Fútbol

¿Técnica, física o táctica?

Si primero no hay dominio y control absoluto del balón, y a éste se le agrega la condición física para rendir sostenidamente durante noventa minutos, el valor de lo táctico queda minimizado.

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

00:22 / 20 de marzo de 2015

En el orden de prioridades que hace a los grandes equipos se impone otra vez primero lo técnico, luego lo físico y finalmente lo táctico, y en este caso sí que el orden de los factores puede terminar alterando el producto. Si primero no hay dominio y control absoluto del balón, y a éste se le agrega la condición física para rendir sostenidamente durante noventa minutos, el valor de lo táctico queda minimizado.

Quedo impresionado con los partidazos que están protagonizando ciertos arqueros como sucedió el pasado domingo con Courtois y Froster del Chelsea y el Southampton que evitaron la caída de sus vallas por lo menos media docena de veces cada uno. El miércoles en el Camp Nou el turno fue de Joe Hart, portero del Manchester City, que conjuró lo que pudo ser una goleada de proporciones escandalosas a manos de un Barcelona que por fin, luego de varias semanas de abulia, jugó encendido, impregnando las gradas de un ánimo colectivo contagiante —con el mismísimo Pep Guardiola animando a su equipo en calidad de hincha— que abrió las compuertas al visionado de un espectáculo notable por la cantidad de opciones mano a mano que fue capaz de gestar el equipo blaugrana con Andrés Iniesta e Ivan Rakitic moviendo los hilos y el trío sudamericano en ataque vaciando tantas veces la defensa inglesa.

Marc-André ter Stegen no se quedó atrás, y aunque fue mucho menos exigido que Hart, tuvo lo suyo cuando Javier Mascherano le hizo una seña para que se tendiera hacia la derecha y así  atajarle el penal que se encargaba de ejecutar Sergio Agüero con el que los citizens se habrían puesto por lo menos al borde de forzar el alargue para dirimir la clasificación conducente a cuartos de final de la Champions.

El Barcelona siempre procurando supremacía en la posesión y la iniciativa ofensiva, tuvo al frente a un rival también con vocación para atacar que se encontró con un muy buen trabajo defensivo en la franja interior del campo, donde Mascherano y los centrales Gerard Piqué y Jéremy Mathieu, salieron generalmente airosos en los balones divididos con el equipo de Pellegrini, que otra vez, volvió a demostrar lo que el entrenador chileno afirma con lucidez: “En el Barcelona lo preocupante no es el sistema de juego, sino el peso específico de sus individualidades”.

A propósito de reconocimiento tan sincero e irrebatible, viene a cuento otra afirmación orientadora como la expresada hace unos años por el actual entrenador del Nápoles, el español Rafael Benítez: “El fútbol italiano es táctico, el inglés físico y el español técnico”. Es tan cierta dicha lectura abarcante, resumida en esta breve y contundente frase, que para los cuartos de final de esta Champions 2014-2015 tenemos a un solo equipo italiano (Juventus), a ningún inglés (los últimos eliminados fueron el Chelsea y el Arsenal) y a tres españoles.

En honor al octeto clasificado correspondería agregar que los dos equipos franceses que se sacaron de encima a sus rivales británicos, el PSG y el Mónaco, presentan una tendencia más parecida a la española en la que impera el buen trato de balón y la vocación ofensiva, por lo que, añadiendo al Bayern de Múnich, tenemos para esta nueva versión de Champions, equipos con rasgos de manejo de la pelota al servicio de lo estratégico colectivo que puede funcionar de manera óptima precisamente porque el dominio para el pase, la gambeta o el disparo de larga distancia, garantizan la puesta en práctica del dibujo que el entrenador pueda proponer, cualquiera que éste sea.

