Fútbol

La falta de reglas claras

Copa Cine Center. Los dirigentes acordaron que las faltas ‘graves’ darían lugar a castigos con aplicación en el torneo oficial.

Que se sepa, las contravenciones al reglamento nunca migran de un torneo amistoso corto a otro oficial.

Que se sepa, las contravenciones al reglamento nunca migran de un torneo amistoso corto a otro oficial. Foto: Fernándo Cartagena.

La Razón / Julio Peñaloza

00:00 / 30 de julio de 2012

A tres jugadores de Bolívar les informaron pocos minutos antes de abordar el avión que los conduciría a Santa Cruz de la Sierra que habían sido suspendidos para jugar frente a Blooming en el desportillado inicio del torneo Clausura de la Liga.  Sucede que para establecer el reglamento de la Copa Cine Center recientemente jugada, los dirigentes se pusieron de acuerdo en sentido de que las faltas “graves” darían lugar a la aplicación de castigos en el campeonato oficial, pensando que como se trataba de un torneo corto y no computable para clasificaciones a torneos internacionales, existía el riesgo de que cierto tipo de infracciones,  aquellas que podrían ser arteras en contra de la humanidad del adversario y de los propios árbitros, exigían traslación de castigo de un torneo a otro,  debido a que si no se tomaba dicha determinación había riesgo de impunidad o por lo menos posposición de sanción hasta… el próximo campeonato corto, preparatorio de uno de los torneos ligueros del año.

Todos los clubes estuvieron de acuerdo en los alcances de esta determinación, en este caso, los representantes de los seis clubes paceños, cochabambinos y cruceños que lo jugaron,  pero apenas terminado el juego en que Bolívar perdió como visitante frente a Blooming por la mínima diferencia el pasado jueves 26, el presidente de la institución académica no se guardó ni una sola munición para ametrallar radiofónicamente a la dirigencia argumentando que para la fecha inaugural prevista (no jugada debido a la huelga determinada por Fabol), estas sanciones no habían sido contempladas y que fueron definidas “justo” para el debut celeste frente al equipo cruceño. De ahí en más, Guido Loayza empezó a acelerar en reversa para atacar sin concesiones a sus colegas y llegar a la conclusión de que por eso el fútbol boliviano está como está, retrocediendo sistemáticamente en lo deportivo y en lo organizativo.

¿No era que todos se pusieron previamente de acuerdo en que las sanciones se ejecutarían de esta manera? ¿El hecho de que no se determinaran sanciones para el inicio —frustrado— del torneo significaba que esas decisiones debían ser suspendidas definitivamente? ¿El cálculo para perjudicar a Bolívar fue tan perfecto que los tres castigados eran la carta de vida o muerte para el comienzo del campeonato? La insuperable falta de reglas claras, transparentes y de aplicación oportuna es otro de los factores determinantes para que nuestro fútbol se encuentre en estado de indefinición y de improvisación permanente. Que se sepa, las contravenciones al reglamento se aplican en un mismo torneo y nunca migran de uno con características de corto e invernal a otro largo y oficial, pero Bolívar dio el visto bueno para que así fuera y por lo tanto, no queda otra, lo que corresponde es acatar lo acordado y en lo posible sin plañideras lamentaciones.

Por ahora, el código de jugar limpio no está siendo debidamente asumido por los dirigidos de Miguel Ángel Portugal, pues todo andaba bien hasta el momento en que los celestes estaban al borde de proclamarse campeones del torneo invernal antes de jugar la final, hasta que ésta se hizo efectiva y comenzaron los cortocircuitos: Derrota como local, derrota en la ejecución de la ronda de penales y derrota en el inicio del Clausura frente a Blooming con un jugador más expulsado,  con el que la Academia ostenta un promedio de una tarjeta roja por partido de los cinco últimos jugados. Tal como lo apuntáramos la semana pasada, lo decimos nuevamente: los códigos de ética se manejan puertas para adentro, porque de lo contrario se corre el riesgo de que los papelones sigan y sumen. En este caso se acumulen en negativo para el récord del pregonado fair play bolivarista.

“No excusas” era una de las máximas del fútbol boliviano de los años 93-94. Todo ha cambiado, porque a los vacíos organizativos y a las incoherencias hay que agregar esto de buscar justificativos allí donde no los hay, o por lo menos parecen poco creíbles.

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