Fútbol

Un Tigre ofensivo y arrollador

Tres goles con pelota a ras del piso, preci-sión en el toque y cer-teza en la definición

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel

00:25 / 20 de febrero de 2015

T he Strongest se impuso al Inter del Brasil con una calidad futbolística que hacía muchísimo tiempo no veíamos en un equipo boliviano en torneos internacionales. Néstor Craviotto mandó a los suyos con la misión de atacar sin tregua, de apretar al rival ahogándolo en su propia área. Lo consiguió en largos pasajes del juego, produciendo un marcador incuestionable por la gravitación de su juego, y no por alguna providencial pelota parada. Toque, desmarque y balones filtrados hacia el área del Inter caracterizaron al equipo atigrado como para volver a pensar que la altitud sola no gana partidos, que para aprovechar dicha ventaja hay que saber jugar al fútbol como Chumacero, Escobar y compañía lo demostraron el martes de Carnaval

Los elogios producto de la bronca y de la impotencia brasileñas aparecen a primera lectura como desmedidos: The Strongest juega en la altitud de La Paz borrando a sus rivales como lo hace habitualmente el Barcelona, con el 67 por ciento de posesión frente al 33 de los del Inter de Porto Alegre, con Anderson fuera del campo a los veintitrés minutos de iniciado al juego, corriendo presuroso a buscar la máscara de oxígeno, y D’Alessandro celebrando el descuento a través de pena máxima como si se tratara de un gol que consolida un triunfo de final de campeonato y como si correr con los brazos en alto no fuera igual de cansador.

Es efectivamente una exageración para un equipo procedente de las entrañas del triunfo y la alta competitividad reconocer de manera tajante el haber soportado el arrollador peso del equipo paceño, pero para nuestros estándares de calidad, dado el muy mediocre promedio general de la Liga boliviana, lo hecho por The Strongest en pleno martes de Ch’alla no tiene precedentes en el fútbol boliviano del último tiempo, debido a que los argumentos para el incuestionable 3-1 no pasaron por el “jugamos de igual a igual”, la “garra”, el “sacrificio” o el “sufrimiento”, sino por los del oficio para sentar supremacía y superioridad de desempeño concordante con un planteamiento protagónico, de juego ofensivo, con 13 disparos a portería rival contra tres del visitante y 11 tiros de esquina contra cuatro de los gaúchos.

El The Strongest de Néstor Craviotto, por lo menos el del pasado martes de Carnaval, ha superado con creces al calculador equipo que jugaba al cero en portería propia antes que a la apertura del marcador en la de enfrente. Precisamente, debido a esa propuesta amarrete y resultadista se vio forzado a llegar a la tanda de los penales frente al Defensor Sporting de Uruguay para quedar eliminado de la anterior versión de la Copa Libertadores en octavos de final y que se insinuaba parecido en la primera fase de esta nueva versión, regresando con un empate en casa del Morelia en México, exhibiendo un juego altamente dependiente de lo que pudiera o no hacer su líder, Pablo Escobar.

El Tigre que se impuso 3-1 al Inter brasileño rompió con los rasgos sobresalientes del equipo boliviano que disputa torneos internacionales: aguantador, lo mejor agrupado posible atrás con dos cortinas de cuatro para resguardarse y salir de contraataque para en una de esas, ayudado por los 3.600 metros de altitud de nuestra ciudad, conseguir una o máximo dos estocadas para ganar a duras penas más por el sudor de la camiseta, el efecto psicológico de la falta de oxígeno del rival y muy probablemente la influencia de los Achachilas rodeando espiritualmente el Hernando Siles para hacer prevalecer una temible condición de locales.

Con el talón de Aquiles de una línea de fondo pesada en la salida, las garantías exhibidas por Vaca en portería que evitó dos goles cantados, el Tigre supo hacer de la tenencia su mejor argumento, con un medio terreno mentalmente ágil a cargo de Veizaga-Castro muy bien conectados con Jair Torrico por la banda izquierda que ejecutó a la perfección los primeros pases en la iniciación de los movimientos para las dos primeras anotaciones, más la inquietante presencia de Escobar recostado hacia la derecha para desequilibrar la marcación en zona de la última línea brasileña demasiado preocupada por el prestigio del paraguayo-boliviano, y la endiablada movilidad de Chumacero para ingresar-salir del área grande.

Los atigrados fueron en busca de la portería rival durante todo el partido, y luego del gol del descuento y unos pocos minutos de dubitaciones, se repusieron para volver a la carga, ya en la segunda etapa, encontrando en Nelvin Soliz la dinámica que no había sido capaz de generar Cristaldo, y generar muchísimas dificultades de marca para los lungos marcadores visitantes que debieron soportar tres caídas producto del dominio territorial, los balones filtrados, pases al vacío y apariciones fantasmales como la de Chumacero que dosificando mejor sus recorridos, sin incurrir en falsos afanes y apareciendo por donde más daño puede hacer, se hizo figura del partido, luego que con la maestría de los que saben, Escobar le entregara un pase que recogió de las mismísimas barbas de Alisson para superarlo y sellar con suficiencia el tercero con el que se cerraba el partido.

No recuerdo en los últimos años haber visto un equipo boliviano que anota tres goles con pelota a ras del piso, precisión en el toque y certeza en la definición, tal como ocurrió con la apertura a cargo de Chumacero y el segundo anotado por Rodrigo Ramallo, y en el que intervinieron en espacio reducido, tres a cuatro compañeros, certificando esa máxima de la cinética que señala que el dibujo podrá informar 4-4-1-1, pero el desarrollo del juego ofrece como balance cuatro a cinco volantes y atacantes dentro el área rival arrinconando a un adversario excesivamente replegado, en este caso, inseguro por su miedo a la falta de aire, sin la osadía y la serenidad para plantear la disputa algunos metros más adelante de la zona que eligió para el suicidio.

Si The Strongest tiene la capacidad para mantener el patrón de juego mostrado en este su debut en la fase de grupos, estará en condiciones de encarar con solvencia al Emelec y a la “U” de Chile, y de no caer en el craso error, cuando se trate de jugar a domicilio, de no buscar resolver la recuperación del balón desde el momento en que éste sale de la zona adversaria, para evitar, de esta manera, ahorrarles algunas dificultades a centrales como Centurión que reaccionan tarde y mal, o que muy a contracorriente de la estirpe paraguaya, no saltan lo suficiente cuando los riesgos se presentan por elevación.

La Copa Libertadores es una competencia caracterizada por la intensidad sudamericana, en la que las argucias suelen ser moneda corriente y en las que los árbitros suelen resbalar con cierta facilidad, si los atigrados persisten en la convicción de privilegiar la iniciativa propia, independientemente de cualidades y defectos de sus adversarios, tendrán mayores posibilidades de llegar a la siguiente fase, instalándose nuevamente en una arena competitiva en la que los equipos que participan en la Copa, hace por lo menos tres ediciones se igualaron para abajo, si se tiene en cuenta que sus más jóvenes promesas pasan ahora directamente a divisiones juveniles del mercado europeo sin llegar a las primeras divisiones de los clubes en los que fueron formados.

Es periodista. Responsable de Historia y Estadísticas de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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