Fútbol

El plátano de la hinchada - Julio Peñaloza Bretel

La Razón / La Paz

02:42 / 04 de mayo de 2012

Racistas y discriminadores son también muchos seguidores atigrados y celestes, hinchas que no se dedican sólo a alentar a su equipo, sino que camuflados en las tribunas desatan su odio contra el adversario sin medir las consecuencias. Este artículo describe el costado miserable del fútbol a partir de los incidentes desatados por espectadores que hace unos días, en el rectángulo de Miraflores, maltrataron a los jugadores del Santos de Brasil cuando enfrentaron a Bolívar.

Fue un “imbécil” el que lanzó un plátano a Neymar? ¿No será que representa a miles de imbéciles que como hinchas circunstanciales terminan infiltrados en las gradas del Hernando Siles? Seguro que no es uno, como dijo algún dirigente que pretendía ponerle paños fríos al asunto, subestimando el promedio intelectual de las audiencias.

Que tengamos hinchas de ocasión, aquellos que se entusiasman con el fútbol el día en que se juega un clásico o un partido internacional en el que se tiene las de ganar, puede aceptarse si aceptamos que cada realidad futbolística tiene las hinchadas que se merece: oportunistas, circunstanciales y por lo tanto esporádicas e inconsecuentes.

¿Una prueba? El día en que Bolívar enfrentó con su equipo juvenil alterno a Guabirá, pagaron sus entradas ochocientas ochenta y ocho personas, al margen de las que cuentan con un abono anual que bordea el millar. La gran hinchada celeste aparece en la bandeja baja de la curva norte en partidos como el jugado frente al Santos o en clásicos como el que se jugará mañana. ¿O ni eso?

Que los hinchas sean de ocasión y no de acompañamiento permanente no afecta la convivencia social, pero que muy probablemente sean esos mismos los que cometen bajezas como la que debieron soportar Neymar y sus compañeros, denuncia a gritos cuán racistas, discriminadores, ignorantes —imbéciles— e intolerantes son muchos bolivianos que van a las canchas de fútbol y que en el momento de incurrir en sus irreflexivos y nauseabundos actos, no tienen presente cómo son tratados nuestros compatriotas en canchas argentinas: “bolitas”, “indios”, “negros”…“vuélvanse a su país”.

El incidente con el Santos se da precisamente contra un equipo proveniente de un país donde la ley contra el racismo es durísima e innegociable, tal como sucediera en abril de 2005, cuando en el partido por Copa Libertadores que el Sao Paulo le ganó a Quilmes (3-1), el zaguero central argentino Leandro Desábato, para más datos, primo hermano de Gustavo Quinteros, le dijo al atacante Grafite: “Negro de mierda, metete una banana en el culo y volvete a África”, lo que le costó cuarenta horas de detención, una multa de 3.878 dólares y el generoso desistimiento del jugador brasileño de iniciar acciones legales, ya que los delitos de discriminación en Brasil no son excarcelables. Como para que no queden dudas acerca de la calaña de Desábato, cinco años después (abril, 2010), cuando vestía la camiseta de Estudiantes de la Plata, le dijo a Ariel Ortega de River Plate: “¡Qué te pasa borracho!”.

Entre el plátano lanzado a Neymar desde la tribuna y la banana ofrecida por Desábato a Grafite no hay diferencia alguna. El mensaje es idéntico: “Negros de tal…” , “monos”, “macacos”. Una posible traducción sería “ustedes animales no son iguales a nosotros”. Situaciones parecidas ha tenido que soportar muchas veces el delantero camerunés Samuel Eto’o en Europa, con la diferencia de que la UEFA y las asociaciones nacionales sí se toman muy en serio el asunto, teniendo previstas drásticas sanciones disciplinarias y pecuniarias para los clubes que albergan en su seno a discriminadores como el uruguayo Luis Suárez del Liverpool (ocho partidos de suspensión y 40 mil libras esterlinas de multa por insultar al afrofrancés Patrice Evra del Manchester United) o a espectadores que en nombre de la adhesión a un club creen que pueden vomitar desde las gradas de un estadio sus miserables existencias.

Cuando mañana sean las ocho de la noche, volverán a enfrentarse The Strongest con Bolívar. O “Strongay” contra el “Cholívar”.  Invito en este preciso momento a cualquier lector que tenga rápido acceso al facebook para encontrar sin dificultad alguna cómo los bolivaristas aluden a la supuesta condición homosexual de los atigrados, y cómo estos últimos, a su vez, pretenden denigrar a los académicos desplegando fotografías de mujeres con sombreros, trenzas y polleras vestidas gracias al fotoshop con la camiseta del tradicional rival. Queda entonces que gay es un calificativo que alude a la supuesta mariconería atigrada y que los cholis —los bolivaristas— son cualquier cosa, seres de menor valor, porque son cholos/cholas. Más discriminadoras e infames que este tipo de calificaciones no conozco en el cosmos futbolero, pues en un caso se trata de la preferencia y la identidad sexual que es atacada como lacra social, y con similar razonamiento se ejecuta el desprecio social hacia una identidad étnico-cultural.

Gays o maricones, dicho sea con todo respeto y cholos o cholas, como diría la investigadora Ximena Soruco, “madres simbólicas de la nación”, terminan aquí reducidos a categoría de seres de condición humana inferior a los que hay que despreciar, humillar y agredir. Aquí están pues los imbéciles, señores dirigentes que subestiman nuestra capacidad crítica, imbéciles stronguistas e imbéciles bolivaristas que no hacen otra cosa que poner en evidencia que la violencia y la confrontación comienzan por la palabra con analogías en las que el “otro” es el enemigo irreconciliable y no el inofensivo adversario con militancia diferente por un cuadro de fútbol.

¿Y la ley contra el racismo y toda forma de discriminación? Difícil de aplicar cuando la imbecilidad es colectiva y no tiene remedio, y menos en el poco serio fútbol sudamericano manejado por un puñado de indolentes que multaron a Bolívar por el retraso del partido contra el Santos y hasta ahora nada por los incidentes vitoreados por ese platanal de infradotados que en portugués significa “pessoas con baxa linha de raciocinio, com pensamento limitado o lento” y que mañana volverán a hacer gala de su ignorancia acerca de una indispensable escala de valores cuando el “Strongay” se mida contra el “Cholívar”.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia