a los países del bloque socialista.

“Cruzamos la puerta de Brandeburgo y jugamos en Bulgaria, en Rumania y en otros países que entonces eran comunistas”, dice el exfutbolista.

En esos partidos, Rolando Vargas también ensayó la ‘bicicleta’ “para sorpresa de muchos europeos, varios de ellos veían con agrado la acción”.

César Condori (izq.), Ximena Vargas, Alan Vargas, Xiomara Jiménez y Liz Alberto (de pie) junto a los exídolos del fútbol paceño, Mario y Rolando Vargas, en oficinas de la empresa familiar. Foto: José Lavayén

Es un experto en comercio

Gerente

Rolando Vargas tiene licenciatura en Comercio Exterior y es el gerente apoderado en la Agencia Vargas.

Actividad

Los Vargas atienden el movimiento de importación y exportación del comercio en La Paz. Ahí trabajaron todos los hermanos.

Recursos

Vargas recuerda que en su época de jugador no tenían sueldo fijo, sino un bono de aproximadamente 1.200 pesos.

Trabajo

Precisamente por esa situación, Vargas trabajó desde joven con sus padres. Cuenta que a otros futbolistas les  conseguían actividad laboral.

Personas especiales para Vargas en el Tigre, Rafael Mendoza junto a Antonio Asbún, expresidentes. Foto: La Razón-archivo

¿Viloco?, ‘Dios sabe cuándo llama’

Rolando Vargas asegura que cientos de veces se preguntó cómo se salvó de la tragedia de Viloco, donde en 1969 pereció todo el plantel de The Strongest en un accidente aéreo en esa localidad: “Solo Dios sabe cuándo nos llama y en qué momento. Estamos en sus manos”, afirma.

Vargas fue el único sobreviviente del equipo de The Strongest que pereció el 26 de septiembre de ese año. El volante no viajó y se salvó de morir en el avión que se estrelló en los cerros de Viloco.

Confiesa que no puede dejar de sentir mucha emoción y nostalgia, pese al extenso tiempo que pasó de ese momento que marcó la vida institucional del Tigre.

“Siempre recuerdo a mis compañeros, con mucho cariño y afecto. La verdad es que luego de eso me costó mucho volver a jugar, porque de pronto ya nadie estaba del equipo con el que tú habías compartido antes”.

A 47 años, pide que los stronguistas nunca dejen de recordar a los jugadores que dieron su vida por el club.

Confiesa que en ese entonces estuvo por dejar el fútbol, pero Rafael Mendoza lo convenció de seguir.

Hoy por hoy, cada cierto tiempo se ve de casualidad con la única hija de Armando Angelacio (su madre estaba embarazada cuando su padre falleció), uno de los zagueros stronguistas que era parte de la delegación. “Verla es recordar a un gran jugador del club”.

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