Fútbol

Sánchez, un inolvidable caudillo del fútbol

Murió hace 10 años. Fue uno de los mejores zagueros en el país. Un cáncer se lo llevó a sus 36 años

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Asturizaga / La Paz

15:10 / 22 de noviembre de 2017

Hace 10 años, el 23 de noviembre de 2007, Óscar Sánchez partió a la eternidad. Era un recio zaguero identificado con The Strongest, aunque también defendió otras camisetas, como la de Bolívar, y vistió la Verde de la selección nacional en 78 ocasiones. Murió joven, a los 36 años, a causa de un cáncer.Futbolista cochabambino (16 de julio de 1971), también actuó en los argentinos Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1997-1998) e Independiente de Avellaneda (1998-1999).

Sus primeros pasos en el fútbol los dio en Aurora y después de hacer el servicio militar llegó a The Strongest, donde debutó en la Liga. Era 1990 y el equipo lo dirigía el peruano Moisés Barack, quien fue el que le dio el visto bueno.

Formó parte de ese puñado de jóvenes que aterrizaron en el Tigre y estrenaron la residencia construida en el estadio de Achumani.

“Llegó jovencito al club, fue en la misma época que Gonzalo Berdugo, Ever Yabeta, William Roca y Erwin Justiniano, entre otros. Rápido se ganó mi cariño. Yo le ordenaba sus cosas, me pagaba para que se lo cocine. Me decía que era su segunda madre y para mí también fue como un hijo al que siempre le daba algún consejo”, recuerda la señora María Mendoza de Aguilar, quien por muchos años administró y cuidó la residencia gualdinegra.

La comida criolla siempre estaba entre las preferencias de Sánchez. “Arroz, papa y carne asada era su platillo favorito, cada vez que podía repetía”, agrega Mendoza.

Corin Zambrano viuda de Sánchez refrenda. “El arroz le encantaba, acompañaba una porción con cualquier plato. Como a todo buen cochabambino también le gustaba el pique a lo macho y el silpancho acompañado con agua de canela o fresco de linaza”.

Con el Tigre fue campeón en 1993. Se destacaba por su presencia en el área y la calidad técnica que tenía para salir jugando. Iba al frente, hacía goles de cabeza y también tenía una magnífica pegada en los tiros libres. Era un verdadero tigre...

Formó parte de la recordada selección que se clasificó a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994, fue inscrito pero no jugó ese torneo.

Fue subcampeón de la Copa América que organizó el país en 1997, cuando ya era un titular indiscutible.

Ese año emigró a Argentina, Gimnasia y Esgrima de Jujuy fue su primer destino, luego pasó a Independiente solicitado por el mismísimo César Luis Menotti.

Volvió al Tigre en 2000 y estuvo hasta la temporada 2001. Luego, en una decisión que sorprendió al fútbol boliviano fue desafectado del club.

“Le rogué al señor (Daniel) Córdoba, entonces técnico, que revisara su decisión, pero me dijo que no. Después llegó lo de Bolívar y le dije andá hijito, pero no te olvides de nosotros que siempre te hemos acompañado en The Strongest”, cuenta Mendoza.

Sánchez vivió mucho tiempo en Achumani, incluso después de casado, por eso había una fuerte ligazón con la administración de la residencia.

“Fueron varios años, creo que 10, primero cerca del ingreso, luego en los departamentos que hicieron más atrás. Después nos fuimos a Villa San Antonio, compramos un departamento en la zona del Rosario, de ahí nos trasladamos a Los Pinos, luego Jujuy, Buenos Aires y de nuevo La Paz”, rememora Zambrano.

En Bolívar jugó de 2002 a 2006, fue campeón de Liga cinco veces y disputó la final de la Copa Sudamericana de 2004.

A comienzo de 2007 regresó al Tigre, pero no jugó mucho. Su enfermedad comenzó a debilitarlo y le obligó a retirarse. Pero el club le rindió un homenaje y lo designó técnico.

Luchó hasta el final. El 23 de noviembre de 2007 partió y dejó luto en el fútbol boliviano. Sus restos descansan en su natal Cochabamba.

Sus clubes

Comenzó en el fútbol en Aurora. En la Liga debutó en The Strongest y también jugó en Bolívar. En el fútbol argentino militó en Gimnasia y Esgrima de Jujuy e Independien-te de Avellaneda.

Copa América

Con la selección estuvo en cinco ediciones de la Copa América:  Uruguay 1995, Bolivia 1997, Paraguay 1999, Colombia 2001 y Perú 2004.

Sus títulos

Con The Strongest fue campeón en 1993. Con la camiseta de Bolívar obtuvo cuatro coronas de Liga. Además fue subcampeón de la Copa Sudamerica-na en 2004.

En la verde

Formó parte del seleccionado que en 1993 obtuvo la clasificación a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994. Fue subcampeón de la Copa América de 1997 en Bolivia.

Su familia: cuatro hijos y un nieto

  • Corin Zambrano viuda de Sánchez (izq.) con sus hijos Alejandro y Gabriela. En círculo, Brian (arriba)  Óscar (centro) y Matías (el nieto).

