Internacional

Blatter responde a alemanes que no renunciará

‘Si alguien quiere que me vaya tiene que solicitarlo al Congreso’

Presidente. Joseph Blatter afirma que no dimitirá a su cargo.

Presidente. Joseph Blatter afirma que no dimitirá a su cargo.

EFE y AFP / Berlín

02:19 / 18 de julio de 2012

La cúpula del fútbol alemán mantuvo ayer su línea de confrontación ante el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, tras haberse retractado éste de la insinuación de que Alemania “compró” el Mundial de 2006, y criticó de nuevo su gestión en los escándalos de corrupción de la organización internacional.

El presidente de la Liga Alemana, Reinhard Rauball, insistió en la necesidad de que Blatter “traspase la gestión de su cargo lo antes posible” y se ratificó en su opinión de que debería dimitir.

Blatter, por su parte, anunció que no piensa renunciar. “No basta con que alguien de la prensa diga dimisión, dimisión. Si alguien quiere eso, tiene que solicitarlo al Congreso de la FIFA. Si ellos (el Congreso) no me quieren, me iré tranquilamente, pero les recuerdo que fui elegido por el Congreso”, declaró Blatter.

La cúpula futbolística alemana ha sido especialmente dura en sus críticas a la gestión de Blatter frente a las sospechas de corrupción, cuestión que en los días pasados subió de tono tras insinuar el presidente de la FIFA, a través de un medio suizo, que Alemania había “comprado” el Mundial de 2006.

El propio Blatter se retractó ayer de esas afirmaciones, en una carta abierta publicada por el popular diario alemán Bild, y dijo que “no existen pruebas” de ello. Blatter aclaró que con sus declaraciones quiso explicar que “en la concesión de los Mundiales siempre se puede encontrar alguna razón para desarrollar   teorías conspiradoras.

Incluso en relación con Alemania, que ofreció un Mundial perfecto”. Blatter, fuertemente presionado por el caso de Havelange, había afirmado al diario suizo SonntagsBlick que se habían producido “irregularidades” en la adjudicación del Mundial a Alemania.

“Mundiales comprados... Recuerdo que en el momento de la adjudicación alguien se fue. Así fue que en lugar de diez a diez quedáramos en diez a nueve a favor de Alemania”, explicó Blatter, en alusión a la votación que se registró para nominar la sede. A la pregunta de si suponía que tras ello había un caso de corrupción, respondió entonces el presidente de la FIFA: “No, no supongo nada. Lo constato”.

Frente a frente

Condecoración. Un eurodiputado alemán pidió que Blatter devuelva la Orden del Mérito, la más alta condecoración civil de la República alemana, que le fue concedida en 2006 por la canciller Angela Merkel.

La respuesta. “No voy a discutir sobre esto. Si ellos deciden retirármela, que me la retiren”, respondió el presidente de la FIFA, que hace unos días reconoció que su antecesor Joao Havelange  recibió sobornos.

Blatter, el misterioso - Lorenzo Carri

Ahora que se han destapado algunos sobornos en el pasado inmediato del máximo organismo del fútbol, Blatter ha querido ponerle pimienta de actualidad al asunto. Muy al estilo de los que señalan con el dedo y no dan nombres (“hay un escritor que vive del plagio”; “varios periodistas están al servicio de la CIA”; “se sabe de un empresario que lava dinero”), el presidente de la FIFA opta por hablar de ciertos pecados sin mencionar al pecador. “Cuando debía elegirse al país organizador del Mundial 2006, había un empate en diez votos, pero alguien se fue y Alemania ganó diez a nueve. Alguien se levantó y se fue.”

“Cuando yo era secretario de la FIFA (de 1981 a 1998) el presidente de la Asociación de un país vino a verme. Se me acercó y me dijo: “Sería bueno que el árbitro estuviera de nuestro lado”. Entonces me metió un sobre en la chaqueta. Volví a la oficina y abrí el sobre. Había 50 mil dólares. Le llevé el dinero al contable que sugirió abrir una cuenta a nombre de este hombre y depositar el dinero. Catorce días más tarde, el dinero fue recogido por aquella persona. Desde entonces nunca han intentado sobornarme.”

Blatter no habla al fósforo y seguramente tiene razones que mi poca razón no entiende. Por un lado, lanza un dardo hacia Alemania (donde han reaccionado acremente) porque “alguien se levantó y se fue”, y los alemanes ganaron la votación gracias a ese ausente que no votó. ¿Quién era? Debe constar en el acta el nombre del señor que se fue, pero Blatter se detiene ahí.

La otra anécdota tiene un propósito más visible: mostrarle al mundo que en el pasado hubo Havelanges y Teixeiras, y otros cuyos nombres se han reservado, pero Blatter hay uno solo, y no solamente ahora sino desde que era secretario general. Aquellos 50 mil no lo quebrantaron. Claro está que nunca (¿) dirá  el nombre del presidente que le puso el sobre en la chaqueta, o el país que aquel personaje representaba.

¿Será por aquello de que entre bueyes no hay cornadas?

Lorenzo Carri es periodista y estadístico.

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