Fútbol

Sin gol no se puede ir lejos

Una vez más Bolivia no tuvo gol y lo pagó caro, así resignó otros tres puntos como local en Miraflores —van seis— y con ello se fue también buena parte de su chance para clasificarse a Brasil 2014, al caer ante Chile (0-2), que se llevó la victoria sin merecerlo.

Infructuoso. Andaveris  ingresó en el segundo tiempo  en procura de ser solución,  sin suerte. En esta acción,  Bravo vuelve a ganar.

Infructuoso. Andaveris ingresó en el segundo tiempo en procura de ser solución, sin suerte. En esta acción, Bravo vuelve a ganar.

La Razón / Ramiro Siles / La Paz

00:22 / 03 de junio de 2012

La selección nacional jugó un buen partido, el mejor en mucho tiempo a partir de que se hizo dueña de la cancha, atacó innumerables veces —sobre todo en la primera parte— y consiguió superar en lo futbolístico a la chilena; sin embargo no pudo embocar y ahí estuvo una vez más su pecado mayor.

Chile, en cambio, hizo poco, se defendió sin perder orden, además que atacó escasamente para no arriesgar mucho, pero tuvo dos ocasiones —una en cada período— y definió el encuentro a su favor.

Bolivia presionó desde el comienzo y una tras otra fue generando opciones de peligro. La primera acabó con un rechazo de Díaz al que la pelota le pegó en la mano, y que los jugadores nacionales reclamaron como penal que el árbitro no cobró al entender que no hubo intención.

Antes de cumplirse los primeros 10 minutos la Verde había metido contra su área a los chilenos y generado cuatro situaciones claras, ninguna terminó en gol. Dominando a su rival, Bolivia, con un buen volumen ofensivo por varios frentes, siguió atacando pero con el mismo resultado: la pelota no entraba.

Bravo, el arquero visitante, también tuvo su parte: su primera buena intervención fue para sacar la pelota ante Escobar, y rato después evitó la inminente caída de su arco al tapar un disparo a quemarropa de Campos, que había llegado solo al segundo palo tras un centro de Chumacero, en otra de las tantas llegadas bolivianas.

Pasada la media hora Chile apeló al buen pie de algunos de sus jugadores para tratar de calmar las aguas, no dejó de pasar sustos, pero comenzó a mover la pelota como le convenía. Y cuando tuvo la ocasión golpeó, lo hizo en el tercer minuto de adición del primer período aprovechando una falla de Rivero que no pudo rechazar para que Aranguis convirtiera el 0-1.

El segundo tiempo fue parecido, la selección boliviana —a pesar de jugar desde los 11 minutos con un hombre menos por la expulsión de Gutiérrez— volvió a tener grandes opciones, pero una vez más tiró para cualquier parte. Campos —solo con el arco a su disposición— y Escobar desperdiciaron las más claras situaciones.

En todo caso Chile tuvo un poco más la pelota, intentando jugar con la desesperación del rival, y por eso una que otra vez llegó a inquietar al guardameta Vaca. Pero fue Bolivia el equipo que mereció mínimamente empatar, aunque volvió a ser castigado por su ineficacia ofensiva con el segundo gol chileno, obra de Vidal (38’), que sepultó de esa manera las ilusiones nacionales.

Destacado - Claudio Bravo

Tuvo dos notables atajadas, una frente a Escobar y la mejor ante Campos. El arquero chileno evitó la derrota de su selección.

El árbitro - mal

Intriago vio un partido diferente y pasó por alto al menos un claro penal, además exageró en la expulsión de Gutiérrez.

Los datos

Las dos caras

Nueve veces llegó Bolivia en el primer tiempo al área chilena con opciones de gol, no convirtió ninguna. Chile, que tuvo dos ataques, embocó la segunda.

Más dominio

A pesar de jugar con uno menos, Bolivia continuó su dominio en la segunda parte. De las siete llegadas que tuvo hubo dos clarísimas que fallaron Escobar y Campos. Chile, en cambio, anotó el segundo.

Intriago no estuvo en sus cabales

Cuando transcurría el segundo minuto del partido la pelota pegó claramente en la mano del zaguero Díaz, en su intento por rechazarla dentro del área chilena. El árbitro, el ecuatoriano Alfredo Intriago, no cobró un posible penal a favor de Bolivia reclamado por casi todo el estadio, entendiendo —sin juzgar cuán apartada estaba la mano del cuerpo del futbolista— que no hubo intención de parte del jugador visitante y que se trató de un accidente.

