Internacional

Bajados del pedestal

Españoles Barcelona y Real Madrid fueron eliminados de la máxima competencia del fútbol europeo de clubes.

El Barcelona tenía que preocuparse de jugar buen fútbol, declaraba horas previas al partido de vuelta frente al Báyern de Múnich su entrenador Tito Vilanova. Foto: EFE

El Barcelona tenía que preocuparse de jugar buen fútbol, declaraba horas previas al partido de vuelta frente al Báyern de Múnich su entrenador Tito Vilanova. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel

00:02 / 06 de mayo de 2013

El hincha de fútbol en términos generales es de memoria corta y tendencia a la ingratitud. Lo que para él vale exclusivamente es el “aquí y ahora”,  concebido de la peor manera, pues trata siempre al equipo de sus desvelos como a un infalible artefacto de ganar sin pausas, más si a esto ha sido acostumbrada su parcialidad durante cinco años consecutivos con un plantel que ha sido capaz de levantar todos los trofeos posibles para inaugurar una nueva vitrina.

El Barcelona tenía que preocuparse de jugar buen fútbol, declaraba horas previas al partido de vuelta frente al Báyern de Múnich su entrenador Tito Vilanova, pero ni él mismo estaba plenamente convencido de lo que afirmaba al renunciar a la máxima que ha movilizado las acciones del equipo azulgrana en este último lustro: Arriesgar. Pues bien, la demostración incontrastable de que el resultado en el partido de ida era casi imposible de remontar (0-4) se tradujo en guardar en el banco al lastimado Lionel Messi durante todo el partido con vistas al fácilmente alcanzable objetivo de conquistar la Liga española 2012-2013, pues lo contrario significaba poner en peligro la estabilidad total de un extraordinario equipo, aunque parezca un contrasentido, extenuado de triunfos.

El gran fútbol del equipo catalán que supo de su definitiva consolidación identitaria con Johan Cruyff (1988-1996) en la dirección técnica, cuyo mejor discípulo fue Pep Guardiola, varios años más tarde, estaba compuesto por la combinación de paciente elaboración y riesgo, dos conceptos aparentemente reñidos el uno con el otro, pero que vistas las cosas en la proyección 2007-2013 le dio grandes satisfacciones pues los culés habían sido capaces de ganarlo todo a fuerza de ser los mejores, gracias a estos otros dos elementos no siempre coincidentes: Jugar con excelencia y consecuencia de ello lograr victorias y récords colectivos e individuales.

En la vereda de enfrente, allá donde fichar es más importante que formar, el Real Madrid supuso encontrar en José Mourinho al cerebro y conductor de una máquina aplastante, autoengañado en las últimas horas con una estadística que contradice la prepotencia ganadora de los merengues: Un solo título de liga, más un par de copas del Rey y ninguna Champions, eso es lo que el entrenador portugués se niega a reconocer y por eso su conteo tramposo pasa por el número de partidos ganados y no por el de títulos obtenidos entre 2010 y 2013.  No hay proporción entonces entre el tamaño de la retórica del entrenador y los logros objetivos del equipo, razón por la que será más comprensible la poco meditada frase de Cristiano Ronaldo: “No me importa Mourinho, lo que quiero es ganar donde sea.”

Con dos estilos contrapuestos, con dos matrices disímiles acerca de cómo concebir el juego, el Barcelona y el Real Madrid fueron bajados del cielo por un acorazado como el Báyern  y un impetuoso Borussia que juega a la ofensiva como si sus jugadores y el balón fusionados fueran teledirigidos nucleares con destino inatajable. El de Múnich es un cuadro de una fortaleza que termina siendo letal por cómo combina en dosis exactamente iguales la recuperación y la posesión, y los aurinegros de Dortmund son aquellos chicos respondones que no se fijan en los pergaminos de los rivales, sino en lo que ellos saben que pueden con un Robert Lewandowsky que en los últimos veinte días se ha constituido en el mejor finalizador de jugadas con perfecto destino en las redes contrarias.

El Barcelona va por el camino de la reinvención sobre la base de una misma estructura de equipo seguramente con algunos alejamientos e incorporaciones que podrán refrescar su claro e inequívoco estilo de juego, mientras que en el Real Madrid hay la intención de conseguir con media docena de transferencias algo así como cien millones de euros sin que todavía haya quedado dilucidada la permanencia o salida de Mourinho que parece personaje de telenovela con mal guión melodramático plagado de contradicciones: ”Quiero ir donde me quieran”(el Chelsea)…”decidiré mi futuro con mi amigo Florentino Pérez” (presidente del Real Madrid), mientras nos aprestamos a vivir la final alemana de la Champions League en Wembley el próximo 25 de mayo.

Jupp Heynckes y su irónica despedida

Con ese sentido de previsión tan característicamente alemán y si no tuviéramos información actualizada a mano, nos resistiríamos a creer que el septuagenario entrenador del Báyern de Múnich, Jupp Heynckes, se prepara para el retiro definitivo justamente cuando ha logrado confirmar con dos partidazos, siete goles y arco propio en cero, que su equipo es nuevamente y con sobrados méritos, finalista de la Champions League 2012-2013.

La ironía se hace más llamativa porque será Josep Guardiola quien lo sustituya, luego de un año sabático y de haber entrenado por cinco años al equipo que los muniqueses acaban de pasar por encima.

Si Heynckes fuera latino, es probable que en este momento estaría reconsiderando su decisión de dejar definitivamente el fútbol, pero como es germano, las probabilidades de cambiar de  parecer resultan mínimas.

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