Fútbol

Antonio Vidal González: Con el Tigre ‘fue amor a primera vista’

En Bolivia jugó en cinco clubes y antes de retirarse se dio el gusto de llegar a 100 tantos en los torneos de la Liga. En la actualidad es concejal en la Intendencia de Candelaria

Una postal familiar de Antonio Vidal González con sus cuatro hijos en Misiones. Foto: Familia González

Una postal familiar de Antonio Vidal González con sus cuatro hijos en Misiones. Foto: Familia González

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Asturizaga

00:15 / 10 de marzo de 2014

Bolívar lo trajo al fútbol boliviano en 1996. Cuando jugaba en Argentina, en Estudiantes de La Plata, una vez le hizo tres goles a Boca Juniors (fue una histórica goleada de 6-1) en la mismísima Bombonera, eso fue en 1988. Y después de esa hazaña estuvo en otros grandes como Nacional de Uruguay y Emelec de Ecuador.

Después de su paso por la Academia se fue a Wilstermann y luego a The Strongest, donde fue referente y capitán entre 1999 y 2000. Con el Tigre “fue amor a primera vista”, es que él era aguerrido y no daba por perdido un partido nunca.

De entrada se metió a la hinchada stronguista en el corazón cuando se hizo tatuar un tigre en el brazo, que mostraba cada vez que hacía goles.

“No quiero quedar bien ni mal con nadie, porque en Bolivia me trataron muy bien en donde estuve; pero fue en el Tigre en donde anduve muy bien dos años y la gente se apasionó con mi juego y lo que hacía en la cancha, por eso me identifiqué con el club”, dice González, ahora Concejal en Candelaria, su pueblo natal en la provincia argentina de Misiones.

En el campo de juego se transformaba, peleaba con todos, jugaba al filo del reglamento y los árbitros lo tenían en la mira. Marcelo Ortubé dijo una vez que era uno de los jugadores más difíciles de tratar en la cancha, pues desde el saludo inicial ya entraba en confrontación con los ocasionales adversarios.

“Alguien de The Strongest me dijo: ‘Dios quiera que aparezca un jugador con la garra que ponés en la cancha y la calidad de persona que eres fuera de ella’. Eso era verdad porque en un partido me peleaba contra todos defendiendo a mi institución, a los compañeros y a mí mismo,  era mi forma de ser; pero fuera del fútbol jamás tuve peleas con nadie, tengo muchos amigos”.

También jugó en Wilstermann, Oriente Petrolero y en Unión Central, donde a los 38 años de edad le puso punto final a su carrera en el país. Se dio el gusto de llegar a los 100 goles ligueros y cuando alcanzó ese registro expresó su satisfacción con una frase del Chavo del Ocho: “Fue sin querer queriendo”.

En abril cumplirá 50 años, y asegura que del fútbol no se irá nunca. “Quizás estoy viejo para jugar, pero en las escuelas y como DT puedo aportar”.

El exgoleador incursionó en la política de su país

Después de marcharse de Bolivia volvió a Candelaria, allí jugó en un equipo de la Liga regional y cuando dijo adiós a la práctica del fútbol entró en la política. Con el Frente Renovador fue electo Intendente (Alcalde) de Candelaria. Cumplido su período, no fue reelecto, pero por los apoyos sumados hoy es  Concejal de esa ciudad.

Se hizo frecuente que personalidades del deporte ingresen a la política. Años después de esa su incursión la evaluación que hace es que “el fútbol es muy sano y la política está contaminada”.

“Son dos cosas muy diferentes: ser futbolista fue muy especial, algo que elegí y disfruté. También elegí la política, pero no es sana, uno más uno no es dos, nunca; es así, hay que ver muchas cosas. El deporte es lo más sano y lindo que me sucedió en la vida”, asegura González.

Argumenta que en política la misma gente hace que no se pueda obrar de buena manera. “Hay mucho que negociar. En el fútbol siempre dije que tenía las cosas claras. Todo lo contrario pasa por ejemplo en una revuelta  política, donde cuesta entender por qué las cosas son así”.

A la par de la actividad política es también director técnico de fútbol y tiene contactos con una escuela de fútbol en Misiones. Hace poco, con la llegada de la nueva dirigencia a River Plate, firmó un acuerdo para llevar talento al club de Buenos Aires.

Asegura que en Misiones hay buenos jugadores y de la posibilidad de dirigir en Bolivia dice que la aceptaría con gusto.

Un notable en las canchas

Perfil

Antonio Vidal González nació en Candelaria (Misiones-Argentina), el 22 de abril de 1964.

FAMILIA

Su esposa es Miriam Raquel Garay, con quien tienen cuatro hijos: Sergio Gabriel, Mariana Esther, Pamela Soledad y Ezequiel Vidal.

Carrera

En su país jugó en Estudiantes de La Plata, San Martín de Tucumán, Argentinos Juniors y Colón de Santa Fe.

EXTERIOR

Militó en los uruguayos Nacional y Defensor Sporting. En Ecuador lo hizo en el Emelec de Guayaquil.

Un recuerdo especial con Alejandro Chumacero

Cuando Vidal González era figura y capitán de The Strongest, entre 1999 y 2000, Alejandro Chumacero deleitaba a los hinchas en los entretiempos de los partidos del Tigre. Hay una foto de ambos, de Vidal con el ahora jugador y figura del Tigre cuando era pequeño y que fue reproducida por medios escritos en el país.

González cuenta que tiene esa foto ampliada en un lugar privilegiado en su domicilio en Misiones. Fue un periodista de esa ciudad quien, después de ver al atigrado por televisión en un partido en Brasil luciendo la camiseta de la selección, le hizo notar que se trataba de Chumacero.

“Era un rubiecito chiquito,   me dijeron que llegó al fútbol grande y que ahora es figura. Es una alegría saber que está ahí, la verdad es que quisiera tener contacto con él para saludarlo”.

Cuando González era capitán, la gente del Tigre ya hablaba de ‘Chumita’, que hoy “es un grande”.

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