Internacional

El Benfica se reivindica como club con más socios en el mundo

Según las cifras que maneja la institución lusa, son 235 mil asociados, el presidente del Bayern de Múnich, Karl Hopfner, lanzó la polémica, al asegurar que los datos no son correctos.

Fanáticos del Benfica alientan a su equipo desde las tribunas de su estadio. Foto: Benditofutbol.com

Fanáticos del Benfica alientan a su equipo desde las tribunas de su estadio. Foto: Benditofutbol.com

La Razón Digital / EFE / Renata Hirota (Lisboa)

10:02 / 26 de noviembre de 2014

Enzarzado con el Bayern de Múnich en una "guerra" sobre qué club tiene más socios en el mundo, el Benfica enseña músculo y se reivindica como el más seguido en un país donde el número de habitantes (10 millones) es mucho menor que el de otras potencias del fútbol.

La polémica la lanzó el presidente del Bayern de Múnich alemán, Karl Hopfner, con un dardo: "hay opiniones distintas sobre el recuento del número de socios del Benfica".

La frase ha prendido como una mecha entre la fervorosa hinchada del Benfica, que profesa al club una veneración casi religiosa.

"Los números son los que son, y son reales", respondió en un primer momento el club con sede en el barrio lisboeta de Benfica, al que se atribuyen 235.000 socios.

Por si no fuese suficiente con esta aclaración, puso a sus jugadores en un vídeo divulgado en las redes sociales con un cartel escrito, en alemán: "Yo soy socio del mayor club del mundo. ¿Y tú?".

Según la revista "The Weekly", de la Fifa, detrás del Benfica están el propio Bayern (casi 224.00) y el Barcelona (177.000).

"Es muy importante que en el 2015 demostremos que realmente es el mayor del mundo, y que incluso un país pequeño como Portugal es capaz de grandes hazañas", dijo a Efe Bernardo Zarcos, un joven fanático del Benfica.

Para Zarcos, la historia del club y las victorias europeas son la principal razón para tener tantos seguidores, pero, como en muchos clubes, el amor por los colores es "casi una religión", aunque con una diferencia: "Te puedes cambiar de familia, de religión, pero nunca de club".

"Ser benfiquista no se explica. Es un cliché, pero es así", definió Fernando Vaz de Miranda, miembro de uno de los movimientos organizados de la hinchada encarnada, que destaca que el prestigio "transcendental" del club del país fue alcanzado con los títulos, no sólo en el fútbol, sino también en otras modalidades.

La historia del Benfica, arraigada en la identidad lisboeta, se confunde, a veces, con episodios de la propia historia de Portugal.

Fundado en 1904 en el barrio de Belém por un grupo de exalumnos de Casa Pia, una institución de formación de huérfanos, el club fue relacionado en su principio con la clase obrera lisboeta.

Sin embargo, fueron muchos los que pusieron al Benfica del lado del régimen autoritario de António de Oliveira Salazar (1926-1974), argumento rebatido por bastantes aficionados del club encarnado.

Por ejemplo, el legendario capitán del Benfica en los años 60, Mário Coluna -fallecido este año- era miembro del Frelimo, el Frente de Liberación de Mozambique, principal protagonista en la guerra por la independencia del país africano y antigua colonia lusa.

En esa época, el Benfica reclutaba varios futbolistas en las colonias africanas -entre ellos al legendario Eusébio-, hasta que la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974, acabó con el salazarismo y permitió que las últimas colonias del que fue el Imperio luso lograron su independencia.

La notoriedad de los águilas tuvo precisamente su auge antes del 25 de abril de 1974, en los años 60 y 70, cuando alcanzó la victoria de 14 campeonatos en 18 años, liderado por el delantero nacido en Mozambique Eusébio da Silva Ferreira, también fallecido este año.

"La pantera negra" fue la estrella en la final que dio la segunda Copa de Europa al Benfica, en 1962, cuando anotó dos goles en el 5-3 endosado al Real Madrid de Alfredo di Stéfano.

Un año antes y pesar de no contar con Eusébio por un problema burocrático, derrotó, contra todo pronóstico, al Barcelona de Kubala, Luis Suárez y Ramallets (3-2).

Desde aquella victoria, el Benfica se erigió como una potencia continental, aunque la mala suerte en las finales europeas le ha perseguido sin remisión, por, dicen las malas lenguas, la maldición de un antiguo entrenador del club, el húngaro Béla Guttmann, artífice de las dos Copas de Europa.

El Benfica jugó otras ocho finales europeas (cinco de Copa de Europa, una de UEFA y otras dos de Liga Europa) y perdió todas.

En total, el club más laureado de Portugal tiene, localmente, 33 títulos de la liga portuguesa y 25 Copas de Portugal, más que ningún otro en su país.

Una de las imágenes más contundentes de la afición benfiquista es la de la celebración de los títulos en la céntrica plaza Marquês de Pombal, en Lisboa, aunque aficionados del equipo rival, el Sporting de Lisboa, la reivindiquen como "suya".

"Ver Marquês de Pombal repleta de gente y saber que somos parte de aquello es simplemente maravilloso", confesó Vaz de Miranda.

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