Fútbol

El insultante precio de Bale

Real Madrid pagará por el galés lo que nunca antes pagó nadie en el mundo del fútbol por un jugador

La Razón / Julio Peñaloza Bretel

00:00 / 26 de agosto de 2013

Gales es el país de un emblema del Manchester United, Ryan Giggs, que a sus 40 años todavía forma parte de la plantilla que dirigiera por veintiséis años consecutivos Alex Ferguson. Gales tiene como capital a la ciudad de Cardiff, cuyo nombre es también el del equipo recién ascendido a la Premier League –Cardiff City– que ha dado un campanazo ganándole ayer (3-2) al Manchester City de Manuel Pellegrini. Pero Gales suena y resuena por estas horas especialmente porque allí nació Gareth Bale, el ídolo del Tottenham Hotspur que se ha desprendido de él por la friolera de 125 millones de dólares que abonará el Real Madrid sin despeinarse, probablemente para conseguir que éste se constituya en el gran socio de Cristiano Ronaldo, reproduciendo así la idea de que dos astros pueden compartir tareas y registrar éxitos como tendrían que hacerlo Messi y Neymar en el Barcelona.

Las grandes ligas europeas están a pocos días del cierre de operaciones de compraventa, y en dicho escenario, los de la Casa Blanca recuperarían gran parte de lo invertido por éste que se ha convertido en el fichaje que ha batido los récords de la historia, con la transferencia de Angel Di María al Arsenal (37 millones de dólares) que el sábado, en la segunda fecha del torneo inglés, consiguió un nítido triunfo (3-1) frente al Fulham, con dos anotaciones del alemán Lucas Podolski y la apertura convertida por el francés Olivier Giroud, dos atacantes que podrían encontrar fortalecimiento en el frente ofensivo para los cañoneros dirigidos por Arsene Wenger, si logra concretarse el fichaje del argentino, jugador con la doble cualidad de la gestación y  la capacidad para definir, de la cual se ha beneficiado en el último tiempo la selección argentina, que tiene a este valor como principal nexo de Lionel Messi, el socio que le faltaba al mejor jugador del mundo para rendir con su camiseta nacional tanto como lo hace en su club.

Si Di María se marcha para Londres, con las transferencias de José María Callejón, Raúl Albiol y Gonzalo Higuaín al Nápoles que suman 78 millones de dólares (ayer debutaron contra Bolonia), se confirmará lo que Carlo Ancelotti le respondió a Gerardo Martino, cuando el argentino recientemente contratado por el Barcelona para dirigirlo, criticó la astronómica cifra de transferencia de Bale: “No entiende cómo funciona el fútbol europeo y todavía no sabe cómo funciona el propio club que dirige que también ha invertido mucho dinero en incorporaciones.”

Si Martino hubiera seguido en Newell’s y Ancelotti en el PSG hubiera sido imposible un cruce de palabras y menos de estas características, pero queda claro nuevamente que sentarse en los banquillos del Barcelona y del Real Madrid, implica, además de trabajar con los primeros equipos, decir cosas que ayuden al ininterrumpido torneo de titulares altisonantes de los que se nutren Marca, As y Mundo Deportivo.

Probablemente Martino no entienda el medio europeo de las grandes ligas, pero lo que sí es imposible que Ancelotti comprenda, considerando el glamoroso y multimillonario espacio futbolístico en el que se ha movido siempre, es que la cifra del pase de Bale, del Tottenham al Madrid, es una falta de respeto para el mundo, si por mundo se entiende aquel hábitat en el que muy pocos son los que muchos tienen y pueden jugar a la dilapidación, y demasiados son aquéllos a los que no les llegan ni las migajas por más que trabajen de sol a sombra. Qué vamos a hacer, el entrenador italiano encaja perfectamente en un club donde todo termina siendo un acontecimiento rimbombante fuera del campo, aunque en el debut de la nueva temporada se termine empatando con un muy discreto desempeño frente al Betis, con gol agónico de Isco a los 85 minutos.

Mientras gran parte del viejo continente se debate en la crisis de un modelo mitificador del mercado y sus tentáculos invisibles que han generado desempleo y crisis, los ricos y sus fortunas, desde las tradicionales de cuna propia hasta las de magnates llegados de Rusia y países árabes, invierten en proyectos futbolísticos que con todos los datos hasta aquí expuestos nos dejan en claro que el sentido de las proporciones ha quedado definitivamente invertido: El show es más importante que la vida real.

Julio Peñaloza Bretel

Es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

Un galés desconocido para nosotros

El Real Madrid quedó nuevamente con el ojo en tinta cuando Neymar (foto) tomó la decisión, independientemente de la conveniencia de las condiciones económicas, de fichar para el Barcelona.  Con el cambio de entrenador y esa necesidad casi enfermiza de sobresalir con igual intensidad, dentro y fuera de la cancha, se fijó en un joven de 24 años que brilló en el Tottenham Hotspur, del que muy poco sabíamos hasta que los merengues cerraron la operación por esos 125 millones de dólares que han escandalizado a muchos.

Pero así como el Madrid español invierte, con su constelación de figuras es también capaz de igualar las cargas, con ventas consistentes en montos muy significativos que estarían bordeando los 125 millones de dólares.

CR7-Bale debería ser  la dupla que contrapese la imagen que genera la de la vereda de enfrente –Messi-Neymar–, y que en los últimos cinco años sienta supremacía en la cancha, y también fuera de ella, allí donde la altisonancia madridista suele tornarse casi siempre en algo insoportable.

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