Fútbol

Gutiérrez se destaca en Israel y pide no olvidarlo

Gutiérrez juega en el Hapoel Kiryat Shemona del fútbol israelí. Le va bien. Se marcó un reto: jugar todos los partidos, y está cumpliendo. Por tanto, mantiene la esperanza de que un día suene el teléfono y sea para convocarlo.

Gutiérrez con sus hijas. Fotos: Familia Gutiérrez

Gutiérrez con sus hijas. Fotos: Familia Gutiérrez

La Razón (Edición Impresa) / Rafael Sempértegui / La Paz

02:06 / 23 de noviembre de 2015

A  Fernando Marteli o Ronald Eguino se los puede ver y evaluar cada domingo, pero no al zaguero Luis Gutiérrez, el exBolívar que no tiene esa oportunidad por jugar a miles de kilómetros de Bolivia. A pesar de ello, asegura que hace lo imposible por destacarse en su actual club para en algún momento regresar a la selección.

Gutiérrez juega en el Hapoel Kiryat Shemona del fútbol israelí. Le va bien. Se marcó un reto: jugar todos los partidos, y está cumpliendo. Por tanto, mantiene la esperanza de que un día suene el teléfono y sea para convocarlo.

“Me siento bien por lo que estoy haciendo, porque estoy en un fútbol exigente, serio y competitivo. Lo único que me apena es que en Bolivia no se conozca ni se vea nada del fútbol de Israel, así que no tengo la chance de ser evaluado. Por eso mismo me propuse destacarme en cada partido”, dice el boliviano.

Destaca que ya jugó los 12 partidos de su club desde que llegó en agosto —tiene contrato por dos años—, no se lesionó y su equipo va cuarto en la tabla, a siete puntos del líder.

La gente de Kiryat Shemona, la ciudad en donde vive, lo recibió bien y paulatinamente se ha ido adaptando al medio.

“Incluso al margen de los partidos de la Liga pude jugar la pre-UEFA, que también fue una vitrina importante”.

El fútbol israelí cuenta con gran infraestructura para trabajar, Gutiérrez hace notar que es más rápido y dinámico.

“Es difícil hablar de uno mismo”, pero siente que le está yendo bien, tuvo buenas actuaciones y por eso no ha perdido su condición de titular en el equipo.

“Con la continuidad que estoy teniendo, siento que vine a un fútbol donde estoy creciendo y donde día a día voy mejorando. Pese a la distancia, no me arrepiento para nada, porque uno siempre quiere jugar afuera y ojalá pueda estar más años mostrándome en el exterior, aunque es duro, porque extraño el país”.

Ahora está reconfortado porque ya está junto con su familia, su esposa Mónica Cuéllar y sus hijas Dayana y Briseida. La presencia de ellas le hace  amenos los días, el apoyo que tiene es muy importante para trabajar, diferente a cuando estaba solo.

Admite que quedó “bastante triste” al no ser tomado en cuenta para los partidos de eliminatorias recién jugados.

“Por eso mi pena. Allá el entrenador puede ver a los jugadores, pero con mi persona está en la lejanía, aunque ahora con el YouTube y otros sí se puede ver cómo uno se está desempeñando”.

Sin embargo, asegura que nunca bajará los brazos y que va a mantener la esperanza de, en algún rato, ser llamado.

“Vi todos los partidos de la selección y vi también a las otras selecciones. Creo que podemos pelear un cupo por ir al Mundial de Rusia” 2018.

Gutiérrez cuenta que a la semana pasa tres días clases de inglés, para mejorar su comunicación en el equipo. “Yo vine con el inglés básico, pero me ayudó un compañero brasileño que sabe el hebreo, eso me sirvió bastante y he mejorado mucho en ese aspecto de la relación con mis compañeros”.

Al margen del entrenamiento, dedica el resto de la jornada a la familia. Hace mercado y cuando tiene tiempo incluso ayuda a preparar la comida. Algunas noches salen a restaurantes locales para conocer la gastronomía israelí. “La verdad es que aquí se come alimentos bastante condimentados, muy distinto a Bolivia. Hay platos llevaderos y estamos probando de todo, en todo caso cuando nos invitan es una oportunidad de conocer mas”.

En Israel hay de todo, desde judíos, judíos ortodoxos, cristianos, católicos y otros, y él ha logrado acomodarse a esa vida.

Hizo una crítica y Soria lo borró de la selección

Una inquietud suya expresada al exentrenador Mauricio Soria antes de los miniciclos le costó a Luis Gutiérrez la exclusión de la Copa América de Chile. Ahora espera que en este nuevo proceso con Julio Baldivieso pueda tener su chance.

“Fue en una de las primeras charlas antes de los microciclos cuando el entrenador fue a La Paz y nos habló a los jugadores de The Strongest y Bolívar, y yo en esa oportunidad comenté que ya de una vez deberían cambiar las cosas y que deberíamos tener un centro de alto rendimiento; entonces el entrenador Soria se molestó y me dijo que le había arruinado la charla y luego nunca me llamó a la selección”, recuerda el zaguero cruceño.

Gutiérrez aclara que ni siquiera tuvo alguna discusión con Soria y que él solo dio una opinión, que no le cayó bien al DT.

“Yo por hacer bien y por pedir algo justo dije eso; pienso que me sacaron de la selección injustamente, porque no hubo más motivos. La verdad, me dolió mucho no estar cuando pienso que podía ayudar”.

En todo caso, en lo personal no guarda ningún rencor con nadie y asegura que no se cree imprescindible en la selección.

“De hecho, hay otros muy buenos jugadores que pueden sacar adelante al equipo”.

Vive en una sociedad disciplinada y exigente

Gutiérrez cuenta que está en un país turístico, hermoso y donde fue bien recibido, sobre todo por el hincha local.

“En Israel hay una sociedad bastante liberal y abierta, pero a la vez la gente es disciplinada, exigente y el país tiene leyes fuertes para convivir de la mejor manera, esa es una parte del éxito. Todos ponen de su parte”.

“Es un país seguro, ordenado y con leyes realmente fuertes para todos. Eso que se escucha a la distancia de que hay guerras y otras cosas, la verdad es que hay que estar aquí y ver lo que pasa”.

El Estado de Israel, un país del continente asiático, “no tiene distinciones, todo es al estilo europeo, la mayoría de las cosas tienen ese nivel. Se vive bien”.

En su familia, a quien más le cuesta la adaptación es a su hija mayor, Dayana, quien tiene 12 años y va a un colegio donde el idioma es el hebreo. “Está aprendiendo de a poco”.

Un día de Gutiérrez en suelo israelí “es normal, trato de hacerlo como si estuviera en Santa Cruz, siempre entre el entrenamiento y la familia”.

Los estadios no tienen mallas de protección, no son necesarias, porque hay una afición que conoce sus propios límites, lo que no quiere decir que no viva el fútbol con intensidad. “Lo que pasa es que las leyes son también drásticas y no cualquiera se va animar a hacer algo loco. Y al jugador se lo respeta bastante”.

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