Internacional

Una Copa América muy competitiva

En los grupos B y C cada encuentro ha sido arduamente disputado y los favoritos no fueron capaces de firmar la supremacía

El argentino Lionel Messi y el paraguayo Pablo Da Silva luchan por el balón.

El argentino Lionel Messi y el paraguayo Pablo Da Silva luchan por el balón. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza - periodista

00:00 / 22 de junio de 2015

La afición asocia fútbol con emoción y quiere pases, gambetas, tacos y otros firuletes, remates, goles, y ocasiones inacabables en las porterías. Es lo que atrae y siempre se espera, quién lo dudaría, pero en esta Copa América solamente Chile ha logrado convertir con un promedio mayor a tres por partido, generando situaciones que le habrían permitido concretar por lo menos cinco más en los juegos contra Ecuador, México y Bolivia, y esto se explica por su contundente característica ofensiva con la que ambiciona llegar a la final y ganar el título por primera vez en toda su historia.

En los 18 partidos de la fase de grupos dominaron el 1-0 y el 0-0, y solamente se produjo una goleada de cinco y otros dos partidos con scores abultados, 3-3 y 3-2, justamente correspondientes al Grupo A, mientras que en los grupos B y C, cada encuentro ha sido arduamente disputado y los favoritos no fueron capaces de firmar la supremacía de la que llegaban precedidos y así tenemos que Brasil cayó frente a Colombia, Colombia cayó frente a Venezuela, Venezuela cayó frente a Perú, y que Perú perdió en el último minuto frente a Brasil, en tanto que Argentina empató con Paraguay, ésta igualó a su vez con Uruguay, que terminó perdiendo con Argentina, mientras que las tres finalmente clasificadas a cuartos le ganaron, no sin dificultades, por la mínima diferencia a Jamaica.

Sin selección que hubiera alcanzado puntuación perfecta, Messi, James, Neymar o Cavani, no han sido hasta ahora los factores desequilibrantes que se esperaba para sus selecciones y es por esto también que Chile 2015 nos ha ofrecido partidos en los que se ha advertido con gran nitidez la mano de cada seleccionador en lo concerniente a planteamientos férreos que han dado lugar a encuentros con movimientos calculados in extremis, sin grandes descuidos defensivos, y con el uso oportuno de las interrupciones tácticas como se vio ayer entre Colombia 0 Perú 0 que fogonearon uno de esos cotejos de laboratorio para las minorías que gustan de la capacidad de los equipos para reproducir en cancha todo lo previsto con anticipación en los pizarrones.

Son muy contadas las formaciones que tienen la ductilidad suficiente para aplicar modelos combinados, cosa que se nota más en selecciones nacionales, si se tiene en cuenta que los movimientos a proponerse guardan estrecha relación con las potencialidades de cada plantilla y es por ello que puede comprenderse por qué Noel Sanvicente trabaja con tanto esmero la puntillosa coordinación de la línea de fondo, en la que se encuentran los valores más experimentados de la vinotinto, para a partir de la recuperación en el área conseguir la salida correcta en el primer pase, sea por las bandas o por adentro del campo, tal como hizo con envidiable precisión para batir en el debut a la amenazante Colombia que con individualidades más destacadas no pudo contrarrestar ese riguroso trabajo donde las transiciones recuperación-gestación le iban saliendo a pedir de boca hasta el momento en que consiguió hacerle daño a Ospina con ese notable cabezazo de Rondón con el que logró el 1-0 definitivo.

Perú elaboró de manera igualmente concentrada el triunfo sobre Venezuela y el empate con Colombia, utilizando el orden posicional sin resquebrajamientos según lo dictado por Ricardo Gareca, basando también su éxito en el equilibrio conseguido entre la marca y la traslación del balón al campo rival, lo que le permitió contrarrestar la superioridad individual de los volantes de la Tricolor que no pudieron brillar casi nunca con James y Cuadrado vigilados y maniatados sin pausa. 

Partidos muy cerrados, con mínima disponibilidad de espacios y velocidad a media máquina sin grandes cambios de ritmo para fabricarlos, constituyen los rasgos dominantes de una competencia sudamericana que seguramente confirmará esta tendencia en las eliminatorias para Rusia 2018 y donde la brecha entre los cinco del primer pelotón de la tabla y los otros cinco situados de la mitad hacia el final, se ha reducido en esta Copa América en materia de rendimientos, lo que nos permite augurar dos años y medio de encarnizada lucha en las dobles fechas que se jugarán con un nuevo calendario de partidos a sortearse el 25 de julio en la ciudad de San Petersburgo.

Con altibajos, Chile con un rendimiento algo más destacado, Argentina y Brasil se han impuesto en sus grupos y a las que no les será sencillo sortear a Uruguay, Colombia y Paraguay, mientras que a Bolivia y Perú les ha salido redondo el cruce que les corresponde escenificar el jueves 25 en Temuco, como segundas en los grupos A y C, en busca de las semifinales. Se trata de dos selecciones en fase de construcción, de las cuales Perú presenta ventajas en materia de individualidades como Claudio Pizarro, Paolo Guerrero o Jefferson Farfán, pero que tendrá al frente al equipo armado por Mauricio Soria que por nada querrá dejar pasar la inmejorable oportunidad de acceder a semifinales como sucediera en 1997, considerando el positivo efecto psicológico de no tener que verse las caras con una de las históricas y siempre candidatas en estas instancias, contexto en el que vale recordar que peruanos y bolivianos empataron en sus dos lances en la última eliminatoria mundialista 1-1 en La Paz y en Lima.

Brasil siempre tiene enormes problemas para enfrentar a la muralla paraguaya, ahora resentida por la ausencia de Neymar, Argentina y Colombia tienen vocaciones de juego parecidas que nos debieran ofrecer un ida y vuelta que ojalá pudiera recordarse, y no le será menos problemático a Chile intentar superar a la experimentadísima y más ganadora de Copa América, Uruguay, que se sabe, es en las instancias finales donde comienza a lucir sus virtudes de firmeza en el campo, que mucho tienen que ver con una tenacidad que explica su gran temperamento competitivo y ganador. Tal como ha sucedido hasta ahora, ninguna de las ocho clasificadas debe sentirse prematuramente promocionada por los pronósticos, pues los cuatro lances llaman a guardar prudencia, ya que dependerá exclusivamente del desarrollo de cada partido, siempre imprevisible, lo que pueda suceder con cada desenlace. Es bueno, por supuesto, que Bolivia figure entre las habilitadas para jugar esta decisiva fase. Hace muchísimos años que necesitaba un desafío así para intentar emprender una nueva caminata que le permita ponerse en carrera para buscar llegar nuevamente a una Copa del Mundo.

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