Fútbol

Xabier Azkargorta: ‘Mientras tenga energía y fuerzas estaré en el fútbol’

Si no se hubiera enamorado de una boliviana, quizás hoy estaría lejos del país. En este día especial no tiene grandes deseos, solo salud y seguir siendo una buena persona

Xabier Azkargorta.

Xabier Azkargorta.

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

03:07 / 26 de septiembre de 2014

Xabier Azkargorta no termina de acostumbrarse a Bolivia, dice que es un país que cada día le sorprende con algo nuevo. Rememora los éxitos deportivos que tuvo, en especial como entrenador, primero al frente de clubes españoles y luego con la selección boliviana. Admite que haber tomado la decisión de venir en 1992 a Sudamérica cambió su vida. Y está decidido a quedarse.

— ¿En qué momento de su vida lo encuentra este su cumpleaños número 61?

— Con muchísimas ganas, con trabajo, con la ilusión para lograr este campeonato y con un poquito de resaca por la historia que hemos hecho con Bolívar en la reciente Copa Libertadores de América.

— ¿Su vida profesional está llegando al final?

— Estoy en plena madurez, es decir, tengo mucha fuerza, tengo mucha energía y muchísimas ganas de hacer más cosas.

— Profesor, ¿qué es lo que más recuerda de su carrera como futbolista primero y como entrenador después?

— Tengo varios puntos para recordar. El primero es mi debut en Primera División como entrenador con el Español de Barcelona, cuando tenía 29 años, entonces fue un impacto muy grande en toda España porque era el técnico más joven en la categoría. También tengo un buen recuerdo de cuando me llamaron para dirigir al club Tenerife en Primera División, pues estaba en los últimos lugares en la clasificación y para intentar mantenerlo en Primera División me anoté y nos tocó jugar la promoción con el Deportivo de La Coruña, empatamos el primer partido en casa a cero y conseguimos ganar 0-1 en La Coruña, aquel momento también fue muy emotivo. Y obviamente cuando Bolivia jugó con Brasil primero y luego aquel cotejo con Ecuador que nos permitió clasificarnos al Mundial. Y como orgullo también tengo el hecho de haber participado directamente desde el banquillo en un partido inaugural de un mundial  dirigiendo a Bolivia ante el campeón de entonces, Alemania.

— ¿Cómo cambió su vida la decisión de venir a Bolivia en 1992?

— Bueno, fue una decisión difícil en ese momento, pero a su vez iba un poquito con mi carácter, porque me gustan los retos, me gustan los desafíos . Considero de verdad que también Sudamérica es la cuna del fútbol mundial, vivir una Copa América y una eliminatoria para clasificar a un mundial  creo que son experiencias únicas. Para la formación de una persona y de un entrenador son extraordinarias.

— ¿Todavía se acuerda de la clasificación al Mundial?

— Fue un momento impresionante  porque era todo un país que estaba pendiente y se clasificó. Pero es que todos los éxitos son relativos. Hay muchísima gente, hay muchísimos técnicos en Sudamérica que quieren hacer méritos y llenar su currículum para poder entrenar en Europa; pero yo hice el recorrido al revés, pues después de entrenar ocho años en la Primera División española vine a terminar y a hacer méritos a este lado.

— ¿Cuánto más va a estar ligado al fútbol como técnico?

— Mientras tenga ganas, tenga energía y también fuerzas estaré en el fútbol, de una manera o de otra; ahora, la forma que más me gusta es estar entrenando.

— ¿Qué le ha dado el fútbol?

— En primer lugar a mí me llama muchísimo la atención la generosidad del fútbol, es decir el fútbol da de comer a todo tipo de gente, a gente preparada, a gente no preparada, a gente educada, a gente no educada, a gente culta, a gente inculta; o sea, es enorme la generosidad que tiene el fútbol, entonces ése es un aspecto que yo siempre tendré en cuenta y voy a poner un ejemplo: un cirujano es buen cirujano en un hospital y aunque cambie de hospital seguirá siendo un buen cirujano; en el fútbol eres magnífico como técnico en un club y eres lo peor y un desastre en otro club, sin embargo la persona sigue siendo la misma, por eso es la generosidad y la peculiaridad del fútbol.

— ¿También le dio amigos y enemigos?

— El fútbol hace muchísimos amigos y obviamente existen muchísimos enemigos, pero hay muchos más amigos. Los enemigos están ahí y que sigan estando.

— ¿Se acostumbró por completo a vivir en Bolivia?

— No, Bolivia es un país al que uno nunca se puede acostumbrar porque cada día te sorprenden con algo.

— ¿Se quedará a vivir en este país?

— Bueno, la idea desde que me divorcié y tuve la fortuna en mis viajes de conocer a Aracely (su esposa), que me cambió la vida, es de vivir con ella y con su familia aquí en Bolivia. Lo que pasa es que hay mucha gente que está mal informada o equivocada, hay mucha gente que cree que yo vine en esta segunda etapa a Bolivia para dirigir a la selección y eso no es verdad. Yo ya vivía en este país cuando Gustavo Quinteros dejó la selección y se fue a Ecuador, entonces me propusieron hacerme cargo de la Verde.

— ¿Cómo será este día de su cumpleaños número 61?

— Bueno, haré mi trabajo habitual con Bolívar y festejaré en privado con mi familia. Esta vez está en mi mente el fallecimiento de mi papá, así que el cumpleaños lo vamos a celebrar muy bien, pero en la intimidad de la familia.

— Uno en su cumpleaños suele pedir un deseo, ¿cuál es el suyo?

— Yo casi siempre pido el mismo deseo y es que Dios me dé mucha salud y mucha fuerza para seguir trabajando, y que de paso también se preocupe de que la gente mala que hay no siga siendo tan mala, porque parece que está de moda ser malo para poder pensar, hablar mal para poder vender, y eso no es verdad. Yo soy de los que piensa que ser buena persona siempre es rentable y ojalá Dios me escuche y le haga a mucha gente pensar en esa misma teoría.

— ¿Ganar el título con Bolívar sería un buen regalo?

— No, porque eso siempre es un logro muy grande y bonito, pero nunca es un regalo.

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