Fútbol

La brecha continental

La diferencia Europa vs. Sudamérica se va haciendo cada vez más grande

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

01:42 / 19 de diciembre de 2014

El Real Madrid debería pasar por encima mañana a San Lorenzo de Almagro en la final del Mundial de Clubes. La diferencia de calidad futbolística entre los equipos de élite de Europa y los mejores de Sudamérica se va ensanchando y eso se advierte con absoluta claridad en cómo se juegan los torneos de aquí y allá. Sudamérica sigue generando individualidades de exportación, pero sus equipos, en los últimos tiempos, se han igualado para abajo y por ahora no cuentan con las poderosas escuadras que disputaban los torneos intercontinentales que se jugaban en Japón y no participaban Asia, África y Oceanía.

Mañana en Marruecos se juega la final del Mundial de Clubes en la que se enfrentan los muy desiguales oncenos del Real Madrid de Carlo Ancelotti y San Lorenzo de Almagro de Edgardo Bauza. Los dos protagonistas llegan en muy disímiles condiciones, pues mientras el equipo de la Casa Blanca aplastó al Cruz Azul (4-0) en semifinales, los de Boedo necesitaron de un alargue para doblegar al Auckland City de Nueva Zelanda, poniendo en evidencia, con su performance, que el ganador de la última versión de la Copa Libertadores de América ha experimentado el bajón propio de los equipos sudamericanos que de una temporada a otra viajan desde la gloria hacia la intrascendencia de la mitad de tabla en los torneos domésticos.

La diferencia Europa versus América se va haciendo progresivamente mayor y eso se nota en la calidad de fútbol que producen la Champions y la Europa League frente a la Libertadores y a la Sudamericana. Si bien Sudamérica sigue exportando jugadores para las ligas más importantes del viejo mundo, esa calidad futbolística no se materializa en los equipos de nuestro vecindario, quienes exhiben rendimientos igualitarios hacia abajo y que nos llevan a extrañar lo hecho por el Boca Juniors de Carlos Bianchi a principios de siglo cuando el formato era todavía Intercontinental y se jugaba en Japón, y en alguna medida por el Estudiantes de la Plata de Alejandro Sabella que le puso las cosas complicadas al Barcelona en la final de este mismo torneo el año 2009.

Ya lo había comentado durante el desarrollo de Brasil 2014: El fútbol “deadeveras” se juega en Europa y se acabó el cuento. El Real Madrid de Carleto nada tiene que ver con el histérico y exhibicionista de Mourinho, ya que con el apaciguamiento del vestuario, la llegada de Toni Kroos y James Rodríguez, la notable optimización de la eficacia de Karim Benzema y la diversificación de cualidades de Cristiano Ronaldo, el equipo merengue está en condiciones de ofrecer números incuestionables: 176 goles en 62 partidos oficiales, superando los 175 del Barcelona (2012), 21 triunfos consecutivos que lo sitúan a tres del récord del Curitiba de Brasil. El Madrid avanza ganando desde el 16 de septiembre, racha comenzada con la victoria sobre el Basilea (5-1) con 12 victorias en el torneo nacional, 6 en Champions, 2 en Copa (del Rey), y una en este mundialito que muy probablemente mañana podría convertirse en la segunda. Para esos 21 triunfos seguidos, ha anotado 79 goles y ha soportado en puerta propia solamente 10.

San Lorenzo, en cambio, ganó con un penal su primera Libertadores y terminó undécimo en el último torneo nacional con 7 partidos ganados, 6 empatados, y 6 perdidos, lo que marca su ostensible desventaja desde la perspectiva de la regularidad de rendimiento frente a ese Madrid ascendente que conforme transcurren los partidos afina su maquinaria y sus movimientos, habiendo superado un planteamiento de juego predominantemente eficaz y directo, con otro en el que se desdobla el funcionamiento de acuerdo a como se vayan presentando las acciones de cada partido, pero que en términos generales propende a definir su lugar en el campo desde la tenencia de la pelota, y las variantes en ataque con profusa participación de los laterales, los mediocentros y los definidores que lo convierten, en este momento,  en el equipo sensación que busca desplazar al Barcelona, destronándolo como al mejor de los mejores en la última década.

Con estos antecedentes, el Real Madrid no debería confrontar grandes dificultades para imponerse a San Lorenzo, pero ya se sabe que cada partido es una historia en sí misma y que hay un margen siempre abierto para lo inesperado, aunque en esta oportunidad, tendría que suceder algo verdaderamente extraordinario para que los de Chamartín no consigan el título. San Lorenzo, por su parte, va a poner el fútbol que tiene, pero además, tendrá que extremarse en términos de actitud para intentar equiparar en algo la enorme diferencia futbolística que lo sitúa en ostensible desventaja frente a su portentoso rival.

El fútbol de hoy, reaviva la existencia del extinto G-14 en el que estaban organizados los más importantes equipos europeos, aunque para la formalidad ese denominativo ya no tenga lugar si se considera que hay una muy prioritaria atención de la UEFA hacia el fair play financiero para intentar equilibrar las cosas entre los que pueden darse la licencia de invertir millonadas para contar con plantillas tan buenas en el campo como en el banco, y que son las llamadas a marcar diferencia y acaparar todos los títulos posibles de lo que se jueguen en ligas nacionales y torneos internacionales.

El Real Madrid va a ganarle mañana a San Lorenzo. A no ser que los milagros hagan de las suyas. Como ese último en el que intervino con sus buenos oficios el primer hincha ‘cuervo’ del Vaticano, el papa Francisco, que contribuyó a esa impensada apertura que podría dar lugar al acabose del bloqueo estadounidense contra Cuba. Si en la política internacional se producen hechos que podrían formar parte de la categoría de los milagros, en el fútbol es también posible que a veces sucedan.

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