Fútbol

‘La diferencia es que concretamos’

El DT Quinteros obtuvo su primer triunfo en un encuentro oficial.

La Razón / Ramiro Siles/Jorge Asturizaga / La Paz

03:23 / 10 de junio de 2012

Fue el primer gran triunfo de Gustavo Quinteros como seleccionador nacional. Bajo su mando, Bolivia jugó ayer su decimoctavo encuentro y logró su segunda victoria, pues la anterior había sido en un intrascendente amistoso frente a Cuba, en Cochabamba.

El 3-1 le devolvió el alma al cuerpo a Quinteros. La selección tuvo algunos buenos resultados en su ‘era’, por ejemplo los dos empates ante Argentina, en La Plata (Copa América) y Buenos Aires (eliminatorias). Pero le faltaba ganar un encuentro premundialista, además justo a tiempo, para volver a la carrera e ilusionarse nuevamente con la clasificación.

Fue inevitable que ayer Quinteros comparara el partido frente a Paraguay con el de una semana antes ante Chile.

“La diferencia es que en este partido concretamos. Llegamos menos veces que contra Chile, pero anotamos más”, resumió.

Recordó que contra el conjunto trasandino “hicimos un primer tiempo casi perfecto, sólo nos faltó el gol, que ahora lo conseguimos. Yo diría que fue más notoria la superioridad que tuvimos ante Chile que contra Paraguay”.

Destacó el nivel de la selección en ambos encuentros. Anotó que, a pesar de que ayer tuvo que hacer varios cambios en la alineación, “no hubo grandes diferencias”, y que los que entraron “lo hicieron de manera magnífica, demostrando que no nos equivocamos al convocarlos”

Se mostró optimista con respecto a lo que viene: “Tenemos un partido en Ecuador y después dos más en La Paz. Debemos hacernos fuertes aquí y después luchar afuera para recuperar los puntos que hemos perdido”, finalizó.

Escobar fue el verdugo de su país de origen

Fue la tarde que nunca había soñado Pablo Escobar. Luciendo la camiseta verde de la selección boliviana que lo acogió en su seno, como naturalizado, le hizo dos goles —los del triunfo— al equipo de Paraguay, el país en donde nació. Por eso, cuando metió esos tantos, unió las manos y las elevó disculpándose con su tierra natal, a la vez que celebraba por la victoria nacional en el Siles.

Hubo más de una figura ayer en Miraflores: Alejandro Chumacero, todo un motor; Alcides Peña, un delantero luchador, autor de la apertura de la cuenta; y Pablo Escobar, por esas conquistas que en el segundo período liquidaron el pleito y contribuyeron a que Bolivia festejara.

Escobar convirtió el segundo tanto a los 25 minutos con un remate cruzado de altura, de derecha, que sorprendió al portero 'guaraní' y diez minutos después enloqueció a los aficionados al marcar el tercero, al conectar un centro cruzado cedido desde la derecha por Marcelo Martins.

Quienes estaban cerca de él confirmaron que, tras su segundo tanto, Escobar derramó algunas lágrimas. Después, al salir del vestuario, él explicó su sentimiento.

“Es muy raro. Estoy mitad feliz y mitad triste. Esta tarde defendí la camiseta de esta selección que me abrió las puertas, todos saben que vivo feliz en Bolivia por todo lo que me ha dado. Y aunque no cometí ningún pecado, porque esto es fútbol, pido disculpas a Paraguay y a los paraguayos, porque es la tierra donde nací”.

Dijo que “si hubiese soñado con algo como lo de hoy, quizás no se hubiera dado. Bolivia me necesita y yo encantado de darle la victoria. Pero tengo que reconocer que la otra mitad de mi corazón está triste porque esos goles se los hice a Paraguay, donde tengo a toda mi familia. Una vez más digo que estoy contento por el pueblo boliviano y triste por el pueblo paraguayo”.

Cuando dejó la cancha, no sólo recibió los aplausos y la ovación de los hinchas bolivianos; desde el sector de preferencia también los paraguayos le reconocieron su entrega.

A Escobar le preguntaron si alguien en Paraguay habrá celebrado sus goles: “Con seguridad mi mamá y mi papá, ellos están conmigo y se alegran por todo esto”.

En la defensa cumplieron los debutantes en la selección

A Gabriel Valverde, Ronny Jiménez y José Carlo Barba se les hizo realidad el sueño de estrenarse con la camiseta de la selección nacional. Lo mejor de todo es que lo hicieron con triunfo y cumplieron con la misión que les entregó el técnico Gustavo Quinteros.

Ninguno se imaginó que en simultáneo les iba a tocar esa oportunidad. Las bajas de Edemir Rodríguez, Luis Méndez, Ronald Rivero y Luis Gutiérrez apuraron para que dijeran presente en un partido oficial de Bolivia.

Después de un comienzo con algunas dubitaciones, los tres se asentaron en la cancha, jugaron tranquilos y despejaron cuanto balón tuvieron cerca. A ratos Jiménez subió por el carril izquierdo para tratar de colaborar con sus compañeros de ataque.

Los tres tuvieron la ayuda de Christian Vargas, el más experimentado de la última línea. Pero es mérito de ellos haber asimilado rápido los conceptos tácticos en este tiempo de concentración.

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