Con su esposa Corin Zambrano, Óscar Sánchez tuvo cuatro hijos: Brian, Alejandro, Óscar y Gabriela, quienes hoy ya son jóvenes. Ninguno se casó y todos viven juntos en un departamento con su madre.  

Brian tiene 26 años y trabaja en labor administrativa en la empresa Embriovid, en la zona Sur, además estudia marketing en una universidad privada.

Alejandro, 24 años, estudia para chef internacional y es padre de Matías, un niño de cinco años. El nieto de Óscar da sus primeros pasos en el fútbol.

Óscar (23) también estudia para chef, según cuenta su madre Corin. Y Gabriela tiene 18 años y cursa el último curso en el colegio Loreto, ella dice que tiene pensado estudiar Arquitectura desde el próximo año.

Como su padre, son mayoría stronguistas, solo su madre y su hijo Óscar son hinchas de Bolívar. Cuentan que algún rato hay “discusiones”, sobre todo cuando hay clásicos.

“Soy de Bolívar y me gustó que haya dejado The Strongest para irse al rival tradicional, es que en el Tigre no lo habían apoyado ese momento y él estaba muy triste por eso. Fue en Bolívar que ganó títulos de Liga y también llegó a la final de la Copa Sudamericana”, rememora Corin Zambrano viuda de Sánchez.

“El mejor recuerdo que tengo de él es que fue un buen padre, para mí el mejor. Desde pequeños nos enseñó el respeto, el apoyo sobre todo a quienes no tienen recursos, a los más débiles, compartir con ellos es lo mejor. Lo extrañamos mucho”, señala Alejandro.

Óscar Sánchez tenía su carácter, aún así hizo muchos amigos en el fútbol, con algunos su amistad se hizo más fuerte. Por ejemplo, Richard Rojas, el exvolante también identificado con The Strongest, es padrino de bautizo de Gabriela.

Los chicos no son mucho de ir al estadio, les da pena al recordar a su padre.

Igual les ocurría cuando iban a visitar a María de Aguilar, la exadministradora del Complejo de Achumani y a su esposo Ángel, a quienes los chicos les tienen cariño, pues de niños los tuvieron cerca.

“Mis hijos estuvieron siempre cerca del vestuario, sienten mucho cada vez que vamos por Achumani. Ellos crecieron allí, tenían todas las canchas para jugar y siempre se les viene el recuerdo de su papá porque también lo acompañaban con frecuencia a sus entrenamientos en The Strongest y Bolívar”.

Luna fue su ‘padrino’

Óscar Sánchez dejó su Cochabamba natal y en 1990 llegó solo a Achumani para comenzar a trabajar con el primer plantel. Tenía 19 años “y estaba con ganas de llevarse el mundo por delante”, según recuerda Sergio Óscar Luna, uno de los íconos de The Strongest que en esa época era figura del Tigre y ahora dirige a los equipos de las divisiones menores.

“Cómo no me voy a acordar del día que llegó Óscar a Achumani si yo fui su padrino futbolístico, le regalé sus primeros botines de fútbol”.

Una costumbre en el fútbol es que los más grandes “apadrinan” a quienes vienen haciendo sus primeras armas.

“Los más grandes hacíamos eso, intentando siempre colaborar porque a los chicos más que sobrar les falta y él vino con toda la ilusión de triunfar y lo hizo, se convirtió en un referente del Tigre y también fue al Mundial de Estados Unidos”, dice uno de los “10” más emblemáticos del club.

Había en ese entonces en Achumani jugadores de fuerte carácter y de gran presencia futbolística como Ricardo Fontana, Eligio Martínez y Luna, que pisaban fuerte en la cancha.

“Pero él también tenía una personalidad bien definida, recuerdo que siempre se quedaba a compartir con nosotros, a ver lo que hacíamos en la cancha luego de los entrenamientos, tenía sus cualidades, sobre todo en los tiros libres, y los defectos que tenía los logró corregir”.

Marraqueta fue el apodo que sus amigos más cercanos le pusieron a Sánchez. Luna no se acuerda quién fue el autor, pero se anima a asegurar que fue porque el zaguero acompañaba siempre cualquier comida con el pan de batalla paceño.

“Las veces que compartíamos asado con el plantel, él nos acompañaba junto a los otros jóvenes y lo veía comiendo la carne con pan y ensalada. Lo cargábamos siempre con el pan, por eso le decíamos ‘marraqueta’”.

Sánchez dio rápido salto al primer plantel y también se convirtió en titular. Formó parte del equipo que en 1993 se coronó campeón bajo la dirección técnica de Carlos Aragonés.

“Compartimos mucho, siempre traté de darle consejos para que sea buena persona y futbolista. De chico miraba y aprendía, siempre luchó por ser mejor en la cancha. Es una pena que haya partido tan pronto”.

Ya de entrenador, Luna no tuvo la posibilidad de dirigir a su pupilo en el Tigre. El destino hizo que el zaguero tomara otro rumbo futbolístico.

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