Fútbol

El nebuloso fútbol sudamericano - Julio Peñaloza Bretel

La Razón / La Paz

01:46 / 20 de abril de 2012

Un dirigente atigrado intentó justificar la no apelación ante la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) por la irregular actuación del jugador Oscar, del Internacional de Porto Alegre. Eso se llama consuelo de tontos en buen castellano. Mientras tanto, Bolívar avanzó porque fue coherente sabiendo minimizar sus debilidades y demostrar que hoy se debe jugar con la misma actitud de visitante y de local.

El jugador Oscar, del Internacional de Porto Alegre, fue perdonado por la Conmebol. Había jugado —luego quedó indiscutiblemente comprobado— con una ficha de actuación irregular en tanto su ligazón con el Sao Paulo no estaba finiquitada y por lo tanto, formalmente, pertenecía en ese momento a ese club, pero como el impugnador era el débil, intranscendente y ninguneable Juan Áurich de Chiclayo, Perú, resultaba demasiado sencillo mirar para otro lado. Para hacerse los boludos, los mandamases con sede en Luque parecen insuperables.

El fútbol administrado por la Confederación de Leoz, ya lo habíamos advertido hace más de un mes, no cambiaría nada con la salida de Ricardo Teixeira de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), porque las corporaciones pueden cambiar de tuercas, pero jamás de funcionamiento en el que comienzan y terminan privilegiados los de siempre, para el caso continental, Argentina, Brasil, Uruguay y en el último tiempo probablemente Paraguay.

Los ganadores históricos más los dueños de la sede dirigencial sudamericana hacen lo que les parece sin que se eleven voces de interpelación contra sus arbitrarias y abusivas decisiones, y para el caso boliviano, resulta todavía más patético que sea un dirigente de The Strongest el que frivolice la sentencia absolutoria confederativa en sentido de que como al Áurich no le hicieron caso, menos entonces al Tigre le harían Casso y, por lo tanto, su conducta omisa quedaba plenamente justificada. Flor de dirigentes se gasta el fútbol boliviano que con este específico ejemplo queda claro que gran parte de ellos no está hecha de madera robusta, sino de un cartón rugoso que cualquier brisa puede llevarse por delante.

Dado el cuadro de situación, a The Strongest no le quedaba otra que intentar la patriada de ganarle al Santos a domicilio. Y el asunto se ponía interesante, mientras sucedía en Chiclayo que el Inter perdía por la mínima diferencia. Los atigrados habían resistido hasta el minuto 40, con una llamativa actuación de Marchesini sustituyendo a Ojeda en la línea de fondo, minuto a partir del cual se constriñó el juego a un 2-0 que en los últimos cinco minutos del partido terminó poniendo al equipo de Neymar en el sitial que lo obliga a retornar a La Paz para enfrentar a Bolívar en octavos de final.

Con Oscar perdonado y el Tigre eliminado, los otros brasileños del grupo, impunes gracias al salvoconducto otorgado por los operadores de Leoz-Grondona-DeLuca-Figueredo, se dieron la licencia de clasificar saliendo derrotados con el equipo que había planteado una reclamación oportuna que finalmente quedó pasada por el forro. Y como ya pasó, como los bolivianos del aurinegro perdieron, este vergonzoso incidente, insignificante para la calaña de los tomadores de decisiones,  pasará a formar parte de esa “otra” historia del fútbol en la que figuran las manipulaciones, las maquinaciones y los direccionamientos arbitrales, entre otras cosas.

Mientras tanto, Bolívar celebra el pasaje a la siguiente fase de la Copa luego de ganarle a la muy mediocre Universidad Católica de Santiago y después de haber hecho exactamente lo necesario para llegar a esa instancia con una victoria y un empate de visita, y con la licencia de haber perdido en el Hernando Siles, allí donde los celestes de mejores tiempos eran inexpugnables.

Y si Bolívar hizo todo con recaudos de anticipación, The Strongest tuvo que soportar su propia incoherencia con una crisis estallada con la salida de Mauricio Soria de la dirección técnica y en esto debe picarnos la más elemental curiosidad: ¿Hubo algún otro equipo participando en la Copa Libertadores que cambió a su cuerpo técnico en pleno desarrollo de la competencia? Estoy persuadido que no hay necesidad de intentar averiguarlo por la obviedad de la respuesta. Dije hace algunas semanas que Bolívar tiene proyecto y The Strongest como primer equipo tiene identidad, sacrificio, empeño, pero vive de los vientos coyunturales que soplan entre torneo y torneo.

Y a Bolívar, con la sombra de otras épocas, le alcanza porque la calidad de exportación de jugadores de nuestro continente está siendo inversamente proporcional a los rendimientos de sus clubes en torneos nacionales y para ello basta recordar que el Santos que ayer le ganó a The Strongest fue vapuleado 4-0 en la final de la última versión del Mundial de Clubes por el Barcelona. Digo esto porque el cuadro de Ángel Guillermo Hoyos es muy vulnerable comenzando por su zaguero Pablo Frontini, con la impericia para hacer coberturas, quitar balones e incluso acomodarse entre sus compañeros de defensa y volantéo de contención.

Bolívar, fiel a su historia, sigue siendo el más copero de los bolivianos, aunque como alguno de sus dirigentes diría en clave rioplatense no haya ganado más que la Copa de Leche Sudamericana en 2004 y The Strongest no haya sido masacrado ayer, menos mal, aunque volvió a pagar caros sus errores dentro y fuera de la cancha, rasgos que por cierto caracterizan al equipo de Achumani a lo largo de su historia.

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