Internacional

¿Esta Argentina mete miedo?

Con Messi, Pastore, Agüero y Di María, han vuelto a su alineación los ‘cuatro fantásticos’

Entrenamiento. Desde la izquierda: Pablo Zabaleta, Sergio Agüero, Lucas Biglia, Martín Demichelis y Lionel Messi, durante una práctica.

Entrenamiento. Desde la izquierda: Pablo Zabaleta, Sergio Agüero, Lucas Biglia, Martín Demichelis y Lionel Messi, durante una práctica. EFE.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Santiago

00:29 / 03 de julio de 2015

Repotenciada con la calidad de Javier Pastore, la selección argentina llega a la final de la Copa América 2015 contra Chile con los nuevos “cuatro fantásticos” embistiendo a puro gol y fútbol ofensivo, una película de terror a la que espera sobrevivir mañana (16.00) el obsesivo Jorge Sampaoli.

En el tramo final de la eliminatoria sudamericana al Mundial de Brasil 2014, el entonces seleccionador argentino Alejandro Sabella lanzó la frase “¿Qué equipo no va a tener Messidependencia?”.

Y fue así como pasó en el Mundial, donde el ataque de la albiceleste comenzaba y terminaba en el mejor futbolista del mundo, pero sin encontrar a sus socios de siempre, que llegaron a Brasil con el físico apenas en lo justo o saliendo de lesiones que mermaron su rendimiento.

Un año después, y a las puertas de una nueva final, Argentina respira tranquila porque Messi ya no está solo, por el contrario, tiene a su lado los complementos perfectos para desarrollar su fútbol y compartir el protagonismo.

Gerardo Martino, el nuevo DT albiceleste, acertó con el Flaco Javier Pastore para que hiciera sintonía con Messi en el labrado ofensivo. El del París Saint-Germain conduce con claridad, es vertical como Messi y, lo mejor, tiene definición.

Contra Paraguay, en el apabullante 6-1 de semifinales, Pastore mostró su mejor versión después de una primera fase con altibajos: marcó un gol tras un pase de Messi, asistió en dos, manejó la pelota y pisó el área grande con total propiedad.

“Fue mi mejor partido, sin dudas”, se limitó a calificar Pastore su descomunal actuación ante los guaraníes. Alguna vez Diego Maradona lo llamó “el irreverente del fútbol”, pero eso es Pastore, un conductor preciso, veloz y que supo interpretar el juego de Messi.

“Cuando hay jugadores que juegan bien es muy fácil que se encuentren. Solo hay que generar los espacios para que ellos puedan asociarse”, destacó el Tata. Con Pastore y el genio Messi en una alta producción ante la albirroja, Ángel Di María y Sergio Agüero estaban de fiesta.

El Fideo parece haber olvidado su floja primera temporada con el Manchester United porque encendió esa chispa que lo llenó de elogios en el Real Madrid, jugando al desborde por la banda izquierda a pura gambeta y con ese indescifrable fútbol de potrero. Di María marcó un doblete ante Paraguay, ambos por habilitación de Pastore tras combinación con Messi, y fue uno de los mayores receptores de los pases del “10”.

“Estoy feliz por los goles que no se me venían dando”, confesó el Fideo. “Venía haciendo un buen trabajo en lo defensivo, ayudando al equipo, pero adelante las cosas no me estaban saliendo. Estoy feliz por el trabajo, por los goles y porque se me abrió el arco”, comentó tras el choque del martes por la fase semifinal en Concepción (sur).

Agüero, en pura función de “9” como antes lo hacía Gonzalo Higuaín con Sabella en la primera versión de los “cuatro fantásticos”, también está en sintonía con el gol, dejando atrás su discreto Mundial y trayendo a Chile la mejor versión del goleador de los Citizens.

Con potencia, ubicación y buena anticipación, el Kun apareció ante Paraguay con un cabezazo perfecto tras un centro a la medida de Di María desde la izquierda. Brava tarea para Sampaoli la de frenar a los “cuatro fantásticos”: no solo llegan en un estado ofensivo ideal, también son los primeros defensores de la albiceleste.

Los datos

En veremos

El zaguero Ezequiel Garay, aquejado de molestias estomacales que le impidieron estar en la semifinal, se entrenó ayer aparte y está en duda para la final de mañana.

No hay dudas

Al margen de la situación de Garay, el técnico argentino Gerardo Martino tiene definida la alineación, que comenzó a consolidar cuando el equipo le ganó a Uruguay. A partir de ahí ha hecho pocos cambios, además los jugadores le han respondido bien.

La historia siempre la hace favorita

Los últimos retoques al equipo son a puerta cerrada. La Argentina de la era Messi quiere su primer título y Chile está en el camino. La última vez que el combinado albiceleste jugó en el Estadio Nacional de Santiago, sede de la final de la Copa América 2015, fue en octubre de 2012 por las eliminatorias y venció a la Roja 2-1.

Y en general la estadística le favorece: 53 victorias, 21 empates y seis derrotas. El seleccionador Gerardo Martino, Lionel Messi y el resto del elenco quiere sumar la 54 y poner fin a la sequía de 22 años sin títulos internacionales, desde la Copa América de Ecuador 1993.

Además, quiere borrar la amargura de la final del Mundial de Brasil 2014 perdida contra Alemania en el alargue (1-0). “La estoy intentando pagar en esta Copa”, dijo el delantero Sergio Agüero. Si Argentina conquista el título  igualará a Uruguay, con 15 trofeos el más ganador de la historia.

Pero quizás la referencia más directa al duelo de mañana es el título que Argentina ganó en el Estadio Nacional en 1991, tras derrotar a Colombia 2-1 en su último partido y sumar cinco puntos en el cuadrangular final. Frente a Chile, Argentina ha vencido los 23 enfrentamientos que han disputado en Copa América y la última vez que disputaron una final fue en 1955. La albiceleste fue campeona y la Roja segunda.

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