Fútbol

Nos quieren meter los dedos a la boca

Petrolero de Yacuiba ha cometido una falta contra el reglamento y sigue impune

La Razón (Edición Impresa) / Ramiro Siles / La Paz

00:06 / 15 de mayo de 2015

Bolívar no tiene ninguna culpa de lo que ocurre en este tema y si de alguna manera llega a ser una víctima del mismo, es un asunto circunstancial que escapa al control de absolutamente todos. Es el legítimo campeón (no por nada este medio publicó una extraordinaria edición en homenaje al ganador como ningún otro lo hizo en el país, y lo mismo ha sucedido siempre, ya sea la Academia u otro equipo que haya sido el ganador). Es cierto, los títulos se los debe ganar en cancha, pero también por algo están los reglamentos.

Petrolero de Yacuiba intenta meternos los dedos a la boca a todos y nadie le dice nada. Ha cometido una falta y sigue impune: contrató a un entrenador que no debía, lo presentó como tal —es el que le arma el equipo desde entonces—, sin embargo, cuando surgió una impugnación en su contra, como la dirigencia se dio cuenta de que la embarró, lo disfrazó y lo hizo aparecer como un elemento de marketing asegurando —mintiendo— que en realidad el entrenador es otro.

Según el Reglamento General de Campeonato (RGC) no está permitido que un club contrate a un técnico que ya dirigió a otro equipo en el mismo torneo (Ningún director técnico podrá dirigir a más de un equipo en un mismo campeonato). Eso fue aprobado por la Liga, por todos los clubes, lógicamente con la idea de sancionar a quien incumpla.

The Strongest fue el único club que impugnó a Petrolero. Los demás que posteriormente jugaron contra ese rival de Yacuiba se hicieron los de la vista gorda. A ellos, sí les metieron el dedo a la boca, igual que a los miembros del Tribunal de Justicia Deportiva (TJD) de la Liga, que fallaron “improbada” la demanda atigrada.

Estamos de acuerdo con que podría tratarse de un exceso el quitarle a un equipo los tres puntos por esta falta      —comparando con otra, por ejemplo, la de hacer jugar cinco extranjeros al mismo tiempo cuando la norma solo permite un máximo de cuatro—. Ahora, si el Código Disciplinario contempla algo así, no queda otra que aplicar el castigo.

(Art. 94 del Código Disciplinario: SANCIÓN POR IMPUGNACIÓN.-  Si la impugnación fuera declarada procedente, el club impugnado sufrirá las siguientes sanciones: 

a) Pérdida de tres puntos si ganó el encuentro, los que favorecen al club impugnador y se registrará el resultado de tres a cero a favor de éste. b) Si el partido terminó empatado, el club sancionado perderá el punto obtenido, más dos puntos adicionales de los acumulados o por acumular a favor del club impugnador. c) Descuento de tres puntos de los acumulados o por acumular, si el partido fue perdido por el club impugnado y que no beneficiarán a nadie.  

Ningún club podrá perder puntos de partidos anteriores si no le impugnaron de acuerdo con normas reglamentarias.   Lo que no nos parece es que al infractor no se lo sancione. Para qué entonces reglamentaron la prohibición. Peor aún es que haya otros clubes que lo encubran y se rían en la norma que ellos mismos aprobaron.

Más aún llama la atención la postura asumida por algunos veteranos y por tanto experimentados hombres de fútbol. El presidente de Bolívar, Guido Loayza, acusó a Marcas de La Razón de “no querer” que su equipo sea el campeón “porque está publicando eso de la impugnación”. “Son ustedes los de La Razón los que están haciendo todo eso”, le increpó a un periodista de este medio.

Nuestra respuesta a Loayza es la misma que le damos a todo aquél que solo quiere ver publicado lo que le conviene. Este grupo periodístico que trabaja hace años junto y hoy lo hace cobijado en un medio tan importante como es La Razón, no admite ese tipo de presiones y rechaza los intentos por colocarle bozales para impedirle decir o informar lo que está aconteciendo.

Bolívar no tiene ninguna culpa de lo que ocurre en este tema y si de alguna manera llega a ser una víctima del mismo, es un asunto circunstancial que escapa al control de absolutamente todos.

Con algo estamos de acuerdo: Bolívar es el legítimo campeón (no por nada este medio publicó una extraordinaria edición en homenaje al ganador como ningún otro lo hizo en el país, y lo mismo ha sucedido siempre, ya sea la Academia u otro equipo que haya sido el ganador). Es cierto, los títulos se los debe ganar en cancha, pero también por algo están los reglamentos.

Por eso, también es llamativa otra declaración de Loayza, a quien la apelación hecha por The Strongest le parece “una vergüenza” y con ella “estamos importando prácticas de provincia empedrada”. Desde ese punto de vista es, por tanto, una vergüenza que un club utilice su justo derecho de impugnar por considerar que se vulneró una norma y fue perjudicado, pero es peor aún el desconocimiento a las reglas; entonces, que éstas no existan y los campeonatos se jueguen como le da la gana a la mayoría.

También Loayza dice que “lo que debe primar es la buena fe y el espíritu deportivo” y habrá que preguntar si ese par de cosas se respeta en cada uno de los actos de los dirigentes del fútbol boliviano, en el que un club es hasta capaz de pedirle a su hinchada que no vaya a determinado partido para arruinarle la recaudación al oponente.

A Xabier Azkargorta, el técnico del campeón “en cancha” le “avergüenza este asunto” sencillamente porque su equipo se ve indirectamente afectado, cuando debería avergonzarle que en un fútbol del cual él es parte no exista el mínimo respeto a los reglamentos con los que su equipo ya ha ganado dos títulos seguidos en el seno liguero.

La Liga cometió el error de adelantar la proclamación del campeón a sabiendas de que está en curso una apelación. La explicación de su presidente, Fernando Humérez, fue que “en este momento Bolívar lleva cuatro puntos y no teníamos y ni siquiera ahora tenemos una nueva resolución sobre el hecho”.

Es como si en la justicia una persona fuera acusada de algo, el fallo en primera instancia saliera en su contra y se la llevara a la cárcel a pesar de que presentó una apelación que así como puede confirmar la resolución anterior, la puede cambiar. Eso no sucede en ninguna parte del mundo… salvo en la Liga.

Para colmo de males, Humérez también acaba de declarar, suelto del cuerpo: “Si hay un fallo a favor de The Strongest y al mismo tiempo gana su último partido y Bolívar pierde el suyo, la Liga seguramente va a solicitar devolver el trofeo para dárselo al ganador”, lo que demuestra una absoluta falta de respeto hacia una de la instituciones deportivas del país, la más ganadora de todas, de paso reconociendo al mismo tiempo que el asunto no está cerrado y puede cambiar.

Es conocido que la seriedad del fútbol boliviano está por los suelos y los dirigentes no hacen nada por levantarlo, pero sería nefasto permitir que un club se haga la burla del resto como lo está haciendo ahora Petrolero. Está bien, no le quiten los puntos, pero al menos que haya un precedente aunque sea multándolo con cinco bolivianos para que de verdad le duela, así otro lo pensará en un futuro y no lo volverá a hacer.

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