Dicho de manera más gráfica e ilustrativa, en el orden de prioridades que hace a los grandes equipos se impone otra vez primero lo técnico, luego lo físico y finalmente lo táctico, y en este caso sí que el orden de los factores puede terminar alterando el producto. Digo esto porque si primero no hay dominio y control absoluto del balón, y a éste se le agrega la condición física para rendir sostenidamente durante noventa minutos, el valor de lo táctico queda minimizado, pues un error en una entrega, una pifia para un despeje o un mal salto para cabecear pueden mandar al canasto las mejores y más creativas intenciones concebidas en el pizarrón de la planificación.

¿A qué apunto? A que el miércoles el Barcelona le ganó al Manchester City, a partir de la superioridad técnica de sus figuras, y a la sincronización de esas figuras en pos del ataque. Por eso, Suárez, Neymar y Messi terminaron muchísimas veces en el piso porque a los del City no les quedaba otro recurso que la infracción para frenar sus encaramientos, dos de ellos con finalización en el palo izquierdo de la puerta rival y el resto en las manos, los pies o cualquier parte del cuerpo de Hart que fue tres veces más grande en estatura y volumen que el El Increíble Hulk para conseguir salvar a su equipo de por lo menos un 6-0.

Cuando Messi progresaba con el balón hacia la banda derecha, segundos antes de meter el cambio de frente para que Rakitic recibiera y colgara a Hart, sentenciando el que sería resultado final (1-0), resultó impresionante ver cómo las camisetas celestes parecían atraídas como por un imán al punto en que la ilusión óptica generó la sensación de que todos permanecían atónitos observando extasiados avanzar a Lionel, al punto en que el volante croata recibió el balón libre, sin ataduras de marca alguna para realizar el control y luego acomodar el balón por encima del gigante portero inglés (1.89) al que no pudo doblegar toda la genética brasileña, uruguaya y argentina concentrada en los alternativos disparos de ese trío de definidores como no lo tiene ningún otro equipo, que alternativamente fue a buscar un marcador final contundente y que se encontró con un atajador impresionante.

Sueltos los dos equipos, produciendo incidencias de ida y vuelta, el Barcelona sin ser la impresionante máquina de precisión geométrica que funcionaba hasta hace un par de años, demostró, fiel a su tradición, que quiere tener siempre en su plantilla a futbolistas que sepan como pocos el misterio de manejar la pelota a su antojo, y desatando, en consecuencia, un resultado de juego en que el rival aparecía a momentos como un rejuntado de esforzados principiantes, impotentes ante el engaño y el toque, fiel a su identidad y filosofía, el compañerismo, la buena onda y la vocación lúdica de cada uno de sus intérpretes.

Barcelona 1 Manchester City 0 me condujo a la rememoración de los orígenes: Primero hay que saber jugar. A la capacidad de juego hay que agregarle precisión en velocidad. Y finalmente, con el dominio del balón, y el dominio del cuerpo se puede trabajar con solvencia la forma de plantarse en el campo, pero sobre todo la forma de moverse, en avances y retrocesos, en suma, de poner la coreografía al servicio del talento artístico de sus grandes solistas que saben salir al escenario para brillar simultáneamente de manera colectiva e individual.

Si todos comprendiéramos así el fútbol, seguro que entenderíamos mejor, por qué equipos que ponen por delante la táctica, a pesar de contar con talentosas individualidades, tienen menos permanencia en el país de la regularidad futbolística. Lo comprobamos con el Chelsea y ya lo estamos viendo ahora con el Atlético de Madrid que va desinflándose paulatinamente en la Liga española, con el riesgo de ser sobrepasado en la tabla por el Valencia. El fútbol tiene siempre más futuro para quienes creen en el balón y su manejo, que en cederlo para que el de enfrente haga el gasto, y el triunfo se lo lleve el que juega sobre la base del error adversario y no de las cualidades propias. Mientras tanto, sin ser el increíble equipo de hasta hace dos temporadas, el Barcelona mantiene incólume su ideario futbolístico y por eso logró triturar al otro Manchester, que por cierto, también cree en la posesión y en el juego ofensivo.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia