Internacional

Chile y un terremoto llamado Vidal

La Justicia lo liberó en la mañana y el ‘Rey Arturo’ llegó a la concentración

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza / La Paz

02:21 / 18 de junio de 2015

Chile durmió mal anteanoche. O pasó en vela aguardando las noticias de su súper ídolo nacional Arturo Vidal. Él tampoco la pasó bien, las camas de un calabozo son inhóspitas. La mañana del martes fue portada de todos los diarios por sostener la ilusión de Chile en el empate frente a México con dos goles, uno de ellos imponente de cabeza, con la autoridad del cóndor en el aire. “Si no fuera por Vidal”, tituló en tapa Las Últimas Noticias, con una foto a página del gran cacique de la Roja con sus brazos tatuados de gladiador en alto y su estilo mohicano. “Vidal no alcanza para tumbar a México”, eligió La Tercera. Hasta hoy es el goleador de la Copa América. Milita en la Juventus, jugó la final de la Champions frente al Barcelona, conduce un Ferrari, es millonario, está en publicidades de bancos, loterías, calzados, leche, seguros. Las mujeres chilenas suspiran por él… Hacia el exterior no existe una noción real de la idolatría que se profesa a este jugador dentro de Chile.

Por la noche, mientras repetían las imágenes del triunfo argentino sobre Uruguay, los canales hicieron un corte abrupto para informar que Vidal había protagonizado un choque con su Ferrari y que estaba preso. Volvía de un casino con su esposa, apurado porque se le hacía tarde para llegar a la concentración, apretó el acelerador y causó una colisión grave con otro auto, el cual volcó.

Literalmente, lo levantó desde atrás y lo arrojó a un costado de la ruta. Hubo heridos leves, incluido el propio Vidal. Afortunadamente no hay muertes que lamentar. Intervino Carabineros y, al ser sometido a la prueba de alcoholemia de rigor, Vidal dio positivo: 1,2 de alcohol por litro de sangre, lo necesario para detenerlo, sumariarlo y quitarle la licencia. En medio de afiebradas diligencias, Vidal subió a su Twitter un video diciendo “Sufrí un accidente, no tuve la culpa, estoy bien, saludos a todos”. Olía a una operación de su representante.

En el momento de la detención le tomaron un video (nadie se salva de esto hoy), primero negó que fuera manejando él y luego, cuando le dijeron que se lo llevaban, le advirtió al policía: “Me llevai esposado, pero la caga todo Chile”.

La pregunta que provocó el estupor general es ¿qué hacía Vidal en un casino, tomando alcohol y luego conduciendo un Ferrari, de noche, en medio de la Copa América, cuando todos los demás planteles estaban concentrados o jugando…? La Copa América que todo Chile se ha juramentado ganar por primera vez en un siglo y que se disputa en su propio país.

El país entero se vio sacudido por un temblor de alto impacto y abrió un debate nacional. Los jugadores de la selección chilena llevan años generando actos de indisciplina y una parte de la opinión pública estalló. Aparte, Vidal ya había sido separado del equipo nacional en 2011 (junto a otros seleccionados) por el entonces entrenador Claudio Borghi. Y el público le cayó encima a Borghi. Ayer se creó una división: el bando de quienes pedían una sanción fuerte y desconvocarlo del torneo, y otro que clamaba  por su absolución “porque no hizo nada malo”. En el medio, cientos de hinchas, jóvenes en su mayoría, se reunieron en la puerta del juzgado haciendo barra por Vidal saltando y coreando su nombre (muy latinoamericano, por cierto).

La Justicia lo liberó en la mañana y el “Rey Arturo” llegó a la concentración de Pinto Durán pasado el mediodía, se perdió el entrenamiento matutino. El técnico Sampaoli, a cargo de resolver el caso, decidió que la situación “no era de tanta magnitud ni determinante para excluirlo”. ¿Pensó en el título? (a Sampaoli le dan un millón de dólares si lo gana). Vidal hizo luego una brevísima conferencia de prensa, en la que le harían mil preguntas, pero se quebró y, entre lágrimas, se responsabilizó del accidente, pidió disculpas a sus compañeros, al técnico, a su familia, al país todo. Y se levantó. Fue muy creíble y de verdad impactó.

Es un guión cinematográfico y un caso sensacional de cómo actuar frente a estos episodios que suelen darse con deportistas jóvenes, que ganan millones, son archifamosos y tienen siempre el beneficio de su popularidad. Todo en medio de la competencia.

Por estos días venimos notando que los programas deportivos en televisión han sido tomados por asalto por los exfutbolistas. Quedan pocos periodistas. Hay espacios donde aparecen cinco opinando, un periodista y cuatro exjugadores. Pero cuando explotó el caso Vidal los ex desaparecieron, le tiraron la obligación de opinar a los periodistas. El consabido espíritu de cuerpo de los futbolistas. Sin embargo, Rodrigo Goldberg, antiguo delantero de Universidad de Chile y ahora conductor de Fox Sports Chile, no rehuyó el tema: “Acá lo más importante de todo es que no hay víctimas. Lo digo porque tengo un hermano muerto por un accidente de tránsito que le provocó un conductor que iba bebido. Manejar tomado no es una infracción, es un delito. No me hago el moralista, yo tomo, y no poco, pero no manejo; doy mi dirección y pido que me lleven”. Luego agregó: “Yo pregunto: Vidal dice estar comprometido con esta causa nacional que es ganar la Copa América, pero a la hora en que él estaba en el casino jugaban Uruguay y Argentina, el último campeón y uno de los principales candidatos, ¿no debía estar viendo a dos equipos que posiblemente sean rivales en la lucha por el título…?

A su vez el extécnico de la selección chilena Juvenal Olmos, en el mismo ciclo de Goldberg, señaló: “Por encima de este caso puntual, el efecto de la medida de Sampaoli es muy negativo. Él resolvió en función de la selección mayor, pero a un chico de 16 años que está empezando en la Sub-17 ¿qué le deja este suceso…? Que da lo mismo el reglamento, da lo mismo Carabineros, da lo mismo todo, si juego bien puedo hacer cualquier cosa. La decisión es muy perjudicial hacia abajo, hacia lo que viene atrás. Yo también quiero ganar la Copa América, pero no a cualquier costo. Si él lo manda para la casa a Vidal le da un respaldo a todo el proceso”.

El de Vidal es un caso testigo para todas las selecciones: ¿qué importa más, la disciplina o el crack…? ¿Es necesario darles días libres en medio de un torneo a muchachos jóvenes, llenos de plata y acosados por cientos de mujeres…? ¿Cuál será el veredicto del estadio Nacional mañana en el partido frente a Bolivia…? ¿Es preciso andar con un Ferrari por las calles de Santiago...? Vidal subió las acciones de Chile en la cancha y las derrumbó afuera.

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