Fútbol

El día que Etcheverry puso en vilo a Bolivia

El mejor futbolista boliviano de la clasificación al Mundial de Estados Unidos sufría una grave lesión a siete meses de la Copa, con el riesgo de que no la juegue.

El momento en el que el chileno Puyol cae con todo el peso de su cuerpo sobre la rodilla izquierda de Etcheverry.

El momento en el que el chileno Puyol cae con todo el peso de su cuerpo sobre la rodilla izquierda de Etcheverry. Fotos: Reproducción Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Asturizaga / La Paz

15:42 / 14 de noviembre de 2016

Hace 23 años, el 14 de noviembre de 1993 —justo un día como hoy— el país se sacudía con una noticia proveniente de Santiago de Chile: Marco Antonio Etcheverry, el mejor exponente de nuestro fútbol en esa época, había sufrido una grave lesión en un clásico entre su equipo Colo Colo y Universidad de Chile. A partir de ahí se ponía en duda la presencia del Diablo en la selección nacional que iba a disputar, unos meses después, el Mundial de Estados Unidos 1994.

Eran tiempos en que Bolivia todavía estaba en resaca por la clasificación mundialista conseguida en septiembre gracias a Etchevery y otras figuras del fútbol nacional.

En dos páginas, el suplemento deportivo de Presencia informó sobre la lesión de Etcheverry el lunes 15 de noviembre de 1993.

La mala nueva pegó duro. Bolivia no se imaginaba estar en un Mundial sin Etcheverry. La planificación que hasta entonces había hecho el técnico, Xabier Azkargorta, casi se vino abajo. Aún no se conocían a los rivales, pero jugar sin el Diablo no pasaba por la cabeza de nadie. Incluso en el mundo tampoco se digería que la figura de las eliminatorias se quedara sin ir a Estados Unidos.

Era domingo y el torneo chileno estaba en la recta final. Con la magia de Etcheverry, Colo Colo derrotaba 2-0 a su tradicional rival.

Pero a los 70 minutos sucedió lo peor: en una acción fortuita un jugador contrario, Mariano Puyol, cayó sobre la pierna izquierda del boliviano. El partido se paralizó.

Etcheverry el mismo día que sufrió la lesión. En la foto aparece con la rodilla enyesada, a la espera de los resultados para saber lo que tenía.

“El Diablo fue enyesado anoche y hoy se conocerá el diagnóstico sobre la gravedad de su caso, aunque se asegura que Colo Colo ya no podrá contar con él en el presente torneo. Lo que resta saber ahora es si nuestro compatriota podrá estar en el Mundial de Estados Unidos”, informaba el matutino Presencia en su edición del lunes 15 de noviembre.

¿Qué había ocurrido? “Patricio Yáñez, su compañero, chocó con Puyol (Universidad de Chile) con tan mala fortuna que el adversario cayó pesadamente sobre la rodilla izquierda del Diablo, quien era la figura del partido”.

La resonancia magnética que le hicieron después dio como resultado algo grave: rotura del ligamento cruzado anterior, daño del ligamento medial, lesión de menisco y fractura ósea.

Fue un golpe duro para el fútbol boliviano y mundial. Durante toda la semana los diarios nacionales abrieron sus ediciones con el impacto, no era para menos pues se trataba de la gran figura de las eliminatorias justo en el umbral del Mundial de EEUU.

Al día siguiente Etcheverry fue operado por los médicos Álvaro Reyes y Roberto Yáñez, los dos de Colo Colo, y Luis Gutiérrez. Todo salió bien. Cinco días después recibió el alta médica y luego de un par de días se fue a Viña del Mar para empezar de nuevo.

Su recuperación había comenzado para ir al Mundial.

El “Diablo” Etcheverry deja, días después, el Hospital Dipreca de Santiago, donde fue intervenido quirúrgicamente.

El país se solidarizó con el ‘Diablo’

La lesión de la máxima figura del fútbol boliviano despertó la solidaridad del mundo del fútbol en Bolivia, Chile y en muchos otros países.

Toda la semana que estuvo internado recibió visitas, los reportes de esa época indican que dirigentes, cuerpo técnico y compañeros del Colo Colo hacían turno para verlo y expresarle sus deseos de pronta recuperación.

Desde Bolivia recibía llamadas de periodistas y compañeros de la exitosa selección que meses antes había abrochado la clasificación al Mundial de Estados Unidos. El primero en querer noticias suyas fue Julio César Baldivieso.

Dardo Gómez, amigo personal, viajó de La Paz a Santiago y llevó los diarios paceños para que Etcheverry viera cómo informaban a diario sobre su situación.

Hasta personalidades de la política del país se contactaron con él. Hugo Banzer Suárez, expresidente boliviano, tenía planes de establecerse en Santiago y se fue hasta la Clínica Dipreca para desearle una pronta recuperación. Entonces declaró: “Se trata de una gran persona y buen profesional, el ídolo del fútbol boliviano”.

También Jaime Paz y sus hijos, futboleros de siempre, lo contactaron desde La Paz.  

Etcheverry agradeció el apoyo del país y desde su departamento en Santiago anunció con contundencia: “Todo depende de mí, redoblaré esfuerzos para estar en el Mundial”.

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