Rato después, Pedriel se iba rumbo al área con franca opción de gol, el defensor chileno lo frenó con falta que Intriago otra vez no cobró y dejó a Bolivia sin un tiro libre de buen lugar, cuando mínimamente debió amonestar —sino expulsar— al que había cometido la falta.

De acuerdo con la interpretación del ecuatoriano, tampoco fue penal otra pelota que dio en la mano de otro jugador visitante, una acción evidentemente menos clara que aquella de recién iniciado el partido. Pero si esas dos manos fueron casuales, hubo una tercera que debía ser considerada de la misma manera, sin embargo, Intriago la cobró, fue cuando la pelota buscó la mano de Campos, claro que en la mitad de la cancha, lejos de las áreas.

Dentro su pobrísima actuación, el árbitro ecuatoriano exageró expulsando con roja directa a Gutiérrez, interpretando que el lateral de Bolivia agredió con la pelota a un rival caído en el piso inmediatamente después de que el referí pitó una falta. De esas acciones se dan miles en el fútbol y lo máximo que hubiera ameritado era una tarjeta amarilla. Con la selección de Bolivia sin llegar al gol y con Intriago fuera de sus cabales, Chile resultó el gran beneficiado.

En el mismo lugar de hace 4 años

Sólo un punto

Después de cinco actuaciones en este campeonato de clasificación para el Mundial, la selección nacional tiene un punto conquistado en Buenos Aires ante Argentina. Está en el mismo lugar y con igual puntaje que en el certamen previo al Mundial 2010, porque entonces había igualado con Colombia.

Comparando

En la eliminatoria de 2002 Bolivia tenía cuatro puntos en la quinta fecha, tras haber igualado con Colombia y superado a Chile. Y tenía tres puntos en el torneo previo al Mundial 2006 porque superó a Colombia.

Primer expulsado

Luis Gutiérrez fue el primer futbolista nacional expulsado en la actual eliminatoria. Por este tipo de torneos, la última roja había sido para Rosauro Rivero: ante Perú, en Lima, año 2009. Hay que recordar que Ronald Rivero y Wálter Flores vieron la roja en la Copa América de 2011.

Porque sin gol todo se desmorona - Óscar Dorado Vega

Un cóctel de adversidades dio lugar al contraste de ayer: la ineptitud para concretar, ingrediente principalísimo. El infortunio (exactamente lo inverso gozó Chile, sobre todo al momento de abrir la cuenta, tras un grueso error de Ronald Rivero). El desgraciado arbitraje del ecuatoriano Intriago (dirigió a kilómetros de distancia, ignoró al menos una falta penal en el área visitante y no midió a ambos con la misma vara). La expulsión de Luis Gutiérrez (casi un golpe de nocaut). Y la correcta actuación del portero Claudio Bravo (mínimamente dos veces evitó el gol).

Así se labró este cero a dos repetido y doloroso. Porque esfuerzo e intención hubo. Porque Bolivia no mereció irse perdidosa al descanso. Porque lo que tanto se temía —el déficit en la definición— emergió en alto grado: Jhasmani Campos desperdició dos claras oportunidades, y Pablo Escobar no logró resolver un mano a mano con el meta. Es que el local hizo ver mal a Chile en casi todo el lapso inicial. Lo anticipó. Metió pierna fuerte cuando fue necesario y, sobre todo, se apoderó de la pelota. Bien Méndez en la zaga, Chumacero en el centro y Pedriel, que si bien recibió poco, supo merodear con peligro.

El gol de Aránguiz alcanzó sinónimo de impacto letal. Si bien anteriormente Fernández asustó a través de un gran remate, la roja —objetivamente— estuvo por debajo en cuanto a rendimiento y ocasiones, pero enarboló un atributo vital, que enfrente no existió: eficacia y pragmatismo.

En el complemento el conjunto de Borghi manejó (otra virtud) la ventaja. Y Bolivia —sin un líder visible, componente que en fútbol es clave para remar contra la corriente— tras marrar la opción de igualar mediante Campos, ingresó en un tobogán que la tarjeta roja atizó de modo fundamental. Cayó en un profundo desorden, que ni los cambios dispuestos por Quinteros atenuaron. Vimos, entonces, a un equipo herido y enceguecido

Arturo Vidal convirtió el segundo, la gente, que virtualmente colmó el estadio, comenzó a irse y quedó en claro que si bien la pobrísima tarea del juez tuvo que ver —y por eso lo remarcamos— el seleccionado nacional dejó escapar el resultado debido al más elemental de los motivos: sin gol no puede aspirarse a nada.

Óscar Dorado Vega es corresponsal en Bolivia de Fox Sports.

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