Internacional

Colombia regresa con su buena onda

A la ‘canarinha’ se le auguran no pocas dificultades en su último lance

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

02:37 / 18 de junio de 2015

La desconocida, desdibujada y derrotada Colombia del debut contra Venezuela quedó rápidamente atrás, gracias a la onda que sabe transmitir su conductor, José Néstor Pekerman, antiporteño por excelencia por su hablar suave y pausado, como pidiendo siempre permiso, sustentado en la calidad futbolística de sus valores que ayer sellaron el resultado final con uno de esos goles de tumulto, conquistado por el central Murillo, luego de un tiro de esquina, para a continuación dedicarse a administrar el trámite de quienes saben qué hacer con el balón si al frente se tiene al scratch, que de perder con humildad sabe poco, tal como finalmente logró testificarlo Neymar Jr. que terminó expulsado lo mismo que Bacca, sustituto de Radamel Falcao.

Las eliminatorias camino a Brasil 2014 habían comenzado renga bajo la dirección de Lionel Álvarez, figura de la generación del Pibe Valderrama y otros virtuosos de los 80, hasta que el remedio fue encontrado en Buenos Aires en quien había formado por lo menos dos generaciones de juveniles para la Argentina y conducido a la celeste y blanca en Alemania 2006, quedando eliminada en tanda de penales frente al equipo anfitrión. A partir de ese momento, Colombia se hizo protagonista de las eliminatorias sudamericanas y no tuvo quién lo detuviera hasta llegar a campos brasileños donde avanzó hasta cuartos de final y regaló al mundo, a falta de Falcao por lesión, a un tal James Rodríguez que se consagraría como goleador del torneo con seis anotaciones y una calidad en el manejo de la pelota que inmediatamente lo catapultó a convertirse en pieza fundamental del Real Madrid de Carlo Ancelotti.

Ver a Colombia, cuando sus grandes figuras se encienden, es un verdadero placer como ayer lo demostró con igual suficiencia en la resistencia y en la creación Juan Guillermo Cuadrado, que se apropió del sector derecho de la cancha para desde allí hacer jugar al resto de sus compañeros y que sus certeros pases fueran aprovechados hasta por el propio James que ejecutó una de esas escapadas geniales corriéndose por izquierda con remate que salió rozando el palo izquierdo de Jefferson.

Colombia terminó en desventaja en materia de posesión, pero cuando tuvo la pelota, fue igual de sólido por las bandas con Armero y Zúñiga, o por el centro con Sánchez y Mejía, que con Murillo y Zapata en el fondo, armaron dos cuartetos en la recuperación que cumplieron la fundamental misión de impedir lo más posible la conexión Neymar Jr. con Danny Alves, quien, habrá que decir de paso, merecía con creces la renovación de contrato en el Barcelona, entre otros méritos por su capacidad creativa en la habilitación de sus compañeros de ataque desde la banda derecha, ésos que ahora deben resignarse a jugar en selecciones diferentes, uno de ellos, Luis Suárez, castigado por mal comportamiento en el partido de Uruguay contra Italia en el último mundial.

Incómoda con la eficacia en la marca de los colombianos, la dupla blaugrana brasileña terminó cabreada, peor con la macana que se despachó su ariete Firmino que con arco vacío la mandó al cielo, negándose una inmejorable opción de dejar las cosas por lo menos empatadas. En el otro frente de ataque,  Falcao, todavía carente de confianza en la zona de definición, sustituido por Ibargo, no fue el líder que necesita su equipo, pero como sus compañeros del medio sector jugaron muy concentrados y bien asociados, más la inusual incapacidad definidora de los verde amarillos que ayer fueron azules, la revancha por 1-2 en la última Copa del Mundo estaba servida y se tornaba irreversible en el resultado.

Es también saludable para el fútbol que Brasil, de vez en cuando, nos recuerde que nadie es imbatible, que cuando se tiene miedo a buscar la reconquista de uno mismo —ha vuelto Dunga, otro entrenador que desconfía del jogo bonito— es más probable que los de enfrente demuestren continuamente cómo siguen  evolucionando y por qué se encuentran situados entre los cinco mejores equipos nacionales del planeta.

A la canarinha se le auguran no pocas dificultades en su último lance, en el que deberá enfrentar a esa disciplinada Venezuela que hoy pretenderá cobrarse otra revancha, la del 1-4 en semifinales sufrida contra Perú en Argentina 2011, ahora dirigida por Ricardo Gareca que en el primer partido puso a funcionar un onceno de gran dinámica que le hizo muy complicadas las cosas al Pentacampeón que terminó ganando gracias a una genialidad de Neymar Jr. —no hay otro— con un pase filtrado a Costa que en la expiración decretó el 2-1 final.

Brasil quiso más, pero Colombia supo cómo demostrar que tener la pelota más tiempo no necesariamente es saber administrarla de mejor manera, y así, con una escuadra en formación, queda en pronóstico reservado lo que puedan hacer los del retornado Dunga en su último partido en el que hay razones para pensar que le será enormemente dificultoso ganarle a la bien encaminada vinotinto de San Vicente.

Por lo hecho hasta aquí, las que llegaban favoritas para campeonar han dejado de serlo, y solamente con la resolución de cada partido que viene a continuación sabremos quiénes finalmente logran afianzar un patrón de juego en una Copa América que hasta ahora es  felizmente impredecible.

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